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Las claves

Los buenos resultados obtenidos por la familia de buques A-60 y la necesidad de ampliar capacidades multirol y de remolcaje en altura han llevado a la Armada y al Ministerio de Defensa a ejecutar una nueva adquisición.

Así se anunció en el Consejo de Ministros del martes 1 de septiembre, donde se aprobó la cuantía económica de 30 millones de euros para la compra de un nuevo clase ‘Carnota’.

Esta familia de embarcaciones la componen actualmente el A-61 Carnota y el A-62 Cartagena. Ambos provienen de buques civiles, aunque no son hermanos entre ellos.

El A-61 —con nombre original Ocean Osprey— fue construido por Astilleros Zamakona en Vizcaya para labores de apoyo a plataformas marinas y fue asignado a la Armada a finales de 2023.

Por su parte, el A-62 —Ocean Fortune— se construyó en el astillero turco Cemre para labores similares al anterior y se entregó a la Armada a finales del 2024. Con esta información sobre la mesa, está todavía en el aire qué plataforma elegirá la Armada para la nueva embarcación y si apostará por buques hermanos a los ya en servicio.

La adquisición del 'Carnota' y del 'Cartagena' permitió la retirada del servicio del A-51 'Mahón' y del A-52 'Las Palmas' y permitió a la Armada incrementar y actualizar sus capacidades navales, que se verán reforzadas con la próxima incorporación.

Las áreas de trabajo de la clase 'Carnota' se apoyan en dos pilares fundamentales. El primero es la capacidad de remolque en altura, con potencias de tiro que los capacitan para el remolque de las unidades de mayor porte de la Armada, según explican en el pliego.

A-62 'Cartagena'.jpg Izan González Base Naval de Cartagena

El segundo es la capacidad de transporte logístico, que emplea las "amplias cubiertas de carga, adaptadas para el transporte de contenedores refrigerados" y en las que se encuentran igualmente grúas que "permiten el movimiento de la carga en cubierta".

Estas características posibilitan "el transporte logístico de material entre la península, archipiélagos y las plazas de soberanía en el norte de África".

Además, otras misiones de estos barcos son el transporte y suministro de agua y combustible y la capacidad de respuesta a desastres y catástrofes.

Nueva embarcación

Estas capacidades logísticas, explican desde la Armada, facilitan el apoyo al despliegue de otras unidades militares, su sostenimiento en operaciones y su repliegue. Lo que "contribuye a la capacidad de la OTAN y la UE" para desarrollar tareas de defensa colectiva, gestión de crisis y la protección "de los recursos del medio marino y del patrimonio arqueológico subacuático".

Todas estas circunstancias "desembocaron en la consolidación de una nueva clase de buques de la Armada", indican, integrada inicialmente por las dos adquisiciones anteriores de buques multipropósito, la denominada clase 'Carnota' con las capacidades de remolque de altura.

En la documentación aportada también queda reflejado que estas tareas son necesarias para garantizar que las unidades de combate y vigilancia puedan cumplir con los objetivos de disponibilidad para las misiones permanentes, planes de contingencia y planeamiento de las fuerzas de la OTAN y la UE.

Puente de mando del A-62 'Cartagena'.jpg Izan González Mar Mediterrnáneo

Además, "en caso de necesidad derivada del escenario estratégico actual, la Armada debe estar en disposición de cumplir con los compromisos adquiridos para apoyar, acoger y aprovisionar fuerzas navales internacionales".

En cuanto a la capacidad de transporte logístico de estos barcos, la Armada la considera como un elemento "crítico" y que permite la autonomía necesaria para apoyar los movimientos de la Flota y de las unidades aliadas.

También indican que pueden prestar "auxilio en alta mar a buques de gran porte con averías debidas a accidentes o al combate, y trasladarlos a los arsenales para restituir su operatividad".

En cuanto a las especificaciones, la Armada indica que el próximo buque tendrá una eslora total de aproximadamente 70 metros, una manga de 17 y un calado no superior a 5,5.

Otro punto clave es que la embarcación no debe haberse construido antes de 2014, este dato permite ser candidatos a los buques gemelos del 'Cartagena' y del 'Carnota', ya que el más antiguo se construyó en 2014.

El próximo buque tendrá una velocidad máxima no inferior a 13 nudos con estado de la mar 1 y una autonomía total a velocidad económica que debe ser superior a las 7.000 millas náuticas.