La industria de defensa ucraniana atrae ya a firmas estadounidenses. Swarmer, empresa de sistemas autónomos con sede en Austin y raíces ucranianas, ha acordado la compra del fabricante ucraniano de vehículos terrestres no tripulados Ratel Robotics por 224 millones de dólares.
El movimiento permite a Swarmer integrar los UGV de Ratel con su software de control autónomo, combinando plataformas desarrolladas y empleadas en combate con tecnologías destinadas a reducir la intervención humana en operaciones de alto riesgo.
Ratel fabrica vehículos modulares destinados a logística, evacuación de heridos, reconocimiento, desminado y despliegue de drones. La compañía también desarrolla variantes aéreas no tripuladas, talleres móviles y remolques solares.
Su posición en Ucrania explica parte del interés de la operación. Ratel asegura haber firmado contratos por 86 millones de dólares en 2026 y mantiene conversaciones con varios países de la OTAN dentro del programa Build With Ukraine.
Según sus propios datos, sus vehículos representaron aproximadamente el 37% de los 247 millones de dólares destinados por la Agencia de Adquisiciones del Ministerio de Defensa ucraniano a UGV entre enero y abril de 2026.
Swarmer asegura además que sus sistemas han participado en más de 100.000 misiones reales de combate en Ucrania desde abril de 2024.
Alex Fink, responsable de Swarmer, considera que Ratel es un "importante proveedor de UGV para Ucrania" y destaca el potencial de estos vehículos como plataformas para lanzar drones, interceptores y otros sistemas autónomos.
Un vehículo terrestre no tripulado (UGV) Ratel X.
Erik Prince, presidente del consejo de administración de la compañía, defiende la creación de una plataforma que reúna tecnologías "forjadas en combate" y acelere su despliegue internacional.
Para Taras Ostapchuk, antiguo miembro de las Fuerzas Armadas, la evolución es clara: "Este es el siguiente paso en la evolución de la guerra moderna: poner a menos personas en peligro y hacer que más sistemas no tripulados asuman el riesgo".
EEUU y la industria de defensa ucraniana
La adquisición de Ratel se encuadra en una relación cada vez más estrecha entre Washington y el sector industrial de defensa de Ucrania. Hasta ahora, la cooperación se había concentrado en buena medida en suministrar armamento estadounidense a Kiev, pero el modelo está evolucionando hacia una mayor integración industrial y tecnológica.
Uno de los ejemplos más destacados es Raytheon, filial de RTX, que ha recibido un contrato de 3.700 millones de dólares para suministrar interceptores Patriot GEM-T a Ucrania. En paralelo, empresas como AeroVironment, AEVEX y L3Harris han participado en el suministro a Kiev de distintos sistemas no tripulados y tecnologías antidrones.
La compra de Ratel introduce, sin embargo, un elemento diferente: el capital estadounidense adquiere directamente una compañía ucraniana que ha desarrollado y probado sus sistemas en el campo de batalla.
La guerra ha convertido a Ucrania en uno de los principales laboratorios mundiales para drones, robots terrestres y sistemas autónomos. La experiencia acumulada en el frente se está transformando ahora en un activo industrial con potencial para exportarse a otros países.
La operación de Swarmer apunta así a una nueva fase de la relación entre ambos países: Ucrania aporta la experiencia adquirida en combate y una industria especializada en sistemas no tripulados, mientras EEUU aporta capital, tecnología y capacidad para llevar esas soluciones al mercado internacional.
