Estados Unidos ha dado luz verde a una posible venta de cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk a Argentina por unos 140 millones de dólares, en una nueva muestra del creciente acercamiento militar entre Washington y Buenos Aires bajo los gobiernos de Donald Trump y Javier Milei.
El Departamento de Estado estadounidense notificó este jueves al Congreso la operación, canalizada a través del programa Foreign Military Sales (FMS), que incluye los cuatro helicópteros fabricados por Sikorsky, dos motores adicionales T700-GE-701D de General Electric y un amplio paquete de apoyo logístico, entrenamiento y mantenimiento.
La autorización llega además en un momento especialmente significativo para la relación bilateral. Milei ha convertido a Estados Unidos en uno de los pilares de su política exterior y su Gobierno define la cooperación en defensa con Washington como una de las prioridades para la modernización de las Fuerzas Armadas.
En paralelo, Trump ha mostrado recientemente una posición más favorable a las reivindicaciones argentinas sobre las islas Malvinas, mientras Buenos Aires ha endurecido su discurso sobre la soberanía del archipiélago.
Los cuatro aparatos serán UH-60L reacondicionados y permitirán al Ejército argentino recuperar una capacidad de helicóptero medio que había quedado muy limitada tras la retirada de sus antiguos Puma y Super Puma.
El embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, confirmó que las aeronaves llegarán en entregas escalonadas y estarán destinadas a "fortalecer la defensa y responder a emergencias".
El paquete estadounidense no se limita a los helicópteros. Incluye dos motores T700-GE-701D de repuesto, sistemas de navegación y comunicaciones, transpondedores, equipos de rescate, herramientas y repuestos, además de dispositivos y software de mantenimiento y formación para las tripulaciones.
Sikorsky UH-60L Black Hawk.
La operación tampoco contempla armamento ofensivo específico. El objetivo es dotar a los aparatos de una elevada versatilidad para transporte táctico, evacuación, rescate, apoyo logístico y lucha contra incendios.
Entre el equipamiento previsto figuran sistemas de combustible auxiliar, equipos para operaciones de fast rope, polipastos de rescate, ganchos de carga y depósitos Bambi para lanzamiento de agua. El mismo helicóptero podrá así cambiar de configuración en función de la misión.
Recuperar una capacidad perdida
El UH-60L Black Hawk es una evolución del modelo UH-60A diseñada para recuperar prestaciones que se habían visto reducidas por el aumento de peso del aparato. Su incorporación permitirá al Ejército argentino disponer de una plataforma de transporte de mayor capacidad que sus helicópteros ligeros actuales.
Cada aparato puede transportar hasta 11 efectivos y está diseñado para realizar también operaciones de carga externa. El Ejército podrá emplearlos para trasladar tropas, suministros y equipos, además de realizar misiones de rescate o apoyo ante catástrofes.
El paquete argentino incorpora además los motores T700-GE-701D, una evolución empleada en versiones posteriores del Black Hawk. La combinación permitirá mejorar especialmente las prestaciones de la aeronave en condiciones de elevada temperatura, altitud o carga, factores especialmente relevantes para operaciones de transporte.
No obstante, cuatro unidades siguen representando una capacidad limitada. La primera tanda servirá fundamentalmente para crear la estructura inicial de una nueva unidad, formar tripulaciones y personal de mantenimiento y establecer la infraestructura logística necesaria para operar el modelo.
La Aviación del Ejército Argentino opera 46 helicópteros UH-1H/Huey II, adquiridos en lotes sucesivos desde 1967 y con su vida útil extendida mediante el programa Huey II/Hornero. En términos numéricos, los cuatro UH-60L representan el 8,7% de esa flota.
Rearme argentino
La operación se integra en un proceso más amplio de modernización de las Fuerzas Armadas argentinas. El Ejército llevaba meses negociando la adquisición de los Black Hawk, mientras que la Fuerza Aérea ha comenzado a recibir los primeros F-16 procedentes de Dinamarca.
El ministro de Defensa argentino, Carlos Presti, ya había avanzado en marzo las negociaciones con Washington durante una visita al Pentágono destinada precisamente a profundizar la cooperación militar bilateral. El Gobierno de Milei vincula esta modernización a su política de estrechamiento de relaciones con Estados Unidos.
La adquisición de los Black Hawk tiene, por tanto, una doble lectura. Por un lado, supone recuperar una capacidad militar concreta para el Ejército argentino. Por otro, profundiza la dependencia tecnológica y logística de Argentina respecto a Estados Unidos, precisamente cuando Buenos Aires está acelerando su alineamiento estratégico con Washington.
