Tras ser seleccionadas por la OTAN a finales de 2025 para el programa DIANA, la gallega Vig-Sec Drone y la vasca Alias Robotics han pasado a la segunda fase de la iniciativa de la Alianza Atlántica.
DIANA (Defence Innovation Accelerator for the North Atlantic) tiene el objetivo de impulsar tecnologías consideradas críticas y provenientes de pequeñas y medianas compañías del sector de la defensa a través de apoyo económico directo, acceso a centros de experimentación y el acercamiento a los ministerios de los países.
Ahora, tras estos primeros meses de trabajo, de las seis españolas seleccionadas originalmente tan solo han pasado a la fase Mission Track las dos compañías antes mencionadas, que se incorporan al listado total de 15 empresas.
La OTAN completa así la lista de las compañías participantes en la segunda fase y con la mirada puesta en "acelerar la transición de sus tecnologías hacia soluciones del mundo real".
Todas las seleccionadas pertenecen al grupo de 150 empresas elegidas para la edición de 2026 que, según ha explicado la propia Alianza Atlántica, recibió más de 3.600 solicitudes, y que ya están colaborando con las fuerzas armadas y la industria de defensa para "ampliar sus soluciones a toda la OTAN".
La fase Mission Track de la OTAN "tiende un puente entre las tecnologías innovadoras y su impacto en el mundo real", ha declarado Jyoti Hirani-Driver, directora gerente interina del programa DIANA de la OTAN.
Hirani-Driver también ha señalado que con esta iniciativa se "apoya a 15 innovadores que desarrollan soluciones para las necesidades de capacidad más apremiantes de la Alianza, en consonancia con las demandas de los Aliados y la Declaración de la Cumbre de Ankara".
Vig-Sec Drone
La compañía gallega, con cuarteles generales en la localidad pontevedresa de Nigrán, participa en el programa DIANA con la Suite ACRE, su sistema de gestión de tráfico aéreo que permite convivir en una misma zona a aeronaves tripuladas y no tripuladas.
En una entrevista anterior a EL ESPAÑOL, Rubén Gil, cofundador y CEO de Vig-Sec Drone, explicó que la tecnología que les hace "realmente disruptivos a nivel mundial" es la "capacidad de reconfigurar ese espacio aéreo de forma dinámica, en tiempo real, según las necesidades".
El ejemplo que puso Gil es el de un helicóptero tripulado que se dirige a una emergencia y tiene que ir esquivando obstáculos mientras en el mismo espacio aéreo se encuentran volando drones.
"Lo que hacemos nosotros es que, en base a nuestros algoritmos, el sistema calcula dónde está el helicóptero y cuáles son las reacciones humanas más previsibles".
Visión Conjunta del sistema ACRE de Vig-Sec Drone
La tecnología va dibujando la trayectoria de la aeronave tripulada en tiempo real y comunica al resto de usuarios del espacio aéreo —drones u otras plataformas tripuladas— si tienen que ascender, descender, desplazarse o, incluso, cancelar el vuelo para no interferir.
"Todo esto lo hace, a su vez, consultando de forma autónoma al resto de efectivos aéreos de la zona, incluidos drones y tripulados" para que la coordinación sea más efectiva.
Con ello "conseguimos una alta eficiencia del espacio aéreo en tiempo real", aseguró Rubén Gil.
Todas las aeronaves presentes en el espacio aéreo con sistema Acre están permanentemente monitorizadas para que puedan convivir en sus misiones particulares. De hecho, "podemos incluir incluso municiones".
Esta última herramienta es también clave en los escenarios más disputados. "Por ejemplo, misiles o morteros que, en un momento dado, tengan que cruzar el espacio aéreo".
Otro de los puntos clave de Acre es que siempre hay un humano monitorizando y tomando decisiones, algo clave. "Nosotros le presentamos el problema resuelto con las diferentes opciones para que el operador decida".
En cuanto a su elección para la fase Mission Track, Gil ha indicado que "supone un logro muy importante para todo el equipo, ya que impulsará la adopción de la Suite Acre en la gestión y coordinación táctica del espacio aéreo de media y baja cota en ámbitos como defensa, emergencias, seguridad pública e infraestructuras críticas".
Alias Robotics
El campo de trabajo de Alias Robotics se centra en el uso de la superinteligencia de ciberseguridad (CSI, por sus siglas en inglés) para ofrecer capacidades de ciberdefensa basada en inteligencia artificial para sistemas no tripulados y los entornos operativos que los respaldan.
"El avance hacia el Mission Track de DIANA representa un paso importante para acercar la CSI y nuestras capacidades de ciberdefensa basada en IA a las necesidades operativas reales", ha explicado, Endika Gil-Uriarte, CEO de Alias Robotics.
A medida que estas plataformas se vuelven más autónomas y cruciales para la misión, indica, "la ciberdefensa debe mantenerse al día con los sistemas y las amenazas que las rodean".
Gil-Uriarte también ha explicado en un comunicado que esperan continuar con este trabajo a través de DIANA de la OTAN y señala a un "contacto más estrecho con las necesidades operativas de los Aliados y el ecosistema de pruebas" del programa.
CSI es la suite completa de IA para ciberseguridad de Alias Robotics, que integra modelos de lógica de negocio, estructuras, conjuntos de datos, agentes, control y evaluación comparativa en una plataforma integrada que se puede implementar de extremo a extremo en la infraestructura controlada por el cliente, según indica la compañía.
En lugar de limitar la ciberdefensa a la plataforma en sí, CSI puede operar en los sistemas, redes y puntos finales más amplios que dan soporte a las capacidades no tripuladas y sus misiones.
La actual plataforma de IA para ciberseguridad de Alias Robotics está "diseñada para automatizar la seguridad, pasando de procesos manuales a operaciones a velocidad de máquina".
