El Ministerio de Defensa Nacional de China ha revelado que la Marina del Ejército Popular de Liberación ha puesto en marcha una avanzada base de datos acústica destinada a recopilar y procesar las firmas sonoras de diversos buques de guerra. Este sistema proporciona a los tripulantes de los sumergibles de Pekín una herramienta sin precedentes para identificar, clasificar y rastrear objetivos de superficie en entornos marítimos saturados de ruido ambiental.
La implementación de esta tecnología promete elevar de forma sustancial la eficacia operativa de la flota submarina china en zonas neurálgicas como el estrecho de Taiwán y a lo largo de la denominada Primera Cadena de Islas, donde la presencia naval de Estados Unidos y sus aliados regionales -como Japón, Corea del Sur y Filipinas- es constante.
El funcionamiento de este archivo sonoro se basa en la catalogación sistemática de patrones de frecuencia y características acústicas únicas pertenecientes a diferentes tipos de embarcaciones.
Al contrastar las señales captadas en tiempo real con la información almacenada, las tripulaciones pueden discriminar con alta precisión los objetivos de mayor valor estratégico frente al estruendo de fondo que provocan las olas, el tráfico comercial y la vida marina.
Esta capacidad de discriminación fortalece toda la cadena de adquisición de objetivos de la marina china, al incrementar significativamente las probabilidades de mantener el seguimiento incluso después de que una nave hostil intente maniobras de evasión.
Un sonar con memoria
Un ejemplo práctico de esta capacidad se demostró, según ha informado el Gobierno chino, durante un reciente simulacro de combate submarino contra unidades de superficie. En el transcurso del ejercicio, un navío enemigo simulado alteró repetidamente tanto su rumbo como su velocidad con el propósito de despistar a sus perseguidores.
Sin embargo, los operadores del sonar lograron recuperar la traza perdida al comparar al instante la velocidad, la frecuencia y otros parámetros del objetivo con los registros de la base de datos.
La trascendencia de este hecho no es menor, ya que un submarino capaz de restablecer el contacto con rapidez ejerce una presión letal sobre los dispositivos antisubmarinos de la Marina de EEUU (US Navy), los cuales dependen de una compleja arquitectura formada por aviones de patrulla marítima P-8A Poseidon, helicópteros MH-60R Seahawk, destructores con sonares remolcados y submarinos de ataque.
Aunque Pekín no ha admitido explícitamente que el registro contenga firmas acústicas específicas de embarcaciones pertenecientes a la US Navy, sí han confirmado que sus unidades navales recopilan de manera sistemática información sonora de primera mano durante sus despliegues habituales, grandes maniobras y ejercicios de entrenamiento en alta mar.
Submarino Tipo 094 (clase Jin) en el mar de la China Meridional
Este acopio constante de inteligencia acústica en tiempos de paz sienta las bases para construir un catálogo cada vez más amplio y preciso de la actividad naval extranjera en la región.
Esta realidad impone un desafío monumental para la doctrina de defensa de los portaaviones de Washington, cuya supervivencia se apoya en una red de detección escalonada diseñada para neutralizar las amenazas antes de que penetren el perímetro de seguridad.
El escenario donde este factor cobra mayor dramatismo es un hipotético conflicto armado en torno a Taiwán. En este teatro de operaciones, las fuerzas navales de Estados Unidos que pretendan operar al este de la isla o desplazarse por la Primera Cadena de Islas ya se enfrentarían a un entorno altamente hostil, saturado por misiles balísticos de largo alcance, aviación de combate, buques de superficie y una densa red de vigilancia satelital y de radar.
La adición de una presencia submarina sigilosa, respaldada por inteligencia de datos perfeccionada, obligaría a los mandos militares del Pentágono a destinar una cantidad enorme de recursos a la autoprotección de sus principales unidades, lo que repercutiría negativamente en la gestión de las operaciones ofensivas.
No obstante, las unidades más vulnerables podrían no ser los grandes portaaviones, sino los buques logísticos y de reabastecimiento encargados de suministrar a la flota combustible, municiones y pertrechos indispensables para mantener el ritmo operativo en un escenario de distancias enormes como el Pacífico.
Un submarino dotado de una base de datos acústica refinada tendría una facilidad pasmosa para distinguir un petrolero de flota o un carguero militar del denso tráfico civil que transita por la zona, permitiéndole asestar golpes demoledores a la red de suministro aliada sin necesidad de exponerse a ser detectado.
Origen del proyecto
De acuerdo con las explicaciones del propio Ministerio de Defensa chino, el desarrollo de esta herramienta informática surgió a raíz de una deficiencia detectada en un ejercicio naval previo, donde el intenso ruido provocado por el oleaje enmascaró la firma acústica de un buque objetivo, imposibilitando que los operadores mantuvieran el rastreo y casi arruinando la oportunidad de ataque.
Ante esta vulnerabilidad, las autoridades navales coordinaron un esfuerzo conjunto con institutos de investigación militar y fabricantes de tecnología para unificar y sistematizar la información acústica que hasta ese momento permanecía dispersa en diferentes mandos y unidades.
El valor estratégico del sistema reside en que las firmas sonoras de un buque varían de forma sustancial según el régimen de propulsión, la velocidad de crucero, la antigüedad de la maquinaria y los sistemas auxiliares que se encuentren en funcionamiento en un momento dado.
Por ello, la acumulación reiterada de observaciones sobre una misma clase de nave a lo largo del tiempo permite construir un modelo acústico dinámico y sumamente fiable, superando las limitaciones de los registros tradicionales.
