Estados Unidos ha desplegado en El Alamein International Airshow 2026 (Egipto), una amplia representación de su poder aéreo táctico, con cazas F-15E Strike Eagle, F-16 Fighting Falcon y A-10 Thunderbolt II, acompañados por aviones de transporte C-130J.
Washington quiere mostrar, sobre el terreno, un paquete aéreo combinado —ataque en profundidad, combate polivalente, apoyo aéreo cercano y transporte táctico— para demostrar, sobre el terreno, capacidades expedicionarias integradas ante uno de sus principales socios en Oriente Medio.
La presencia estadounidense llega en un momento clave para Egipto, que mantiene su estrecha relación militar con Washington mientras amplía vínculos de defensa con Francia, Rusia y China, obligando a EEUU a competir por influencia, cooperación y acceso al mercado egipcio.
Según el Mando Central de la Fuerza Aérea de EEUU (AFCENT), en esta segunda edición del evento aeroespacial más importante de Egipto participan más de 80 países y más de 50 aeronaves.
El pabellón estadounidense acoge además a más de 25 empresas, lo que refuerza la dimensión industrial de una exhibición concebida no solo para mostrar capacidades militares, sino también para estrechar lazos con potenciales clientes y socios.
Diversos perfiles para una misma fuerza
El despliegue estadounidense en el salón aeronáutico reúne aeronaves con roles distintos pero complementarios, configurando un cuadro de capacidades integrado.
El F-15E Strike Eagle encabeza el componente de ataque de mayor capacidad. Capaz de superar Mach 2,5 y con una autonomía de traslado de unos 3.840 kilómetros con depósitos adicionales, su diseño combina misiones aire-aire y aire-tierra, lo que le permite ejecutar ataques en profundidad. Puede cargar hasta 11.100 kg de armamento en once puntos de anclaje.
Aviones de ataque A-10 Thunderbolt II de EEUU en la operación Furia Épica.
El F-16 Fighting Falcon aporta una plataforma más polivalente, preparada para combate aéreo y ataque a tierra y, según su configuración, para operaciones contra defensas aéreas enemigas. Su motor F110-GE-129 o F100-PW-229 le permite alcanzar velocidades superiores a Mach 2.
El A-10 Thunderbolt II desempeña un cometido específico: el apoyo aéreo cercano. Orientado a proporcionar fuego directo a las tropas terrestres y a mantener una elevada persistencia sobre la zona de operaciones, su elemento más distintivo es el cañón GAU-8/A de 30 mm, con una cadencia de unos 3.900 disparos por minuto. Su blindaje de titanio protege al piloto y sistemas críticos.
Por último, el C-130J introduce la dimensión logística. Capaz de transportar personal, equipos y carga, permite sostener una fuerza desplegada y operar desde aeródromos con infraestructuras limitadas. Puede cargar hasta 19 toneladas y despegar en pistas de menos de 1.000 metros.
En conjunto, el despliegue trasciende la exhibición individual de aeronaves, integra ataque, superioridad aérea, apoyo a las fuerzas terrestres y movilidad logística integrados en un mismo paquete operativo.
Egipto, un socio que mira en varias direcciones
La demostración estadounidense tiene lugar sobre un escenario especialmente relevante. La Fuerza Aérea egipcia dispone de uno de los inventarios más diversificados de la región.
Los F-16 estadounidenses continúan siendo uno de sus principales cazas, pero Egipto también opera Rafale y Mirage 2000 franceses y MiG-29M/M2 rusos. La flota incluye además aeronaves de alerta temprana E-2C Hawkeye.
Francia ha consolidado su posición como uno de los principales proveedores alternativos de El Cairo. Egipto adquirió 24 Rafale en 2015 y posteriormente encargó otros 30 en 2021, elevando a 54 aeronaves el número contratado.
La edición inaugural de 2024 contó con un pabellón propio de Rusia, organizado por Rosoboronexport y con la participación de United Aircraft Corporation y United Engine Corporation, ambas integradas en Rostec.
Aquel despliegue coincidió con la presencia de bombarderos estratégicos Tu-160 en la feria Africa Aerospace and Defence de Sudáfrica, reflejo de la creciente proyección de la industria militar rusa en África, que avanza en paralelo —no en sustitución— de la presencia occidental.
En esta edición, Rusia ha preparado una importante ofensiva diplomática y comercial que tiene al avión de combate Su-57 como protagonista.
Caza Su-57 de Rusia
El caza de quinta generación aterriza en suelo egipcio para actuar como una de las grandes atracciones del El Alamein International Airshow 2026, donde Moscú intentará captar nuevos clientes para su aeronave.
Por su parte, el fabricante alemán General Atomics AeroTec Systems ha confirmado que exhibirá su turbohélice Do228 NXT en El Alamein antes de trasladarlo la semana siguiente a la AAD Expo de Sudáfrica. La compañía señala a África y Oriente Medio como mercados clave para el avión, que ya opera con más de 30 clientes en casi 20 países africanos.
Esta diversificación proporciona a Egipto acceso a diferentes tecnologías y cadenas de suministro, pero también implica gestionar sistemas de mantenimiento, formación, repuestos y armamento procedentes de varios países.
La batalla por el mercado egipcio
La presencia de más de 25 compañías estadounidenses en El Alamein añade una dimensión industrial a la demostración militar. Washington busca mantener su posición en un mercado en el que las empresas estadounidenses han tenido durante décadas una presencia privilegiada.
La relación se sustenta además en programas de gran volumen. En enero de 2022, EEUU aprobó una posible venta a Egipto de 12 C-130J-30 y equipos asociados por unos 2.200 millones de dólares.
Para Washington, el valor de Egipto, sin embargo, va mucho más allá de las oportunidades comerciales. El país controla una de las principales vías marítimas del mundo, el canal de Suez, y ocupa una posición estratégica entre el Mediterráneo, el mar Rojo y Oriente Medio.
Su cooperación militar con EEUU constituye, por ello, una pieza importante de la arquitectura de seguridad regional.
China gana peso
Pero El Cairo está evitando depender exclusivamente de Washington. Su política exterior y de Defensa busca mantener abiertas varias vías de cooperación con las principales potencias.
La relación con China es un ejemplo de esta estrategia. El pasado 22 de agosto, las fuerzas aéreas egipcia y china iniciaron una nueva edición del ejercicio Eagles of Civilization, después de que en 2025 Pekín enviara a Egipto cazas J-10C, aviones de alerta temprana KJ-500 y aviones de reabastecimiento YY-20.
La presencia china en este tipo de ejercicios demuestra que la cooperación entre ambos países está adquiriendo también una dimensión militar, mientras Egipto mantiene simultáneamente sus vínculos con EEUU, Francia y Rusia.
