El Reino Unido ha comenzado la construcción formal del RFA Resurgent, el primero de los tres nuevos buques de apoyo logístico de la Royal Fleet Auxiliary (RFA) destinados a mantener operativos durante largos periodos a los grupos de combate de los portaaviones británicos.
El Ministerio de Defensa británico confirmó este 3 de septiembre la colocación de la quilla en el astillero de Navantia UK en Appledore (Devon), un hito que marca el inicio del ensamblaje estructural del buque.
El programa responde a una de las principales limitaciones de las operaciones navales de alta intensidad: un portaaviones puede tener aviones, armas y escoltas, pero necesita una cadena logística capaz de mantenerlos en combate.
Los nuevos buques permitirán reponer en alta mar munición, armamento de aviación, piezas de repuesto, motores, alimentos y otros suministros sin que los buques tengan que regresar continuamente a puerto.
El Resurgent será seguido por el RFA Reliant y el RFA Resourceful, completando una nueva clase de tres buques que pretende reforzar la capacidad británica de proyección de fuerza y dar mayor autonomía a sus grupos navales cuando operen a miles de kilómetros del Reino Unido.
Con unos 216 metros de eslora, 34,5 metros de manga y un desplazamiento aproximado de 39.000 toneladas, el Resurgent se convertirá en uno de los mayores buques de la Armada británica, sólo por detrás de los portaaviones de la clase Queen Elizabeth.
El buque alcanzará una velocidad máxima de 19 nudos y tendrá una autonomía aproximada de 11.000 millas náuticas. Su dotación básica será de 101 tripulantes, aunque dispondrá de espacio para otros 80 efectivos vinculados a operaciones con helicópteros, embarcaciones u otras misiones.
Su dimensión responde a una necesidad muy concreta: transportar grandes cantidades de suministros y transferirlos a otros buques mientras la fuerza naval continúa navegando.
La clase podrá transportar municiones, piezas de repuesto, motores de aviones, alimentos y otros pertrechos, proporcionando a los grupos de combate una reserva logística que resulta especialmente relevante durante operaciones prolongadas.
Más autonomía para los portaaviones
La capacidad será especialmente importante para los dos portaaviones de la clase Queen Elizabeth, el HMS Queen Elizabeth y el HMS Prince of Wales. Una fuerza de combate que opere con un elevado ritmo de salidas aéreas puede consumir rápidamente munición de aviación, repuestos y otros recursos.
Hasta ahora, los petroleros de la Royal Navy permiten mantener abastecidos a los buques de combustible, pero el combustible es sólo una parte de las necesidades logísticas de una fuerza naval moderna. El nuevo buque pretende cubrir precisamente ese vacío.
La transferencia de suministros directamente en el mar permitirá que portaaviones, destructores y fragatas mantengan su posición dentro del grupo de combate y reduzcan las ocasiones en las que deben abandonar la formación para reabastecerse.
En términos estratégicos, esto se traduce en mayor disponibilidad y permanencia en zona de operaciones.
El Atlántico y el Indo-Pacífico, en el horizonte
La nueva capacidad cobra especial importancia para el Reino Unido en un escenario de creciente competencia entre grandes potencias. En el Atlántico Norte y las aguas europeas, una eventual operación prolongada de la OTAN exigiría mantener fuerzas navales desplegadas durante periodos extensos y con un acceso potencialmente limitado a determinadas bases.
La situación sería todavía más exigente en el Indo-Pacífico, donde las enormes distancias entre puntos de apoyo logístico convierten el sostenimiento de una fuerza naval en uno de los principales desafíos operativos.
El Reino Unido ya ha demostrado su voluntad de desplegar sus grupos de combate de portaaviones a escala intercontinental. En una eventual crisis en la región, disponer de buques capaces de transportar y entregar munición, repuestos y equipos de aviación en alta mar permitiría reducir la dependencia de puertos y bases terrestres.
El Resurgent no incrementa directamente la potencia de fuego de la Royal Navy, pero sí puede aumentar de forma considerable el tiempo durante el que sus buques pueden mantenerla disponible.
Un programa de 1.600 millones de libras
Los tres buques se construyen bajo un contrato de 1.600 millones de libras firmado en enero de 2023. El programa fue adjudicado al consorcio Team Resolute, integrado por Navantia UK, Harland & Wolff y BMT.
La entrega de los tres buques a la Royal Fleet Auxiliary está prevista para 2032, y el programa tiene además una importante dimensión industrial para el Reino Unido.
El Ministerio de Defensa británico ha destinado alrededor de 100 millones de libras a las instalaciones de Navantia UK en Belfast y Appledore. El proyecto está previsto que genere unos 1.200 empleos en astilleros británicos, además de cientos de puestos de aprendizaje.
Los módulos de los buques se fabricarán en Appledore, Belfast y astilleros de Navantia en España, antes de que el ensamblaje final, la integración y las pruebas se lleven a cabo en las instalaciones de Harland & Wolff en Belfast.
