La Humanidad aprendió mucho sobre disuasión contra el enfrentamiento en el siglo XX. Desde el punto de vista académico, la invención de la bomba nuclear puso a prueba al Ser Humano, una prueba que pasó, pues con la excepción de Hiroshima y Nagasaki, nunca más fue empleada contra una población.
La clave estaba (y hay toneladas de papers escritos sobre ello, incluyendo teoría de juegos, dilema de la Destrucción Mutua Asegurada..) en suponer para el teórico atacante una disuasión suficiente. Constituirse de tal modo y hacer ver que atacar iba a ser más costoso en varios órdenes que no hacerlo. Evidenciar que no merecería la pena.
Teóricos como Schelling y Brodie construyeron la propuesta de las 3 Cs para el armado de una buena disuasión: Capability (tener la capacidad, con medios, de responder), Credibility (que esa respuesta sea creíble, es decir, que el potencial atacante crea que se le puede responder) y Communication/Commitment (comunicar esa firme intención de responder, con el compromiso de hacerlo si sucede).
Las patrullas de soldados del Ejército de Tierra por Ceuta con un solo fusil H&K G36 no sólo son una disuasión insuficiente y neciamente capada contra una tipología concreta de atacantes; también trasladan una seria y muy negligente vacilación a la hora de respaldar el uso eventual de la fuerza. Ni medios, ni credibilidad, ni compromiso.
Y cuando la disuasión (que es lo que son las armas en manos de una Democracia como la española) no es suficiente, pasa de evitar a provocar para el ataque (de evitar el ataque a provocarlo o similar), en la visión de un potencial ofensor decidido.
A día de hoy, sólo hay un territorio en Europa cuya soberanía e integridad están más amenazadas que Ceuta y Melilla: Ucrania.
Los oficiales militares españoles tienen una amplia formación teórica en historia del enfrentamiento, teorías bélicas y manejo psicológico de las relaciones con el enemigo. Es muy sencillo adivinar que ningún militar ha sugerido la idea de patrullar con un fusil por cada cuatro o cinco soldados.
No es una decisión militar. Mucho menos una idea militar. Se trata de una vía política que pone en riesgo la integridad de nuestros soldados y la posibilidad de recuperar y mantener el orden en Ceuta. Los militares españoles son profesionales.
Las armas son su herramienta de trabajo (son FAS, Fuerzas Armadas). Su misión, según la Constitución española, es garantizar la soberanía e independencia nacional (proteger al país frente a amenazas externas), defender la integridad territorial y salvaguardar el ordenamiento constitucional. Las tres están siendo puestas a prueba en Ceuta.
A día de hoy, sólo hay un territorio en Europa cuya soberanía e integridad están más amenazadas que Ceuta y Melilla: Ucrania.
Patrullar con un solo H&K y soldados desarmados es una decisión política que nos acerca más al conflicto.
Tengo para mí muy claro que hay una respuesta estratégica que debe emplear, desde Madrid, hacia Washington, Rabat y Bruselas, medios políticos y diplomáticos (entre sus objetivos, hacer que Marruecos se vuelva a preocupar por otros ámbitos que no sean las tierras españolas en el continente africano).
Pero, en el plano operativo, España debe estar con todas las consecuencias en cualquiera de sus territorios cuya soberanía esté amenazada por las ansias expansionistas de quien sea.
Para los partidarios de las políticas de pacificación (sobre todo contra las que también nos advirtió el siglo XX): una invasión de territorio soberano, su depauperación o degradación como consecuencia de las acciones de un actor extranjero, cualquier tipo de enfrentamiento o violación territorial no sólo afecta a la integridad del país. También a su economía (la de todo el territorio), su comercio, su credibilidad y su posición internacional.
André Beaufre (1902-1975) fue un general francés y uno de los principales teóricos europeos de la estrategia y la disuasión nuclear durante la Guerra Fría. Combatió en la Segunda Guerra Mundial, Indochina y Argelia.
Hasta ahora, España ha fallado en suponer a nivel estratégico/político y táctico/policial militar una disuasión suficiente para los marroquíes. No tiene nada que ver ni con nuestros medios ni con nuestros profesionales.
Su obra más conocida, Introducción a la estrategia, analiza el empleo coordinado de los instrumentos militares, políticos, económicos y psicológicos para imponer la voluntad propia al adversario.
Como Schelling y Brodie, Beaufre entendía la disuasión como una relación basada en la percepción: para evitar una agresión, el adversario debe considerar creíble tanto la capacidad de respuesta como la voluntad política de emplearla.
Hasta ahora, España ha fallado en suponer a nivel estratégico/político y táctico/policial militar una disuasión suficiente para los marroquíes. No tiene nada que ver ni con nuestros medios ni con nuestros profesionales.
Patrullar con un solo H&K y soldados desarmados es una decisión política que nos acerca más al conflicto. Como advirtió Ronald Reagan allá por 1983 (con aún siglo XX por delante y varios años con la posibilidad de que EEUU y URSS volaran el mundo por los aires, algo que nunca sucedió), «la debilidad solo invita a la agresión».
*** Francisco J. Girao, director de Defensa, Seguridad y Aeroespacial de Atrevia
