Europa está gastando más en defensa que nunca, pero todavía no está convirtiendo ese esfuerzo económico con suficiente rapidez en capacidades militares concretas. Esa es la principal advertencia lanzada por la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, que ha anunciado la creación de un grupo de alto nivel para acelerar el cierre de las brechas de capacidades convencionales identificadas por la OTAN.
La iniciativa, avanzada tras la reunión informal de ministros de Defensa celebrada este martes en Irlanda, reunirá la próxima semana a responsables políticos y militares de varios Estados miembros, además de Reino Unido y Ucrania. Su objetivo será buscar soluciones que permitan disponer cuanto antes de las capacidades que Europa necesita para reforzar su defensa y contribuir a la seguridad de la Alianza.
“Europa está invirtiendo más en defensa que nunca, pero el gasto por sí solo no garantiza automáticamente el éxito. No hemos sido lo suficientemente rápidos para cubrir las brechas identificadas”, reconoció Kallas.
Foto de familia de la reunión de los ministros de Defensa celebrada en Irlanda.
El mensaje apunta a uno de los principales desafíos de la política de defensa europea: transformar el incremento presupuestario en unidades, armas, munición, sistemas y tecnologías disponibles sobre el terreno. El nuevo grupo no tendrá que volver a determinar qué capacidades faltan, sino buscar fórmulas para cubrirlas “en el menor plazo posible”.
Kallas pretende que los trabajos se desarrollen con un enfoque práctico y alejado de los procedimientos habituales. El grupo buscará fórmulas “fuera de lo convencional”, con la participación también del sector privado, para acelerar el desarrollo y la adquisición de capacidades.
La incorporación de Ucrania responde a una lógica similar. Tras más de dos años de guerra de alta intensidad contra Rusia, Kiev ha acumulado una experiencia directa sobre las necesidades de un conflicto moderno y sobre las carencias que pueden resultar determinantes en el campo de batalla.
Las conclusiones del grupo serán trasladadas posteriormente tanto a los Estados miembros como a organizaciones como la OTAN, con la intención de acelerar la respuesta ante las capacidades que la Alianza considera prioritarias.
La iniciativa se produce, además, en un momento de reajuste de la presencia militar estadounidense en Europa y después de años de presión de Washington para que los aliados europeos asuman una mayor responsabilidad sobre su propia defensa.
Aunque Kallas no ha vinculado directamente la creación del grupo a las decisiones estadounidenses sobre el despliegue militar en Europa, el contexto es evidente: Europa debe prepararse para asumir un mayor peso en la defensa convencional del continente.
Washington acelera el giro europeo
La presión estadounidense se ha hecho especialmente visible en las últimas semanas. Durante una reunión de embajadores de la OTAN celebrada la pasada semana, el 'número dos' del Pentágono, Elbridge Colby, calificó de “extraordinario” el progreso realizado por los aliados europeos para asumir una mayor responsabilidad ante el reajuste de las capacidades estadounidenses.
Colby destacó que los países europeos “ya están asumiendo” esa responsabilidad y defendió que Europa está en condiciones de hacerse cargo de su propia defensa convencional.
Mark Rutte, Donald Trump y Recep Tayyip Erdoğan, en la cumbre de la OTAN en Ankara.
“Europa, que obviamente es un continente muy rico, puede asumir y ya está asumiendo la responsabilidad principal de su propia defensa convencional”, afirmó, al tiempo que agradeció al presidente estadounidense, Donald Trump, y al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, su papel para impulsar este cambio.
El mensaje coincide con el planteamiento de Kallas: el problema ya no es únicamente cuánto dinero dedica Europa a defensa, sino con qué rapidez consigue transformar ese dinero en capacidades militares reales.
Del presupuesto al campo de batalla
El desafío afecta especialmente a las capacidades convencionales que requieren grandes inversiones y plazos de producción prolongados. El aumento del gasto europeo debe traducirse en una mayor disponibilidad de medios y en una industria capaz de producirlos con rapidez y a escala.
La guerra de Ucrania ha demostrado, además, que disponer de tecnología avanzada no es suficiente si no existe una base industrial capaz de mantener el ritmo de consumo de un conflicto prolongado. Munición, defensa aérea, drones, sistemas no tripulados, guerra electrónica y capacidades de ataque de precisión forman parte de un nuevo escenario en el que la masa y la velocidad de producción adquieren una importancia creciente.
Por eso, el grupo impulsado por Kallas busca acelerar una transformación que va más allá de los presupuestos: cerrar las brechas que todavía separan el esfuerzo económico europeo de las capacidades militares que necesita la OTAN.
La propia alta representante ha reconocido que existe “mucho interés” entre los países aliados por participar en los trabajos. El objetivo será ahora conseguir que ese interés se traduzca en decisiones concretas y, sobre todo, en capacidades disponibles antes de que Europa tenga que necesitarlas.
