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Las claves

El crucero de propulsión nuclear 'Almirante Nakhimov' de la Marina rusa ha completado con éxito sus pruebas de mar y se prepara para entrar en servicio activo en las próximas semanas, según ha adelantado el Ministerio de Defensa de Rusia. Este acontecimiento supone un hito histórico para la industria naval del país, la Flota del Norte y la Marina en su conjunto, al materializar el programa de modernización y renovación más ambicioso jamás emprendido para la flota de superficie postsoviética.

Con una eslora de 251 metros y un desplazamiento aproximado de 28.000 toneladas a plena carga, el 'Almirante Nakhimov' es el buque de combate de superficie de mayor tamaño, peso y más armado del planeta.

El camino recorrido hacia esta reactivación ha alcanzado su etapa decisiva tras cumplir hitos fundamentales tanto en los astilleros como en mar abierto. El crucero fue reflotado de su dique seco en julio de 2025 y, un mes después, zarpó utilizando sus propios medios de propulsión por primera vez en 28 años, tras su varado en 1997.

En julio de este año superó otra intensa serie de ensayos operativos. El jefe de la Marina rusa, almirante Alexander Moiseyev, ha detallado que, tras un intenso y largo proceso de modernización iniciado en 2014, el buque ha sido sometido a exhaustivos exámenes integrales antes de su reincorporación formal a la flota, prevista para antes de que concluya 2026.

El 'Almirante Nakhimov' constituye el legado directo de una época en la que Rusia contaba con una industria naval líder a escala mundial en la construcción de buques de combate de superficie. Debido a las exigencias técnicas y económicas actuales, no se contempla la construcción de unidades remotamente comparables en el país durante al menos varias décadas.

Los cruceros pertenecientes a la icónica clase Kirov no destacan únicamente por su escala monumental, sino también por una arquitectura sumamente compleja y sofisticada. Diseñados originalmente con amplias comodidades para garantizar el bienestar de la tripulación, estas plataformas permiten prolongadas misiones en alta mar sin perder capacidad operativa.

Cada una de estas naves está propulsada por dos reactores nucleares de agua a presión KN-3 que alimentan turbinas de vapor capaces de generar aproximadamente 140.000 caballos de fuerza al eje, lo que reduce drásticamente las necesidades de reabastecimiento logístico de combustible.

El crucero nuclear 'Almirante Nakhimov' de Rusia en el Mar Blanco L. Alekseeva

A su vez, las instalaciones a bordo preparadas para operar con hasta tres helicópteros de carga pesada facilitan el aprovisionamiento aéreo continuo en cualquier escenario operativo.

En el plano militar, la capacidad del 'Almirante Nakhimov' para neutralizar aeronaves y misiles enemigos resulta particularmente sobresaliente. Tras su profunda remodelación, el crucero integra componentes equivalentes a tres batallones del moderno sistema S-400, sumando un total de 96 misiles tierra-aire de largo alcance para la defensa del espacio aéreo.

En cuanto a su capacidad de ataque a superficie, el buque alberga 80 celdas verticales destinadas al lanzamiento de misiles de crucero, entre los que destaca el nuevo misil hipersónico Zircon.

Asimismo, la tremenda potencia suministrada por su planta de energía nuclear le permite alcanzar velocidades de hasta 32 nudos, una cifra que le otorga la facultad de superar con facilidad a cualquier crucero, destructor, fragata, buque de asalto anfibio o portaaviones en servicio activo dentro de la OTAN.

Crucero nuclear Almirante Nakhimov de Rusia Ministerio de Defensa de Rusia

Sin embargo, el proceso de modernización del 'Almirante Nakhimov', botado a finales de los años '80, acabó siendo una empresa considerablemente más compleja y costosa de lo previsto de manera inicial. Aunque los contratos formales para la remodelación se firmaron en 2013, los trabajos terminaron transformándose en una reconstrucción prácticamente integral de la nave.

Fue indispensable reemplazar casi la totalidad de sus sistemas de combate, los sensores de radar, el equipamiento electrónico, la red de cableado interno y una parte sustancial de la maquinaria pesada del buque.

Como consecuencia de estos imprevistos técnicos, los costes presupuestados se multiplicaron en varias ocasiones y la fecha de finalización prevista en un principio para 2018 sufrió sucesivos retrasos hasta alcanzar la fase de pruebas entre 2025 y 2026.

El enorme consumo de recursos financieros e industriales requeridos a lo largo de más de una década provocó finalmente que la Marina tuviera que cancelar los planes proyectados para modernizar el segundo crucero de la clase Kirov, el 'Pedro el Grande', bajo un estándar técnico similar.