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Las claves

El Garibaldi cambia de bandera y de misión. El buque, retirado del servicio por Italia, abandonó el pasado 24 de agosto la base de Tarento rumbo a Indonesia, donde será incorporado a la Armada de ese país bajo el nombre de KRI Gajah Mada. Está previsto que llegue a mediados de septiembre y que sea oficialmente entregado el día 25.

Yakarta pretende transformar el veterano buque en una plataforma de aviación naval con capacidad para operar drones, en un ambicioso proyecto que podría convertirlo en el primer portaaviones indonesio.

La cesión del buque ha sido gratuita, pero su vuelta al servicio exigirá una inversión considerable. Indonesia deberá cubrir el traslado, la recuperación, la modernización, la formación de las tripulaciones y la integración de sus sistemas: un proceso cuyo coste partiría de 404 millones de euros y podría superar los 872 millones con el paquete de actualización más ambicioso.

Para Italia, la operación permite desprenderse de un buque retirado que todavía generaba importantes costes de mantenimiento. Para Indonesia supone, en cambio, la posibilidad de dar un salto cualitativo en sus capacidades navales sin tener que construir desde cero un portaaviones.

Construido a comienzos de los años ochenta y entregado a la Marina italiana en 1985, el Garibaldi tiene unos 180 metros de eslora y un desplazamiento máximo de aproximadamente 14.150 toneladas.

El portaaviones Giuseppe Garibaldi (C 551) durante las maniobras Majestic Eagle 2004 US Navy

Su cubierta de vuelo, de unos 174 metros, incorpora una rampa ski-jump de cuatro grados, diseñada originalmente para facilitar las operaciones de aeronaves de despegue corto y aterrizaje vertical.

Durante décadas, el portaaviones operó principalmente con Harrier AV-8B, además de helicópteros. Participó en operaciones internacionales en Somalia, Kosovo, Afganistán y Libia y fue sometido a importantes trabajos de modernización a lo largo de su vida operativa.

Del Harrier a los drones

Ahora, sin embargo, su futuro grupo aéreo será muy diferente. Su nueva etapa estará marcada por un concepto muy diferente: la aviación no tripulada. Indonesia estudia convertir su cubierta en una plataforma para operar drones turcos Bayraktar TB3, aprovechando su rampa ski-jump y adaptando el buque con nuevos sistemas de control, comunicaciones y enlaces de datos.

El diseño del TB3 resulta especialmente interesante para este cometido por sus alas plegables y su capacidad para operar desde buques equipados con rampas de lanzamiento. Indonesia mantiene además acuerdos con Baykar para adquirir y producir localmente sistemas TB3 y Akıncı.

Bayraktar TB3 a bordo del TCG Andolu de Turquía Baykar Baykar

La incorporación de estos drones permitiría utilizar el portaaviones para misiones de vigilancia marítima, reconocimiento, inteligencia y ataque, ampliando considerablemente el radio de acción de la Armada indonesia.

Pero convertir un portaaviones diseñado para aviones tripulados en una plataforma de aeronaves no tripuladas exigirá una profunda adaptación.

Indonesia tendrá que incorporar nuevos sistemas de control de drones, comunicaciones, enlaces de datos, planificación de misiones, mantenimiento y gestión de las operaciones aéreas, además de adaptar la cubierta y los procedimientos de lanzamiento y recuperación.

Su resurrección será cara

La cesión italiana no significa que Indonesia pueda poner inmediatamente el Garibaldi en servicio.

Yakarta ya ha comenzado a preparar a su personal. Un centenar de militares indonesios se encuentra en Italia recibiendo formación, mientras la futura base de Ratai Bay, en Lampung, está siendo acondicionada para acoger al buque.

También será necesario modernizar buena parte de sus sistemas y crear una estructura logística capaz de mantener un portaaviones operativo.

El desafío incluye desde especialistas en propulsión y electricidad hasta equipos de cubierta, control de daños, mantenimiento de aeronaves, comunicaciones y gestión de operaciones aéreas.

El buque fue transferido en condición de inactividad, por lo que la recuperación de sus capacidades militares requerirá una inversión considerable.

Italia se ahorra el coste de mantenerlo

La operación también tiene una explicación económica para Roma.

El Garibaldi, retirado del servicio activo, suponía todavía alrededor de 5 millones de euros anuales en costes de mantenimiento, pese a no desempeñar ya una función operativa. Su desmantelamiento, además, se había estimado en unos 18,7 millones de euros.

La transferencia permite a Italia desprenderse del veterano buque y, al mismo tiempo, reforzar sus relaciones de defensa con Indonesia.

Para Yakarta, el cálculo es completamente diferente: recibir gratuitamente el casco de un portaaviones permite acelerar el desarrollo de una capacidad que, de otro modo, requeriría décadas y una inversión mucho mayor.

Un nuevo concepto de portaaviones

El proyecto resulta especialmente interesante porque coincide con una transformación de la aviación naval. Los portaaviones ya no tienen por qué depender exclusivamente de grandes cazas tripulados.

Los drones pueden asumir misiones de reconocimiento, vigilancia, designación de objetivos y ataque, permitiendo generar presencia aérea a menor coste y reduciendo el riesgo para las tripulaciones.

En el caso indonesio, el Garibaldi podría convertirse así en una plataforma orientada fundamentalmente a proyectar sensores y armas no tripuladas sobre un amplio espacio marítimo, especialmente relevante para un país formado por miles de islas y con enormes extensiones de aguas territoriales.

Pero antes tendrá que superar su principal desafío: pasar de ser un antiguo portaaviones italiano retirado a convertirse en un sistema de combate plenamente operativo para la Armada indonesia, comenzando así una segunda vida.