Expertos militares y de inteligencia consultados por EL ESPAÑOL consideran que la mejor manera de resolver la creciente controversia entre Defensa e Interior sobre la crisis de Ceuta es preguntar directamente al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) qué información tenía antes de la entrada masiva de inmigrantes y a quién se la comunicó.
Las fuentes apuntan a la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso como el órgano adecuado para hacerlo, al tratarse de información clasificada. "Se puede preguntar directamente al CNI si lo sabía y lo comunicó, para eso existe la Comisión de Secretos Oficiales", señalan. "Y que la opinión pública pueda decidir quién de los dos dice la verdad. Lo razonable es que se le pregunte directamente al CNI".
La petición llega después de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, hayan ofrecido versiones enfrentadas sobre lo que conocían los servicios de inteligencia antes de los acontecimientos del 30 de julio. La controversia se resume en una pregunta que ahora recorre al Gobierno: ¿miente Marlaska o miente Robles?
En esa comisión, los responsables de inteligencia podrían ofrecer explicaciones bajo las condiciones de confidencialidad correspondientes. "Naturalmente, como todos, tienen obligación de decir la verdad", señalan estas fuentes.
La comparecencia permitiría reconstruir la cadena de información: qué detectó el CNI, cuándo lo detectó, qué trasladó a la Delegación del Gobierno, qué recibieron Interior y las Fuerzas de Seguridad y qué decisiones se tomaron a partir de esas alertas.
Las mismas fuentes reconocen, sin embargo, que existe un obstáculo político: "Por la actual composición del Parlamento puede que no la autoricen".
Comisión de Defensa
Este martes, mientras Robles aseguraba en su comparecencia en el Congreso que los servicios de inteligencia habían detectado y comunicado movimientos que podían desembocar en una entrada de inmigrantes, Marlaska mantenía una versión muy diferente desde la rueda de prensa del Consejo de Ministros desde Moncloa.
El titular de Interior afirmó que ningún servicio de inteligencia, español o extranjero, "atisbó nada parecido". "No había ningún informe que atisbara que el día 30 de julio iba a suceder lo que finalmente aconteció", insistió Marlaska.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, este martes ante la Comisión de Defensa del Congreso.
En la Comisión de Defensa del Congreso, Robles, ante las preguntas de los grupos parlamentarios, ha dejado claro que la ausencia de un documento escrito no significa que no existiera información de inteligencia trasladada a las autoridades. "Usted sabe que todos los informes no son manuscritos", respondió al diputado de EH Bildu Jon Iñarritu.
"Los servicios de inteligencia operan de muchas maneras. No hace falta muchas veces ir a informes manuscritos", explicó la ministra, antes de recordar que era "público y notorio" que en los días anteriores se estaban produciendo entradas a nado desde Marruecos.
Asimismo, Robles defendió este martes en el Congreso la actuación del CNI y del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) durante los días previos a la entrada masiva. Ambos organismos, aseguró, realizaron "la labor que les es exigible" y "proporcionaron la información requerida".
Una imagen de la sede del CNI en la sala de Internacional.
La ministra reveló además que el CNI cuenta con 25 agentes desplegados en Ceuta y sostuvo que los servicios de inteligencia compartieron la información disponible con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y con la Delegación del Gobierno.
Su versión choca frontalmente con la ofrecida por Marlaska desde la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. El titular de Interior afirmó que ningún servicio de inteligencia, español o extranjero, "atisbó nada parecido" al escenario que finalmente se produjo.
También contrasta con la versión del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano. En un comunicado remitido a la prensa este martes, aseguraba que "esta Delegación del Gobierno no recibió, en ningún momento, informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el día 30 de julio".
La diferencia resulta especialmente relevante porque la cuestión no es únicamente si existía un documento escrito que anticipara una entrada masiva, sino qué información manejaban los servicios de inteligencia, cuándo la obtuvieron y qué hicieron las autoridades con ella.
"Es imposible que no se enterasen"
Las fuentes militares consultadas por este periódico consideran difícil asumir que los servicios de inteligencia españoles desconocieran por completo una movilización de semejante magnitud. "Extraña mucho, conociendo lo que es el CNI, que es un referente de inteligencia en Europa y en el mundo, que no lo supiera", señalan. y dudan también de que no informaran.
"Es imposible que esa cantidad de personas se movilicen sin que los servicios de inteligencia de España y Marruecos no se enterasen", añaden.
Estas fuentes, no obstante, introducen un matiz importante: detectar una movilización no equivale necesariamente a prever su resultado final. Un servicio de inteligencia puede conocer que existe una convocatoria o un movimiento de personas sin poder determinar con precisión cuántas acabarán cruzando la frontera, cuándo lo harán o qué dimensión alcanzará la operación.
Precisamente por eso consideran necesario conocer qué información llegó a las autoridades y cómo fue interpretada.
El PP plantea un "careo"
Por su parte, el Partido Popular ha aprovechado el enfrentamiento entre ambos ministerios para exigir responsabilidades al presidente del Gobierno. Incluso, ha tirado de ironía al asegurar que "Quizás deberíamos pedir un careo para determinar cuál de los dos ministros está mintiendo".
Frente a este escenario, fuentes del PP plantean una disyuntiva: "Si el servicio de inteligencia avisó de posibles entradas masivas de inmigrantes en España y no se hizo nada, el presidente del Gobierno debería marcharse. Y si el servicio de inteligencia no avisó de posibles entradas, el presidente del Gobierno también debería marcharse".
Estas fuentes consideran que la crisis de Ceuta se suma a otros episodios en los que, a su juicio, el Ejecutivo habría reaccionado tarde.
"España no puede permitirse un presidente que se haga el despistado después de una violación de la integridad territorial del país y que priorice sus vacaciones a la búsqueda de soluciones", sostienen.
