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Las claves

Reino Unido recuperará el componente aéreo de su contribución a la disuasión nuclear de la OTAN con una flota de al menos 12 cazas F-35A Lightning II. Los aviones, que tendrán capacidad para operar con armamento nuclear estadounidense, devolverán a la Royal Air Force (RAF) a una misión que abandonó hace casi tres décadas, cuando Londres retiró su última bomba atómica lanzada desde aeronaves.

Los F-35A estarán desplegados en RAF Marham, “hogar en tierra” de los cazas F-35B británicos, y serán puestos a disposición de la misión nuclear de la OTAN. Se trata de aeronaves de doble capacidad —convencional y nuclear— que podrán ser configuradas para transportar armas nucleares estadounidenses durante una crisis o un conflicto.

La particularidad del nuevo esquema es que los aviones y sus tripulaciones serán británicos, pero las armas nucleares continuarán bajo control estadounidense. Londres aportará así una nueva capacidad a la arquitectura nuclear de la Alianza Atlántica sin modificar la naturaleza de su propia disuasión estratégica, basada en submarinos armados con misiles Trident.

Como ya avanzó EL ESPAÑOL, la decisión fue anunciada por el Gobierno británico en junio de 2025, después de que la Strategic Defence Review recomendara recuperar una contribución aérea directa a la postura nuclear de la OTAN.

El F-35A, de Lockheed Martin, está certificado para transportar la bomba nuclear táctica estadounidense B61-12.

La WE.177 fue la última bomba nuclear de caída libre empleada por las Fuerzas Armadas británicas. Museo de Potencia de Fuego Naval

El movimiento supone el regreso de la RAF al papel nuclear por primera vez desde 1998, cuando Reino Unido retiró la WE177, su última bomba nuclear de lanzamiento aéreo.

Aquella arma había entrado en servicio en 1966 y fue empleada como parte de la capacidad nuclear británica durante las últimas décadas de la Guerra Fría. Antes de ella, los bombarderos estratégicos de la RAF habían transportado desde 1956 la primera arma nuclear británica operativa, la Blue Danube.

Desde la retirada de la WE177, el componente aéreo desapareció de la disuasión nuclear británica. Londres concentró su capacidad estratégica en una fuerza exclusivamente submarina, formada por cuatro submarinos de la clase Vanguard equipados con misiles balísticos Trident II D5.

La llegada de los F-35A no sustituirá a esta fuerza. Su función será diferente: reforzar la contribución británica a la misión nuclear de la OTAN, mientras los submarinos continúan proporcionando la disuasión nuclear soberana del Reino Unido.

F-35A frente a Rusia y China

La recuperación de esta capacidad aérea se produce en un contexto de creciente tensión estratégica en Europa y de expansión de los arsenales nucleares de las principales potencias.

El Ministerio de Defensa británico ha justificado la modernización de su postura nuclear por el deterioro del entorno de seguridad internacional y el crecimiento de los arsenales de otros Estados.

F-35A Lightning II. USAF.

Según las estimaciones manejadas por Londres, Rusia dispone de más de 4.000 cabezas nucleares disponibles para su empleo, mientras que China cuenta con unas 600 y podría más que duplicar esa cifra antes de 2035.

En este escenario, los F-35A aportarán a la OTAN una plataforma de quinta generación con características furtivas, sensores avanzados y capacidad para operar en espacios aéreos fuertemente defendidos. Su configuración de doble capacidad permitirá emplearlos tanto en operaciones convencionales como en la misión nuclear aliada.

La decisión refuerza además la estrategia británica de situar a la OTAN en el centro de su política de defensa, bajo el principio denominado "NATO First".

Londres llevaba décadas contribuyendo a la disuasión aliada mediante capacidades convencionales, infraestructura y su fuerza nuclear estratégica, pero ahora recuperará una participación directa de la RAF en la misión nuclear.

Un arma estadounidense

El nuevo esquema mantiene una separación deliberada entre la misión nuclear de la OTAN y el arsenal soberano británico.

En una eventual crisis, los pilotos británicos podrían emplear sus F-35A para transportar armas nucleares estadounidenses almacenadas en Europa. Sin embargo, la custodia y autorización de empleo de esas armas seguirían correspondiendo a Estados Unidos.

HMS Vanguard. Wikimedia Commons

Esta distinción permite a Londres incrementar su aportación a la disuasión nuclear colectiva sin convertir los F-35A en un nuevo componente de su arsenal nuclear nacional.

La relación nuclear entre ambos países cuenta con una sólida base jurídica. El Mutual Defense Agreement de 1958 permite a Washington y Londres intercambiar materiales, tecnología e información relacionados con la defensa nuclear, mientras que el Polaris Sales Agreement de 1963 sentó las bases para la cooperación en sistemas de lanzamiento y tecnología estratégica.

Reino Unido mantiene, al mismo tiempo, su propia capacidad nuclear independiente. Desde 1962, Londres ha asignado su fuerza nuclear a la defensa de la OTAN, aunque el arsenal británico continúa bajo autoridad soberana y únicamente el primer ministro puede autorizar su utilización.

El relevo de los Vanguard

El componente central de la disuasión británica seguirá siendo la flota de submarinos balísticos. Los cuatro Vanguard con base en HMNB Clyde mantienen la denominada Continuous At Sea Deterrence (CASD), con al menos un submarino permanentemente desplegado en patrulla.

Construcción del submarino Dreadnought Royal Navy / BAE Systems

Estos buques serán sustituidos progresivamente por cuatro submarinos de la nueva clase Dreadnought, cuya entrada en servicio está prevista para la próxima década.

De este modo, Reino Unido contará con dos contribuciones diferenciadas a la disuasión nuclear aliada: una fuerza submarina estratégica propia, diseñada para garantizar su capacidad de respuesta independiente, y una nueva flota de F-35A destinada a participar en la misión nuclear de la OTAN.

Casi 30 años después de retirar sus últimas bombas nucleares aéreas, la RAF vuelve así a prepararse para una misión que había quedado relegada al ámbito de los submarinos. El F-35A se convierte en el nuevo "brazo nuclear" aéreo británico dentro de la OTAN, aunque las armas que eventualmente transporte seguirán siendo estadounidenses