Publicada
Las claves

En la competitiva carrera global por la supremacía tecnológica, la frontera entre la investigación científica abierta y la seguridad nacional suele volverse sumamente difusa. La empresa tecnológica china Unitree Robotics ilustra con absoluta precisión esta paradoja geopolítica.

Convertida hoy en uno de los gigantes incontestables de la robótica humanoide y cuadrúpeda a nivel mundial, la compañía con sede en Hangzhou ha cimentado el éxito operativo y comercial de sus célebres perros robóticos a partir de descubrimientos e innovaciones financiadas originalmente por Ejército de Estados Unidos, de acuerdo a una investigación llevada a cabo por Reuters.

Esta transferencia indirecta de conocimiento ha permitido que soluciones tecnológicas nacidas en laboratorios militares estadounidenses terminen sirviendo de base estructural para plataformas autómatas que, ahora, el Ejército Popular de Liberación de China ya prueba en maniobras militares y ejercicios de combate.

Entre 2010 y 2020, el Comando de Desarrollo de Capacidades de Combate del Ejército de EEUU (DEVCOM) promovió un ambicioso programa de cooperación científica denominado Alianza Tecnológica Colaborativa para la Robótica.

Dicha iniciativa reunió a expertos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Universidad de Pensilvania, la NASA y el gigante armamentístico General Dynamics.

La meta central del proyecto residía en resolver los complejos acertijos biomecánicos y de control de equilibrio del movimiento a cuatro patas. Hacia 2016, los investigadores consiguieron un avance determinante al reemplazar las pesadas y rígidas cajas de engranajes tradicionales por motores colocados directamente en las extremidades del autómata.

Posteriormente, la evolución de este concepto dio vida al revolucionario prototipo Mini Cheetah, un robot caracterizado por su sorprendente agilidad, ligereza y capacidad de realizar maniobras complejas como volteretas e impulsos sobre terrenos hostiles.

En el marco de la prolongada tradición académica estadounidense de estimular la innovación mediante la divulgación científica abierta, los planos, principios de ingeniería, algoritmos y especificaciones técnicas de los actuadores del Mini Cheetah se difundieron públicamente en artículos científicos, conferencias internacionales y tesis universitarias.

Sin embargo, el dinámico ecosistema industrial chino reaccionó con una celeridad vertiginosa ante esta apertura informativa. Apenas seis meses después de que los resultados del proyecto se hicieran públicos, los diseños de los componentes mecánicos desarrollados en los laboratorios de Cambridge y Pensilvania comenzaron a comercializarse masivamente a través de plataformas asiáticas de comercio electrónico.

Wang Xingxing, un joven ingeniero que había fundado Unitree tras realizar su tesis de maestría inspirándose explícitamente en los avances del laboratorio estadounidense, aprovechó esta coyuntura para desarrollar e impulsar sus propios prototipos comerciales, según publica Reuters.

Investigadores y antiguos responsables vinculados a los programas militares del Pentágono constatan que la exitosa serie de robots cuadrúpedos desarrollada por Unitree reproduce casi al milímetro las proporciones, la estructura física básica y el esquema funcional del prototipo académico estadounidense.

Perros robots desarrollados por la industria china Unitree

Aunque se reconoce de manera unánime el mérito de la empresa china en la optimización de los procesos de fabricación masiva y en el perfeccionamiento operativo del producto final, la arquitectura conceptual sobre la que descansa es una herencia directa de la ciencia subvencionada por el Gobierno de EEUU.

Esta capacidad sin parangón para traducir rápidamente conceptos teóricos en bienes de consumo masivo permitió a Unitree lanzar al mercado, por ejemplo, el modelo Go2, cuyo asequible precio de 1.600 dólares (1.370 euros al cambio actual) desató un enorme entusiasmo en la bolsa de Shanghái y le otorgó el dominio absoluto de las ventas en el mercado mundial de este tipo de tecnología.

Perros armados

A pesar de que Unitree sostiene que sus productos están destinados exclusivamente al ámbito civil, habiendo suscrito incluso compromisos éticos internacionales contra la conversión de robótica en armamento, imágenes difundidas por la televisión estatal china revelan una realidad bien distinta.

En ellas se aprecia al modelo Go2 equipado con un fusil realizando maniobras codo a codo con unidades de infantería del Ejército chino, así como versiones pesadas de la serie B1 adaptadas estructuralmente para transportar y accionar rifles de asalto en ejercicios tácticos de desembarco.

La ligereza, autonomía y resistencia desarrolladas a partir de las investigaciones financiadas por Washington han sido transformadas en herramientas con un claro potencial defensivo para las tropas de Pekín.

Por otro lado, la vertiginosa capacidad manufacturera de China expone de forma descarnada las profundas vulnerabilidades estructurales de la base industrial de EEUU.

Si bien empresas como Ghost Robotics son capaces de fabricar autómatas militares de altas prestaciones, sus costes exponencialmente más elevados -que superan los 100.000 dólares (85.500 euros) por unidad- no pueden competir con los precios de las compañías asiáticas.

Asimismo, la dependencia respecto a componentes asiáticos, como imanes y minerales raros con los que fabricar microchips, sigue siendo una trampa logística difícil de sortear para EEUU.

Incluso las propias agencias gubernamentales y militares estadounidenses han tenido que recurrir de manera puntual a la adquisición de unidades de Unitree mediante exenciones legales federales, al no hallar en su propio mercado nacional alternativas comerciales de calidad equiparable y en cantidad suficiente.

Esta compleja situación evidencia cómo la tolerancia a las pérdidas, la concentración de clústeres industriales y las potentes subvenciones estatales chinas han terminado convirtiendo a los descubrimientos financiados con los impuestos de los estadounidenses en pilares de la vanguardia militar de Pekín.