Y. Rodríguez
Publicada
Las claves

Saab ha presentado en la base aérea de Malmen un modelo a escala real de su concepto A3-001, un sistema aéreo de combate no tripulado concebido para operar junto a cazas como el Gripen y complementar las capacidades de las futuras aeronaves de combate suecas.

El modelo representa la apuesta de Saab por una nueva generación de combate aéreo colaborativo, en la que aviones tripulados y no tripulados compartirán sensores, armas y funciones dentro de un mismo sistema.

El A3-001 está pensado para asumir algunas de las misiones más peligrosas en un escenario de alta intensidad: guerra electrónica, supresión de defensas aéreas enemigas (SEAD) y ataques de precisión. Su diseño apuesta por la baja observabilidad y un elevado grado de autonomía para operar en espacios aéreos fuertemente defendidos.

"Estamos actualmente en una fase de desarrollo muy intensa en la que, junto con Suecia, estamos explorando tecnologías que sentarán las bases de la próxima generación de sistemas de combate aéreo", explica Peter Nilsson, responsable de Advanced Programs de Saab.

La compañía pretende hacer volar demostradores no tripulados con características similares a las de un caza antes de 2030. El A3-001 representa, según Nilsson, una posible evolución de estos trabajos para mediados de la década de 2030.

Un 'wingman' para el Gripen

La idea es que el A3 actúe como un compañero de combate autónomo del Gripen, asumiendo las tareas de mayor riesgo mientras el piloto permanece a mayor distancia de las defensas enemigas.

Un A3 podría adelantarse para localizar radares, ejecutar ataques electrónicos o emplear armamento de precisión contra sistemas de defensa aérea. De este modo, el caza tripulado podría recibir información de los drones y coordinar sus acciones sin exponerse directamente a las zonas más peligrosas.

Gripen E/F Saab

La combinación de un Gripen con varios sistemas autónomos permitiría además aumentar el número de sensores, armas y vectores de ataque disponibles en una misma misión, dificultando la respuesta de las defensas aéreas enemigas.

Esta capacidad resulta especialmente relevante frente a las redes integradas de defensa aérea rusas, que combinan misiles de largo alcance, radares móviles, sensores pasivos, centros de mando y sistemas de guerra electrónica.

La respuesta europea a los CCA de EEUU

El desarrollo sueco llega mientras Estados Unidos avanza con su programa Collaborative Combat Aircraft (CCA), en el que General Atomics desarrolla el YFQ-42A y Anduril el YFQ-44A Fury.

A diferencia de los programas estadounidenses, el A3-001 no deriva de ellos. Saab busca desarrollar una solución europea adaptada al Gripen, la guerra electrónica y las operaciones contra redes avanzadas de defensa aérea.

El objetivo es crear una plataforma capaz de complementar a los cazas tripulados y aumentar la masa de combate sin incrementar en la misma proporción el número de pilotos expuestos al riesgo.

El A3-001 podría integrarse además con otros sistemas de Saab, especialmente el GlobalEye, encargado de proporcionar vigilancia y detección a gran distancia de la OTAN.

Gripen, en primer plano, con el GlobalEye de fondo Daniel Ahlgren

La arquitectura resultante permitiría repartir las funciones entre diferentes plataformas: el GlobalEye aportaría la visión general del campo de batalla, el Gripen actuaría como nodo de combate y coordinación y los A3 operarían más cerca de las defensas enemigas.

Saab apuesta así por una evolución de la aviación de combate basada no tanto en un único avión avanzado como en un sistema de sistemas, donde cazas tripulados y aeronaves autónomas trabajen de forma coordinada.

Por ahora, el A3-001 es un concepto. Pero con los primeros demostradores previstos antes de 2030, Suecia ya está preparando el terreno para una nueva generación de aeronaves de combate no tripuladas que podría llegar a mediados de la próxima década.