En respuesta a las recurrentes tácticas de interferencia electromagnética atribuidas a las Fuerzas Armadas de Rusia, las cuales han puesto en riesgo directo la seguridad de la aviación comercial y la soberanía del espacio aéreo de los países bálticos, la OTAN ha optado por desplegar una de sus herramientas más sofisticadas en el dominio invisible de las ondas: el avión de guerra electrónica EA-37B Compass Call.
Durante los últimos tiempos, los episodios de interferencia en el sistema GPS y la degradación de señales electromagnéticas han dejado de ser incidentes aislados para convertirse en una amenaza estructural en el norte y este de Europa.
Situaciones críticas como las sufridas por aeronaves oficiales, entre ellos el registrado para alterar el vuelo del avión del Ejército del Aire español en el que viajaba la ministra de Defensa, Margarita Robles, con destino a Lituania hace casi un año, demuestran la audacia con la que Moscú opera en este dominio.
Asimismo, numerosas aerolíneas comerciales se han visto obligadas a modificar rutas o suspender operaciones de forma temporal en la región báltica debido a la pérdida impredecible de las señales de posicionamiento indispensable para el tráfico aéreo internacional.
Ante esta preocupante coyuntura, la OTAN ha intensificado decisivamente sus misiones de neutralización electromagnética.
Así, un nuevo avión de guerra electrónica EA-37B Compass Call de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF, por sus siglas en inglés) ha incrementado sus operaciones operando en colaboración con una aeronave de alerta temprana AWACS E-3 Sentry y un avión de inteligencia ARTEMIS II a lo largo de las fronteras de Kaliningrado.
Este enclave ruso en Europa Central representa uno de los puntos geopolíticos más volátiles de todo el flanco oriental aliado.
Geográficamente separado del territorio continental de Rusia y encajonado entre Polonia y Lituania, Kaliningrado constituye una fortaleza altamente militarizada rodeada de naciones atlánticas.
Desde este territorio, Moscú proyecta una temible capacidad de denegación de acceso y área mediante la concentración masiva de defensas aéreas de última generación, misiles balísticos de alcance táctico, activos navales de la Flota del Báltico y avanzados equipos de guerra electrónica dirigidos a cegar la infraestructura vecina.
De este modo, el redespliegue temporal de esta aeronave altamente especializada desde Grecia hacia la Base Aérea de Powidz, en Polonia, supone un cambio en la arquitectura defensiva en la región.
Desde esta posición, el EA-37B ha realizado complejas pautas de vuelo y órbitas en el espacio aéreo polaco, muy cerca de los límites del enclave ruso.
Estas maniobras combinadas junto a la plataforma E-3 Sentry y la aeronave de inteligencia ARTEMIS II no son fortuitas.
Constituyen una fuerza de cobertura operativa capaz de rastrear, identificar y geolocalizar emisiones enemigas en tiempo real, garantizando una vigilancia absoluta sobre el espacio aéreo del Báltico para proteger las rutas comerciales.
Características del avión
Diseñado específicamente para sustituir al veterano EC-130H, el EA-37B Compass Call -basado en el jet de negocios Gulfstream G550- encarna una verdadera revolución metodológica para la aviación de guerra electrónica de los Estados Unidos.
Esta aeronave otorga ventajas en términos de velocidad, altitud operativa y eficiencia en el consumo de combustible, permitiendo misiones más prolongadas y responder con inmediatez ante cualquier alteración detectada en el espectro.
Avión EA-37B de EEUU en vuelo
Su diseño exterior destaca por la integración de amplios conjuntos de antenas adosadas horizontalmente a lo largo del fuselaje. Dichos dispositivos alimentan sistemas capaces de neutralizar y degradar emisiones electromagnéticas en un amplísimo espectro de frecuencias.
En el contexto de un conflicto moderno de alta intensidad, donde la conectividad digital es la columna vertebral de cualquier fuerza armada, la capacidad del EA-37B para interrumpir la red de mando y control del enemigo tiene un impacto devastador.
Al cortar los flujos de datos entre radares, baterías de misiles y puestos de mando, el EA-37B deshace el tejido de las redes defensivas y contrarresta las emisiones maliciosas que buscan perturbar los vuelos en el espacio aéreo internacional.
El programa de reequipamiento de la USAF contempla la adquisición de 12 unidades del EA-37B, cifra ampliada tras añadir dos aeronaves suplementarias a la previsión inicial de diez. El despliegue registrado cerca de Kaliningrado se inserta en la fase inicial de la puesta en servicio operativo de este modelo en Europa.
Su presencia en el continente ratifica que el dominio del espectro electromagnético se ha erigido como algo indispensable para garantizar la seguridad aérea europea.
