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Las claves

Noruega acelera el refuerzo de su presencia militar en el Ártico ante el deterioro del escenario de seguridad europeo. El país nórdico ha ampliado la recién creada Finnmarksbrigaden, su segunda brigada terrestre y la primera nueva unidad de este nivel constituida desde el final de la Guerra Fría, con un batallón de artillería, una batería de defensa aérea y una compañía de transmisiones.

La ampliación supone un salto cualitativo para una fuerza que hasta ahora tenía como una de sus principales misiones vigilar y patrullar los 198 kilómetros de frontera que Noruega comparte con Rusia.

La nueva estructura permitirá a la brigada no sólo mantener la vigilancia sobre el territorio, sino también disponer de capacidad propia de fuego y coordinar operaciones con unidades aéreas, navales y terrestres noruegas y de otros países de la OTAN.

"Es un nivel de potencia de fuego completamente diferente al que se ha utilizado hasta ahora", explicó el jefe de la brigada, el general de brigada Jon Olav Fuglem, en declaraciones a Reuters desde Porsangmoen, donde se encuentra el cuartel general de la unidad.

La localidad se encuentra a unos 180 kilómetros, en línea recta, de la frontera rusa. Al otro lado se extiende la región de Múrmansk, una de las principales áreas militares de Rusia en el Ártico y sede de importantes instalaciones de la Flota del Norte.

El ministro de Defensa noruego, Tore O. Sandvik, ha elevado el tono al definir la misión de la nueva estructura: "Responderemos a cada amenaza y ataque contra Noruega y la OTAN. Defenderemos cada centímetro".

Artillería K9 para el flanco norte

Una de las principales novedades es la creación del nuevo batallón de artillería, que está siendo equipado con sistemas autopropulsados K9 VIDAR, la versión noruega del K9 Thunder surcoreano. Los primeros cuatro vehículos, acompañados de sus vehículos de apoyo, ya han llegado a la guarnición de Porsanger.

Noruega aprobó en 2025 un programa valorado en 5.600 millones de coronas noruegas —unos 480 millones de euros— para adquirir 24 nuevos K9 destinados a equipar el batallón de artillería de la Finnmarksbrigaden. El Ejército noruego ya opera otros 28 K9 junto con 14 vehículos de municionamiento K10.

Soldados del Segundo Escuadrón de Carros del Primer Batallón de la Brigada Norte del Ejército noruego preparan su vehículo durante el ejercicio militar conjunto noruego-estadounidense «Reindeer 2», celebrado en Setermoen Reuters

El K9 monta un cañón de 155 mm y puede alcanzar objetivos situados a más de 40 kilómetros, una capacidad que permitirá a la brigada golpear posiciones enemigas desde una distancia considerable sin necesidad de acercar sus unidades de maniobra a la línea de contacto.

El Gobierno noruego está, además, acelerando la incorporación de capacidades de fuegos de precisión de mayor alcance.

El objetivo es que las principales condiciones para desplegar el nuevo batallón estén listas en 2028, antes de lo inicialmente previsto. La artillería se integrará con el resto de sensores, sistemas de mando y unidades de maniobra para convertir a la brigada en una fuerza con capacidad de combate mucho más completa.

La apuesta encaja en el ambicioso plan de Oslo para transformar sus fuerzas terrestres. La estructura del Ejército noruego pasará de una a tres brigadas: la Brigada Norte, la Finnmarksbrigaden y una futura Brigada Sur de carácter principalmente reservista.

El plan contempla incorporar, además de artillería y defensa aérea, una nueva unidad de infantería ligera y reforzar las capacidades de inteligencia, logística, transmisiones y apoyo. El Gobierno noruego ha adelantado la finalización de la Finnmarksbrigaden a 2033, mientras que la estructura de la unidad seguirá creciendo durante los próximos años.

La defensa antiaérea adquiere especial relevancia en este escenario. La nueva batería permitirá proteger a las unidades de la brigada frente a amenazas procedentes del aire, mientras que la compañía de transmisiones aportará las redes necesarias para conectar sensores, artillería, aviación y fuerzas navales.

En la práctica, el objetivo es que la brigada pueda funcionar como un sistema de combate integrado y no únicamente como una fuerza de vigilancia fronteriza. El propio Ministerio de Defensa noruego define su misión como establecer una capacidad de disuasión terrestre creíble en Finnmark.

El Ártico gana peso estratégico

La transformación de la Finnmarksbrigaden forma parte de un rearme mucho más amplio. Noruega prevé elevar su gasto en defensa hasta aproximadamente el 3,17% de su PIB en 2026, frente al 1,5% registrado en 2014, situándose entre los países de la OTAN que más esfuerzo realizan en términos relativos.

El movimiento también tiene una dimensión aliada. El extremo norte de Noruega constituye uno de los puntos más sensibles del flanco septentrional de la OTAN por su proximidad a la península de Kola, donde Rusia concentra importantes capacidades navales, submarinas, aéreas y nucleares.

Por ello, Oslo está reforzando no sólo sus unidades terrestres. Su plan de defensa contempla también nuevos carros Leopard 2A8, más vehículos de combate, artillería, defensa aérea, drones y fuegos de precisión de largo alcance. El objetivo es disponer de una fuerza capaz de resistir y combatir desde los primeros compases de una eventual crisis, al tiempo que facilita la llegada y actuación de refuerzos aliados.

La frontera ruso-noruega, situada en uno de los territorios más extremos y difíciles de Europa, se ha convertido así en un nuevo escenario de la competición militar entre Moscú y la OTAN. Noruega está reforzando también sus sistemas de vigilancia, drones y medidas físicas de protección de la frontera.