El obús autopropulsado norcoreano Koksan de 170 mm se ha convertido en una pieza clave para la artillería de Rusia casi dos años después de su despliegue en el frente ucraniano. La aparición de nuevas imágenes que muestran a estos sistemas disparando en combate confirma que las fuerzas del Kremlin los están empleando activamente en primera línea de combate.
Más allá de aportar pruebas de su uso sobre el terreno, el empleo de este armamento pone de manifiesto el papel indispensable que están jugando las armas proporcionadas por Corea del Norte para sostener las capacidades artilleras de Rusia.
No obstante, en las imágenes difundidas esta semana aún no es posible determinar si estos aparatos son operados por unidades del Ejército ruso o del Ejército Popular de Corea, el cual también ha desplegado personal especializado en el campo de batalla.
El suministro por parte de Pionyang de estos obuses se reveló en 2024, cuando trascendieron imágenes en las que se veía varias unidades del Koksan siendo transportadas por tren a través de territorio ruso con destino a Ucrania.
"Regalo de Kim Jong-Un", aseveró semanas más tarde un soldado ruso en un vídeo en el que ya se podía ver a uno de estos sistemas desplegado en el frente, debajo de una red de camuflaje entre los árboles de un bosque.
Rusia ha recurrido a la artillería de fabricación norcoreana ante la imposibilidad de mantener el volumen de fuego deseado con sus propias reservas. Su Arma de Artillería se ha visto afectada no sólo por las pérdidas directas en el campo de batalla, sino también por el desgaste severo de los tubos de sus cañones tras un uso prolongado.
Para suplir este déficit, Corea del Norte se ha convertido en un proveedor fundamental: a finales de 2024, el Ejército ruso ya había recibido hasta nueve millones de proyectiles de 122 mm y 152 mm, y la incorporación de los cañones de 170 mm permitió abrir una vía para un tercer calibre.
Obuses Koksan siendo transportados en tren rumbo a Ucrania, en 2024
Además, se ha registrado el uso de morteros norcoreanos de 60 mm y 140 mm en unidades rusas de primera línea. A principios de 2025, al menos seis unidades de artillería rusas obtenían entre el 50% y el 100% de su munición de fuentes norcoreanas.
El valor de este cañón para el esfuerzo militar ruso radica en su alcance y en su precisión. En 2025, el propio teniente general Kyrylo Budanov, jefe de la Dirección de Inteligencia de Defensa de Ucrania, señaló que el Koksan estaba "demostrando, desafortunadamente, ser bastante eficaz en combate" gracias a su capacidad para disparar a larga distancia con precisión.
Reto logístico
Las estimaciones indican que Moscú ha recibido al menos 120 unidades de este obús, cantidad equivalente al equipamiento de cuatro regimientos de artillería del ejército norcoreano. Dada la necesidad rusa de mantener capacidades de fuego a distancia y la efectividad que ha mostrado el sistema, los mandos ucranianos prevén que el suministro de estas piezas continuará de forma regular durante el conflicto.
La adopción del Koksan implica un importante reto logístico para el Kremlin, ya que el calibre de 170 mm no forma parte de los estándares del ejército ruso. Los principales sistemas autopropulsados de Rusia, como el 2S19 Msta-S, emplean munición de 152 mm, mientras que el 2S7M Malka utiliza proyectiles de 203 mm.
Obuses Koksan desfilando en Pionyang
Como consecuencia, el Koksan requiere una cadena de suministro de munición independiente, lo que vincula su despliegue a la capacidad de Pionyang para enviar tanto los cañones como los proyectiles compatibles.
Aunque el Malka soviético es más pesado y está diseñado para destruir fortificaciones, su menor alcance, alto costo y número limitado de unidades impiden que tenga el impacto continuo que el Koksan aporta en el frente.
Desde el punto de vista técnico, el Koksan es el segundo obús de mayor tamaño del mundo en servicio, por detrás, precisamente, del Malka. Desarrollado por la industria de defensa norcoreana entre los años 70 y 80, Koksan está montado sobre un tractor de artillería ATS-59 modificado de origen soviético, lo que le proporciona la movilidad requerida en terreno moderadamente accidentado.
Con un peso de 40 toneladas y una velocidad de hasta 50 km/h, está equipado con un cañón de 170 mm de ánima lisa. Alcanza hasta 40 kilómetros con proyectiles de alto explosivo y hasta 60 kilómetros con munición asistida por cohete.
Aunque su cadencia es de dos disparos por minuto y transporta sólo 12 proyectiles a bordo, su alcance lo convierte en un medio idóneo para misiones de contrabatería y bombardeo estratégico desde posiciones seguras.
