Entre todos los pilares sobre los que se sustentan los cazas de sexta generación en pleno desarrollo, uno de los más destacados es colocar al piloto como un gestor táctico en el campo de batalla.
El concepto de combate colaborativo empleando drones interconectados y gobernados por el caza tripulado lleva consigo un cambio muy importante en la manera en la que el piloto lleva a cabo su trabajo.
Esta gran carga informativa requiere de nuevas interfaces hombre-máquina (HMI, por sus siglas en inglés) en las que Indra se encuentra trabajando dentro del programa European Pilot Interface Integrated Cockpit (EPIIC).
Se trata de un proyecto de investigación y desarrollo financiado por el Fondo Europeo de Defensa que inició su andadura en 2022 con la participación de 12 países, 27 compañías y una dotación económica alrededor de los 75 millones de euros que ha servido como anticipo a la segunda parte del programa, que comenzará en los próximos meses.
Por su parte, la compañía española lidera algunas partes críticas del programa, abarcando áreas como la monitorización biomédica, la creación de interfaces cerebro-ordenador o el desarrollo de una cabina virtualmente transparente para mejorar la conciencia situacional del piloto a través de la realidad aumentada.
"Este rol de mayor gestión de la situación y del contexto de batalla irá acompañado de nuevas herramientas en la cabina para el piloto", según ha explicado a EL ESPAÑOL José Gabriel Teriús, responsable del área de Smart HMI en Indra.
De ahí nacen este tipo de iniciativas, asegura, "en las que se busca entender cómo las nuevas tecnologías pueden optimizar el rendimiento del piloto en este nuevo escenario" que se plantea.
Fuselaje transparente
Indra se encuentra trabajando en la parte de realidad aumentada dentro del programa europeo EPIIC.
A diferencia de la realidad virtual o mixta, explica Teriús, la realidad aumentada utiliza lentes de cristal transparente, lo que cumple con un requisito militar de seguridad muy importante.
Concepto de cabina o fuselaje transparente
"Contamos con un cristal transparente que permite ver el entorno sin ningún impedimento", ha apuntado.
"Lo que hacemos es superponer información sobre ese elemento sin restar visión directa, algo muy demandado por cuestiones de seguridad", prosigue.
El ejemplo más directo es si el sistema eléctrico falla, "las gafas simplemente se apagan, pero la visión del piloto sigue siendo real porque el cristal es transparente".
La compañía española ya ha realizado algunos ensayos en vuelo de esta tecnología en Lugo, mientras continúa trabajando en el concepto de cabina transparente.
Al fusionar en tiempo real las imágenes captadas por las cámaras exteriores del caza, la realidad aumentada superpone esa información visual sobre el cristal de las gafas que lleva el piloto.
De esta forma, el fuselaje físico de la aeronave desaparece virtualmente, permitiendo al tripulante "mirar a través" del fuselaje para, por ejemplo, detectar amenazas u objetivos.
Asimismo, la realidad aumentada permite proyectar el flujo de vídeo de otros elementos interconectados, como la cámara de un dron de reconocimiento aliado o de helicópteros.
Copiloto biomédico
Uno de los pilares que Indra lidera dentro de EPIIC es el Crew Monitoring System (CMS). Se trata de una tecnología encargada de supervisar y analizar en tiempo real el estado cognitivo y fisiológico del piloto durante el vuelo del caza.
El sistema emplea una red de sensores integrados de forma ergonómica tanto en el casco como en el mono de vuelo que captura múltiples métricas biomédicas.
Por ejemplo, el CMS procesa parámetros oculares para identificar síntomas de somnolencia o pérdida de atención y monitoriza el ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y la conductividad de la piel para deducir la existencia de estrés agudo y sobrecarga mental.
Imagen ilustrativa del futuro caza F-47 de EEUU
Si el sistema de seguimiento detecta cualquiera de estas dos situaciones, la cabina interactiva puede adaptarse de forma autónoma reduciendo la carga de información en sus pantallas y priorizando los parámetros de la misión que se muestran.
"Dependiendo del estado en el que se encuentre el piloto, las distintas interfaces de la cabina se adaptarán para mantener su rendimiento bajo las condiciones más óptimas reduciendo la fatiga o la sobrecarga", ha asegurado Teriús.
Las adaptaciones y las lógicas detrás de ellas se están diseñando de la mano de operadores militares reales, garantizando de esta forma su óptimo desempeño en el combate.
Además, mediante la nube de combate que se desplegará junto a los cazas de sexta generación, esta monitorización se compartirá en tiempo real con aeronaves aliadas y centros de mando y control aéreos y terrestres.
Cerebro-Ordenador
Otro pilar fundamental dentro del programa EPIIC pasa por el desarrollo de nuevos métodos de interacción del piloto con los mandos, pantallas e información que se muestra dentro de la cabina.
José Gabriel Teriús se refiere en este apartado a tecnologías como el seguimiento ocular (eye tracking), el reconocimiento de gestos o a las instrucciones por voz. Sin embargo, la más disruptiva de todas y liderada por Indra es una interfaz directa entre cerebro y ordenador.
Mediante una serie de sensores dispuestos en la cabeza del piloto, el sistema es capaz de detectar las señales cerebrales y determina la intencionalidad del tripulante para ejecutar una acción específica.
Estas acciones pueden ser, por ejemplo, presionar un botón de la pantalla táctil o activar algunas funciones. Según explica, la mera focalización de su atención en partes concretas del panel de instrumentos y los mandos se puede traducir en una acción.
Aunque se encuentra en una fase de experimentación biomédica, Teriús apunta a que este método mental cuenta con proyección de aplicación real en el futuro.
Esta funcionalidad permitirá asegurar la ejecución de una orden crítica en situaciones extremas, o servir como un recurso de respaldo si el piloto sufriera alguna incapacidad física temporal para usar sus manos o su voz.
