La Marina de Rusia ha alcanzado un hito trascendental en la modernización de sus capacidades de disuasión estratégica con el inicio de las pruebas de mar del Khabarovsk, su nuevo submarino de propulsión nuclear diseñado específicamente como plataforma de lanzamiento del dron submarino Poseidón, bautizado por el Kremlin como el 'Arma del Apocalipsis'.
El sumergible zarpó hacia aguas abiertas este lunes marcando su primera travesía desde que se iniciara su ambiciosa construcción en los astilleros Sevmash de Severodvinsk, en 2014.
Tras completar su botadura a finales de 2025 y superar un prolongado retraso acumulado de seis años, reflejo de la complejidad de su ingeniería y de los retos estructurales de la base industrial naval rusa, la embarcación ultima los preparativos para incorporarse definitivamente a la Flota del Pacífico.
En el núcleo de la doctrina del Khabarovsk se encuentra su capacidad para alojar seis tubos de lanzamiento dedicados de manera exclusiva al Poseidón. Presentado formalmente por el presidente Vladimir Putin en 2018, dentro de una vanguardia de armas estratégicas de última generación, este torpedo pesado impulsado por energía atómica ofrece un alcance operativo estimado en 10.000 kilómetros.
El Poseidón representa una categoría completamente nueva de armamento. Las estimaciones sitúan su longitud en unos 24 metros y su diámetro cercano a los dos metros, lo que lo convierte posiblemente en el torpedo más grande jamás construido: el doble de largo que un misil balístico lanzado desde un submarino y unas 30 veces mayor que un torpedo pesado convencional.
Botadura de un submarino ruso
A diferencia de la trayectoria balística tradicional que siguen los misiles intercontinentales por el espacio, este sistema opera en la penumbra de las profundidades marinas, con la capacidad implícita de devastar infraestructuras costeras enemigas mediante tsunamis de radiación y eludir por completo los radares e interceptores convencionales, según ha presumido el propio mandatario ruso.
Desde la perspectiva de la arquitectura naval, el diseño del Khabarovsk integra soluciones probadas de la clase de misiles balísticos Borei-A. El análisis de su fisonomía exterior revela evidentes similitudes en el diseño de la popa, los sistemas de timón y las tecnologías de propulsión, lo que evidencia una estrategia deliberada de reutilizar ingeniería madura para optimizar recursos en lugar de desarrollar una plataforma desde cero.
No obstante, mientras los submarinos Borei complementan la tríada nuclear mediante el lanzamiento de misiles balísticos RSM-56, el Khabarovsk introduce una disuasión asimétrica y sigilosa al estar dotado de una acústica refinada y sistemas de atenuación de ruido infinitamente superiores.
Con la proyección de construir al menos cuatro unidades de esta clase, Moscú consolida una fuerza submarina dual orientada a dominar el escenario estratégico global.
