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Las claves

El Gobierno adjudicó unos 200 millones de euros al mes en contratos de Defensa durante el primer semestre de 2026, un ritmo inferior al registrado en la segunda mitad del año pasado, cuando las adjudicaciones rozaron los 300 millones mensuales. El dato confirma, no obstante, que España mantiene el fuerte ciclo inversor iniciado tras la invasión rusa de Ucrania.

Así se desprende de un análisis elaborado por BBVA Research a partir de las referencias de los acuerdos aprobados por el Consejo de Ministros. El estudio permite seguir la evolución del gasto militar antes incluso de que quede reflejado en las estadísticas presupuestarias y muestra cómo el esfuerzo inversor español se ha extendido a prácticamente todas las capacidades de las Fuerzas Armadas.

Las decisiones de gasto alcanzaron en 2025 un máximo histórico cercano a los 4.750 millones de euros, frente a los aproximadamente 730 millones de promedio anual registrados entre 2013 y 2024. El fuerte incremento registrado el pasado ejercicio se trasladó posteriormente a la contratación pública, especialmente a partir del segundo semestre.

En el primer semestre de 2026, la contratación en defensa se estabilizó en unos 200 millones de euros mensuales: menos que en la segunda mitad de 2025, pero muy por encima de la media de la década anterior, pero con una inversión cada vez más diversificada entre las distintas capacidades militares.

La composición de los contratos muestra además dónde se está concentrando este esfuerzo. Los suministros representan cerca del 65% del importe adjudicado, mientras que los servicios suponen aproximadamente el 30%. Las obras aportan el 5% restante, aunque su peso ha ido aumentando en los últimos años.

La elevada participación de los suministros refleja el protagonismo de la adquisición de equipamiento militar, mientras que los servicios comprenden actividades vinculadas al mantenimiento, el software, las comunicaciones y el sostenimiento de las capacidades existentes.

Del armamento a la ciberdefensa

El incremento de la inversión no se concentra únicamente en los grandes programas de armamento. El análisis de BBVA Research identifica un aumento de las actuaciones relacionadas con sistemas de armas y munición, capacidades aéreas, infraestructuras, ciberdefensa, investigación y desarrollo, logística y comunicaciones.

La distribución del gasto apunta así a una modernización que afecta al conjunto de las Fuerzas Armadas. No se trata sólo de incorporar nuevos sistemas, sino también de dotarlos de las infraestructuras, munición, tecnología y servicios necesarios para mantenerlos operativos.

El cambio coincide con la transformación del escenario estratégico europeo tras la invasión de Ucrania y con el incremento de los compromisos de gasto asumidos por los países de la OTAN. Según los datos de la Alianza, España ya ha alcanzado el 2% del PIB destinado a Defensa.

Una industria concentrada en grandes grupos

El nuevo ciclo inversor está teniendo un impacto directo sobre la industria nacional. La contratación pública española presenta una elevada concentración en los principales grupos del sector: las 15 mayores empresas adjudicatarias concentraron el 43% del importe contratado en 2025.

Esta estructura empresarial se corresponde también con una fuerte concentración territorial. Madrid constituye el principal polo de actividad, seguido por territorios como Sevilla, Albacete y Asturias, donde se localizan capacidades vinculadas al diseño, fabricación, integración y mantenimiento de sistemas militares.

La distribución refleja el peso adquirido durante décadas por determinados grupos industriales y por los ecosistemas tecnológicos asociados a los grandes programas de Defensa.

Apuesta por sus proveedores nacionales

El análisis de BBVA Research revela asimismo una clara preferencia por la industria española. La mayoría de las adquisiciones se confían a proveedores nacionales, mientras que las empresas de otros países de la Unión Europea ocupan el segundo lugar. La participación de compañías de terceros países es reducida.

El patrón es especialmente evidente en los ámbitos terrestre y naval, donde siguen predominando los fabricantes nacionales, lo que refleja la capacidad de la industria española para suministrar estos sistemas.

Por su parte, en el sector aeronáutico, por el contrario, existe un mayor grado de cooperación internacional debido a la participación española en grandes programas multinacionales.

El Eurofighter representa el principal ejemplo, con España integrada junto a Alemania, Italia y Reino Unido. Desde 2022, además, el país ha incrementado su participación en nuevos programas desarrollados en cooperación con socios europeos y con países extracomunitarios como Reino Unido.

Esta estrategia permite combinar el refuerzo de las capacidades militares con el mantenimiento de una base industrial y tecnológica nacional considerada estratégica.

El aumento de los presupuestos militares de los países europeos está generando nuevas oportunidades para los fabricantes españoles, especialmente en aquellos ámbitos en los que cuentan con capacidades consolidadas y participan en programas multinacionales.

La contratación adelanta la fotografía del gasto

BBVA Research utiliza los acuerdos del Consejo de Ministros y las licitaciones públicas para superar uno de los principales problemas que plantea el seguimiento del gasto militar: el retraso de las estadísticas oficiales.

La decisión de adquirir una fragata, un sistema de defensa aérea o una flota de helicópteros puede producirse meses o incluso años antes de que el gasto asociado aparezca completamente reflejado en las cuentas públicas. Entre la aprobación del programa, la licitación, la adjudicación y la ejecución existe un proceso prolongado.

Para acortar ese desfase, BBVA Research ha desarrollado una metodología basada en Big Data, procesamiento del lenguaje natural e inteligencia artificial. El sistema analiza más de 26.000 acuerdos del Consejo de Ministros publicados desde 2013, identifica aquellos relacionados con Defensa y los clasifica según la capacidad militar afectada.

El indicador resultante no sustituye a las estadísticas oficiales ni mide la ejecución presupuestaria, pero permite observar con mayor rapidez qué está decidiendo comprar el Estado y hacia qué áreas está dirigiendo su esfuerzo inversor.

Un ciclo que exige continuidad

Los datos apuntan a que España se encuentra ante un cambio estructural en su política de Defensa. El récord alcanzado en 2025 ha dado paso a un ritmo de adjudicaciones más moderado en 2026, pero todavía elevado en comparación con los niveles históricos.

El reto ahora será mantener este esfuerzo en el tiempo. El aumento del gasto no solo debe permitir adquirir nuevos sistemas, sino también garantizar su mantenimiento, municionamiento, infraestructuras, personal especializado y capacidad industrial.