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Las claves

La acuciante necesidad de incrementar el ritmo de producción de armamento es uno de los objetivos más importantes que se ha marcado el Pentágono en los últimos meses.

Las primeras semanas de guerra en Irán provocaron un desgaste muy acusado de las reservas de misiles interceptores y también de municiones de ataque de larga distancia y gran precisión.

Para paliar la escasez, el subsecretario de Defensa de EEUU, Steve Feinberg, informó a los principales actores industriales que disponen de 21 días para presentar planes que permitan "programas de entrega significativamente más rápidos y ambiciosos".

En el mismo comunicado, Feinberg indicó que también pueden ser planes para un "aumento de la producción de capacidades críticas".

"Los ciclos de desarrollo que duran años no son aceptables", recalcó. "Debemos acelerar drásticamente nuestros cronogramas y ampliar nuestra capacidad de producción ahora mismo".

El memorando presentado por Feinberg solicita a las empresas de defensa que propongan inversiones de capital específicas y ampliaciones de instalaciones. Así como la manera en la que colaborarían con el Pentágono para aumentar la producción de armamento.

Mientras Feinberg instó a la industria a demostrar su compromiso, según recoge Defense News, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, afirmó que las respuestas servirán de base para la solicitud de presupuesto del Departamento para el próximo año fiscal.

El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) publicó hace unos días una estimación que apuntaba a que las existencias de interceptores Patriot de Estados Unidos disminuyeron de las 2.330 unidades provistas antes de la guerra de Irán a entre 759 y 827 tras estos meses de conflicto.

Una situación igualmente preocupante experimenta el stock de interceptores THAAD, que bajó desde los 452 misiles a entre 234 y 278.

En cuanto a la reposición, el CSIS estima que el plazo de entrega de los interceptores Patriot —si se pidieran ahora— es de aproximadamente 42 meses, cifra que en los THAAD alcanza los 53 meses.

Este movimiento de consulta por parte del Pentágono se realiza tras los pedidos multimillonarios ya comprometidos con los principales contratistas, como Raytheon o Lockheed Martin.

Sin embargo, los plazos que se dan actualmente son todavía demasiado largos para las necesidades estadounidenses. Por ello, en el memorando de Feinberg se solicita a las empresas que identifiquen las áreas donde pueden mejorar e incrementar los ritmos de producción y de entrega a las Fuerzas Armadas.

Cuando tengan los informes sobre la mesa, el Departamento de Defensa determinará qué compañías pueden entregar más rápido y qué recursos adicionales podrían ser necesarios para conseguirlo.