El pasado mes de junio cristalizaba uno de los proyectos industriales más ambiciosos de la localidad gallega de Ferrol. La apertura de la fábrica de coches de SAIC Motor en las instalaciones portuarias abre una oportunidad muy importante para la ciudad, pero también ha encendido las alarmas en el Ministerio de Defensa.
Tanto el CNI como la rama de inteligencia de las Fuerzas Armadas han estudiado y analizado los riesgos de seguridad que supondría tener esta planta en las inmediaciones del Arsenal de Ferrol, uno de los puertos más importantes para la Armada.
Y es que, además de la propia instalación militar, también se encuentran muy cerca los astilleros de la empresa pública Navantia. Allí se construyen embarcaciones para las Fuerzas Armadas españolas y son igualmente considerados una infraestructura crítica para la seguridad nacional.
Informes elaborados por personal de Defensa apuntan directamente a una amenaza, tal y como recoge El Mundo, y explican que tanto la Unión Europea como la OTAN pueden dejar de ver al Arsenal ferrolano como un puerto seguro.
Los mismos análisis también afirman que la presencia de una compañía china en la entrada de la ría supondría una exposición importante del tráfico de embarcaciones militares y de tecnologías sensibles.
Pero más allá del mero trasiego de buques, actualmente muy fácilmente monitorizable a través de satélites, uno de los riesgos que reviste mayor gravedad es la guerra electrónica y los ciberataques que pueden aprovechar esta cercanía.
Otro de los pilares de la amenaza pasa por la industria auxiliar, según El País. SAIC Motor y Navantia compartirán algunos proveedores con estándares de seguridad menos estrictos que la compañía naval. También se abre la posibilidad de que algunos trabajadores sean captados por los servicios de inteligencia chinos.
Uno de los puntos más delicados pasa directamente por Estados Unidos. Las fragatas F-110 'Clase Bonifaz' que se encuentran ahora mismo en construcción necesitan de tecnología de defensa fabricada en EEUU para elementos críticos, como el radar, el sistema de combate e incluso los misiles y sus lanzadores.
Otras embarcaciones españolas con puerto base en Ferrol, como las fragatas F-100 clase 'Álvaro de Bazán', también disponen de sistemas estadounidenses similares y, además, Navantia realiza encargos para terceros igualmente en su astillero ferrolano, que pueden ver la fábrica china como un riesgo para la seguridad de sus barcos.
La Armada y Navantia trabajarán próximamente para mejorar la seguridad de sus instalaciones, aunque la cercanía de la fábrica, que tiene previsto abrir sus puertas en 2028, seguirá suscitando dudas en un momento crítico en las relaciones entre España y Estados Unidos.
Washington D.C. tiene la última palabra para permitir o bloquear la venta de los sistemas críticos antes descritos, por lo que una evaluación negativa de la fábrica china desde el punto de vista de seguridad, podría poner en riesgo el programa de actualización de media vida de las fragatas F-100 y la construcción de las F-110.
