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Las claves

En medio del replanteamiento del despliegue de tropas en Europa por parte del Pentágono, la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha anunciado la activación de más capacidad de defensa aérea en el Viejo Continente.

Las ubicaciones de este refuerzo son secretas, pero sí han trascendido de forma oficial algunos detalles como la puesta en servicio de armamento láser especialmente enfocado en la neutralización de drones.

"Nuestra capacidad para proyectar poder aéreo de combate debe estar protegida por capacidades de defensa aérea integradas y escalonadas", ha declarado el teniente general, Jason T. Hinds, comandante de la Fuerza Aérea de EEUU en Europa y África.

Mediante una nota informativa, Hinds apuntó que han equipado y entrenado al personal "con sistemas avanzados", mientras que "los comandantes de las instalaciones tienen la autoridad y la responsabilidad de defender a nuestras fuerzas".

Una de las tecnologías "evaluadas y desplegadas" recientemente es el Compact Laser Weapon System (Sistema Compacto de Armas Láser o CLWS). Según indican, "en diversas ubicaciones del teatro de operaciones".

Si bien las ubicaciones específicas donde se encuentra el CLWS se mantienen en secreto por razones de seguridad operativa, indican desde la Fuerza Aérea, el sistema no funciona de forma aislada.

El planteamiento de EEUU ha sido la integración de este nuevo sistema dentro de la red de defensa antiaérea desplegada. Además, en caso de tener que utilizarlo, se coordinarán con las autoridades del país anfitrión.

Personal del centro de operaciones de defensa de la base utiliza el CLWS para identificar visualmente y confirmar si un contacto detectado es un dron no autorizado, explican.

De este modo, se evita la identificación errónea de aeronaves amigas o incluso aves.

Sistema antidrones láser CLWS integrado en un vehículo ligero Boeing

Desarrollado por Boeing, el CLWS es un sistema modular que emplea láser de alta energía para derribar amenazas aéreas, fundamentalmente drones. Está disponible en varias versiones para despliegues fijos, en contenedores y también a bordo de plataformas móviles, donde se incluye su integración a bordo de vehículos tácticos ligeros.

Cuenta igualmente con una arquitectura abierta que le permite integrarse dentro de la red de puestos de mando, sensores y efectores ya existentes y futuros de la Fuerza Aérea estadounidense.

El funcionamiento se basa esencialmente en la detección de la amenaza por parte de un sensor externo —como puede ser un radar— que le transfiere mediante enlace de datos la ubicación del objetivo.

Una vez analizado y tras recibir la orden de un operador humano, el CLWS emite un haz láser que consigue derribar a los drones.

Aporta una aproximación a la neutralización de amenazas opuesta a los sistemas que emplean munición convencional. El CLWS cuenta con disparos virtualmente infinitos —siempre que exista corriente eléctrica— y a un coste ínfimo respecto a los que emplean proyectiles o efectores.

Una de las pruebas más importantes del sistema se llevó a cabo hace dos años, cuando el CLWS pudo derribar drones en una ventana de rangos que fue desde los 200 metros a los 2,5 kilómetros.

Reforzar la defensa

El objetivo de Estados Unidos es disponer de una arquitectura más integrada y adaptable tanto en Europa como en África.

"La amenaza moderna ha borrado la idea de un refugio seguro", ha explicado la coronel Victoria Habas, de la Dirección de Planes y Programas de Defensa Aérea y Antimisiles de la Fuerza Aérea en ambas regiones.

"La tecnología de sistemas aéreos no tripulados, económica y altamente adaptable, puede poner en riesgo cualquier instalación o lugar de operación", ha afirmado.

Los militares estadounidenses disponen de todo tipo de sistemas capaces de interrumpir o neutralizar sistemas no tripulados que puedan invadir el perímetro de sus instalaciones o poner en peligro las operaciones aéreas.

Para Jason Parker, jefe de integración tecnológica de la Dirección de Logística, Ingeniería y Protección de la Fuerza, "las capacidades de los drones varían considerablemente en tamaño, velocidad y control".

"No existe una 'bala de plata' para contrarrestar los UAS", ha proseguido. "Algunos pueden ser neutralizados por medios electrónicos, mientras que otros son más resistentes y requieren enfoques diferentes".

Para hacer frente a este tipo de amenazas y siguiendo la doctrina general del Pentágono, la Fuerza Aérea de EEUU en África y Europa apuesta por una arquitectura de defensa de varias capas.

"Nuestra defensa multicapa nos permite detectar, rastrear, identificar y neutralizar posibles amenazas, al tiempo que mejoramos la conciencia situacional y minimizamos el riesgo", afirmó Parker.

La estrategia parte de la combinación de "diversas tecnologías" para crear una "arquitectura resiliente que puede adaptarse a medida que evoluciona la amenaza".

Una vez que los sensores comienzan a rastrear e identificar a un objetivo potencial, se pueden emplear diversas soluciones. Estas van desde sistemas no cinéticos de guerra electrónica hasta sistemas de energía dirigida o interceptores cinéticos diseñados específicamente para lidiar contra drones.