Europa acelera la construcción de su soberanía espacial. La Comisión Europea ha firmado este jueves el acuerdo con el consorcio SpaceRISE, del que forma parte la española Hispasat, para poner en marcha el despliegue de IRIS², la constelación de satélites que aspira a convertirse en la infraestructura europea de comunicaciones seguras para gobiernos, Fuerzas Armadas y servicios de emergencia.
El contrato marca el paso definitivo de la fase de diseño a la ejecución del programa y refuerza una iniciativa considerada estratégica para la autonomía tecnológica de la Unión Europea en un momento en el que las comunicaciones por satélite se han convertido en un elemento decisivo tanto en los conflictos armados como en la protección de infraestructuras críticas.
Tras concluir las negociaciones iniciadas en enero, Bruselas y SpaceRISE han acordado ampliar la constelación con 66 nuevos satélites en órbita terrestre baja (LEO). Con ello, IRIS² pasará a disponer de 348 satélites, una capacidad muy superior a la prevista inicialmente que permitirá reforzar la resiliencia del sistema y ampliar sus prestaciones.
Según la Comisión Europea, esta ampliación incrementará las capacidades del programa en materia de defensa, seguridad y gestión de emergencias, reforzando la arquitectura global de la constelación.
Bruselas estima que la capacidad de comunicaciones seguras para los gobiernos europeos crecerá un 60% dentro de la Unión Europea y un 54% a escala mundial, aumentando la capacidad de respuesta ante crisis y el apoyo a operaciones críticas.
Las conversaciones entre la Comisión y el consorcio europeo, iniciadas el pasado mes de enero, han permitido cerrar los principales parámetros técnicos y económicos del proyecto, incluido el diseño definitivo del sistema, su capacidad operativa, el calendario de despliegue, el precio objetivo y el volumen de inversión que asumirán los socios industriales.
El calendario contempla que los primeros satélites sean lanzados en 2029, con el objetivo de ofrecer una red de comunicaciones soberana, segura y altamente resiliente para las administraciones públicas europeas, las fuerzas de defensa y seguridad y los servicios de emergencia.
IRIS² constituye el tercer gran pilar de la estrategia espacial europea, junto a los sistemas Galileo, de navegación por satélite, y Copernicus, de observación de la Tierra. Sin embargo, su dimensión va más allá del ámbito civil.
La guerra de Ucrania ha demostrado que disponer de comunicaciones satelitales protegidas es un factor determinante para mantener el mando y control de las operaciones militares, asegurar el intercambio de información en tiempo real y garantizar la continuidad de los servicios esenciales durante una crisis.
El proyecto reúne a la Comisión Europea, los Estados miembros, la Agencia Espacial Europea (ESA), la Agencia de la Unión Europea para el Programa Espacial (EUSPA) y la industria espacial europea, en un modelo de colaboración público-privada que será financiado principalmente con cargo al próximo presupuesto comunitario para el periodo 2028-2034, además de aportaciones nacionales e inversiones privadas.
Participación española
España figura entre los países con mayor implicación en la iniciativa.
Además de la participación de Hispasat en el consorcio SpaceRISE, la Comisión Europea destaca que el Gobierno español ha anunciado inversiones de entre 1.600 y 2.000 millones de euros, consolidando la posición de la industria espacial nacional en uno de los programas tecnológicos y de defensa más ambiciosos impulsados por la Unión Europea.
