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Las claves

Estonia ha dado un nuevo paso en su estrategia de refuerzo militar al obtener 2.340 millones de euros del instrumento europeo SAFE (Acción de Seguridad para Europa), la cantidad íntegra que había solicitado a la Comisión Europea para financiar la modernización de sus Fuerzas Armadas y acelerar el desarrollo de nuevas capacidades de defensa.

El Ministerio de Finanzas estonio confirmó este miércoles la aprobación del préstamo, mientras que el ministro de Defensa, Hanno Pevkur, destacó, en declaraciones recogidas por la radiotelevisión pública ERR, que Bruselas ha concedido "exactamente" el importe solicitado por Tallin.

Los recursos permitirán adelantar la ejecución de los planes de desarrollo del Ministerio de Defensa en un momento en el que Estonia, uno de los países más expuestos al flanco oriental de la OTAN por su frontera con Rusia, ha intensificado su inversión militar como respuesta al deterioro del entorno de seguridad europeo tras la invasión rusa de Ucrania.

El director del Departamento del Tesoro del Ministerio de Finanzas, Janno Luurmees, defendió que recurrir al mecanismo SAFE constituye "una forma sensata" de financiar el fortalecimiento de la defensa nacional.

Según explicó, la principal ventaja reside en que la Unión Europea puede obtener financiación en los mercados internacionales en condiciones más favorables que los Estados miembros, reduciendo el coste de los intereses.

Además, el préstamo cuenta con un plazo de amortización de 45 años, lo que permite distribuir los pagos durante un periodo más largo y aliviar el impacto sobre las cuentas públicas.

"Al recurrir al endeudamiento conviene combinar distintos instrumentos, fuentes de financiación y plazos para obtener las mejores condiciones posibles. De esta manera podremos realizar las inversiones necesarias en defensa y reducir la presión sobre los presupuestos estatales en los próximos años", señaló el Ministerio de Finanzas.

Impulsar el rearme

El mecanismo SAFE forma parte de la estrategia de la Unión Europea para reforzar la capacidad militar del continente mediante la financiación de adquisiciones conjuntas de material de defensa y el fortalecimiento de la base industrial europea.

Entre sus requisitos figura que al menos el 65% de los componentes finales de los equipos financiados procedan de empresas europeas.

Estonia, al igual que Letonia y Lituania, se ha comprometido a elevar su gasto en defensa hasta al menos el 5% del PIB, uno de los porcentajes más elevados de la OTAN, con el objetivo de reforzar la disuasión frente a Rusia y acelerar la incorporación de nuevas capacidades militares.

Según la cadena pública ERR, el Gobierno estonio presentó su plan definitivo de inversiones a la Comisión Europea en noviembre de 2025 y las adquisiciones financiadas con estos fondos deberán completarse antes de 2030.

España pidió una décima parte

La apuesta de Estonia contrasta con la de España. El Gobierno español solicitó 1.000 millones de euros al instrumento SAFE, una cifra muy inferior a la de otros socios europeos. La Comisión Europea aprobó íntegramente esa petición y el Consejo de la UE dio luz verde al préstamo en febrero de este año.

El Ejecutivo justificó la solicitud en ocho proyectos de adquisición conjunta de capacidades de defensa, al considerar que el resto del incremento del gasto militar previsto podía financiarse mediante recursos nacionales y otros instrumentos financieros.

Las diferencias entre los Estados miembros son notables. Polonia encabeza las peticiones con 43.734 millones de euros, seguida de Rumanía (16.680 millones), Francia (16.217 millones) e Italia (14.900 millones).

Estas cifras reflejan el diferente ritmo con el que los países europeos están utilizando el instrumento SAFE para acelerar sus programas de rearme, especialmente aquellos situados en el flanco oriental de la OTAN, donde la percepción de la amenaza rusa ha impulsado un aumento sin precedentes de la inversión en defensa.