Y. Rodriguez - Agencias
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Las claves

Cazas polacos han vuelto a interceptar un avión de reconocimiento ruso Il-20M que operaba sobre el mar Báltico, en un nuevo episodio de la creciente presión militar que Moscú mantiene sobre el flanco oriental de la OTAN.

Se trata de la tercera interceptación de una aeronave rusa en apenas cinco días, una secuencia que refleja el aumento de la actividad aérea del Kremlin en las inmediaciones del espacio aliado.

Así lo anunció el ministro de Defensa de Polonia, Władysław Kosiniak-Kamysz, en un mensaje publicado en la red social X: dos cazas de la Fuerza Aérea polaca interceptaron el avión ruso a unos 56 kilómetros al noroeste de Koszalin, en el norte del país.

El ministro denunció que Rusia "vuelve a llevar a cabo acciones de carácter provocador cerca de las fronteras de los países de la OTAN", con el objetivo de "poner a prueba la vigilancia y la preparación de los sistemas de defensa de la Alianza".

Aunque el Il-20M no llegó a vulnerar el espacio aéreo polaco, las Fuerzas Armadas activaron el protocolo habitual de identificación e interceptación.

El portavoz del Ministerio de Defensa, Janusz Sejmej, explicó que la aeronave volaba con el transpondedor desconectado, lo que impedía su correcta identificación y obligó a desplegar los cazas.

El Il-20M es una plataforma especializada en inteligencia electrónica (ELINT) y reconocimiento, utilizada por Rusia para recopilar información sobre radares, comunicaciones y despliegues militares. Su presencia cerca de las fronteras de la OTAN se ha convertido en una constante desde el inicio de la guerra en Ucrania.

Tres interceptaciones en cinco días

El incidente se produce apenas 24 horas después de que otro Il-20 fuera interceptado a unos 60 kilómetros de Łeba, también sobre el mar Báltico. El viernes ya se había registrado una operación similar frente a la costa polaca.

La actividad aérea rusa en la zona se intensificó especialmente a mediados de julio, cuando las autoridades polacas detectaron vuelos de aeronaves de reconocimiento y cazas Su-30 procedentes del enclave ruso de Kaliningrado en las inmediaciones de Ustka y Jastrzębia Góra.

Con la interceptación de este martes, la Fuerza Aérea polaca ha realizado al menos cinco misiones de escolta e identificación de aeronaves militares rusas desde el pasado 23 de abril.

Un contexto de máxima tensión

La sucesión de estos incidentes llega en un momento especialmente delicado para la seguridad regional. La semana pasada, un misil balístico de origen ruso impactó a unos 60 kilómetros de Lublin, en el este de Polonia, un hecho que el primer ministro Donald Tusk calificó de "incidente grave".

Tras ese episodio, Varsovia entregó una nota formal de protesta al embajador ruso y reforzó su mensaje de firmeza frente a las actividades militares de Moscú cerca de las fronteras de la OTAN.

Para la Alianza Atlántica, este tipo de vuelos forman parte de una estrategia de presión permanente (guerra híbrida) con la que Rusia busca obtener inteligencia, medir los tiempos de respuesta de las defensas aliadas y mantener una presencia constante sobre uno de los espacios aéreos más sensibles del continente europeo.