Las nuevas amenazas aéreas como los cazas de quinta y sexta generación o los drones de combate colaborativo que están a punto de cristalizar requieren de nuevos tipos y formatos de armamento.
Para dar respuesta a esta necesidad, la Comisión Europea puso en marcha el programa BEAST mediante los Fondos Europeos de Defensa (FED) de 2024, con un coste estimado de 35 millones de euros y una duración de tres años.
El BEAST (Boosting European Advanced Missile System Technology) está coordinado por la alemana Diehl y cuenta con la participación del consorcio español SMS (formado por Sener, EM&E, Instalaza y GMV), así como Sener de forma independiente.
En total, en el programa participan 21 socios de 12 países europeos y apunta al desarrollo de un misil modular y multifuncional de corto alcance, según comunicaron en la reunión inicial celebrada en noviembre del pasado año.
Más recientemente, en mayo de este año, todos los miembros se reunieron en Madrid con el objetivo de avanzar en la definición técnica del denominado Misil de Corto Alcance del Futuro (Future Short-Range Missile, FSRM) en el marco del mismo proyecto.
El FSRM se concibe como una solución en defensa aire-aire, aire-superficie y de lanzamiento desde la superficie. Aunque, por el momento, la vertiente aire-aire es la que va cobrando más relevancia.
Fundamentalmente, "está pensado para reemplazar las soluciones actuales tipo IRIS-T, Mica o ASRAAM, que son las soluciones europeas actualmente en servicio", según ha explicado Javier Rincón, director de operaciones de SMS, a EL ESPAÑOL.
"Es el futuro interceptor que tiene unas capacidades mejores y asociadas a los nuevos escenarios" que van apareciendo y sentará las bases para las próximas décadas, afirma.
Misil del futuro
El programa se encuentra actualmente en la fase de análisis "tanto de los requisitos como de las prestaciones que necesitan los países que están apoyando la iniciativa".
Por ejemplo, los misiles ya en servicio antes mencionados parten de necesidades anteriores al año 2000. "Son escenarios de intercepción diferentes, no estaban, por ejemplo las plataformas sigilosas" como los cazas de quinta generación actuales.
Con BEAST pretenden analizar cómo integrar este tipo de misil a bordo de plataformas furtivas —característica propia de los cazas de quinta y sexta generación— y también la manera de lograr interceptarlas.
Uno de los pilares que señala Javier Rincón es la mejora de la comunicación entre la plataforma encargada de detectar la amenaza, la que lo lanza y el propio interceptor.
"El futuro misil que se plantea podría tener enlace de datos para establecer comunicación con otros interceptores, con los remote carrier o con los cazas desplegados" en la zona, afirma Javier Rincón.
La mejora de esta red de comunicaciones, en la que ya trabajan algunas compañías y países de forma estandarizada para drones y aeronaves, "debe estar igualmente integrada en los futuros interceptores".
Otro de los planteamientos en los que se está trabajando se fusiona con la doctrina aérea. "Los alcances de los misiles ya no son tan claros, ya no tienes un corto y un medio", explica.
"Ahora ese corto alcance tiene que ir un poco más allá, porque quizá ya no necesitas una munición de ese tipo tal y como la concebimos ahora porque existen otros interceptores más pequeños o un remote carrier que se ocupe de ello".
Ambas características impactan "mucho en los requisitos del misil". Lo que "buscamos con BEAST es justamente madurar ese concepto para el futuro".
"Se están analizando todas las nuevas tecnologías a tener en un misil de grandes prestaciones", indica. "Y lo normal es que conviva con los interceptores actuales que ya están en servicio e incluso algunos están en proceso de modernización".
Por ejemplo, IRIS-T tiene un bloque dos que está ahora mismo en desarrollo y entre cuyas nuevas características puede que incluya un DataLink y mejores tecnologías de seeker infrarrojo.
La siguiente fase del programa deberá ya entrar de lleno en el concepto de misil e iniciar el desarrollo. Y debería estar todo ya muy hilado para el año 2030, momento en el que se empezarán a vislumbrar las plataformas de próxima generación de cazas.
En cuanto a la integración a bordo de un Eurofighter, Javier Rincón explica que "no tendría mucho sentido porque restringe el desarrollo del misil".
Aunque sí reconoce que los aviones de cuarta generación se tendrán que tener en cuenta de alguna forma por si hay que adaptarlo en algún momento. "A los Eurofighter les quedan muchos años por delante todavía".
Participación internacional
Además de la alemana Diehl como empresa coordinadora, SMS lidera las actividades de simulación de escenarios de campos de batalla futuros. Lo que contribuye al análisis de conceptos operativos y apoya los estudios de integración en plataformas.
Por parte de Sener, la compañía vasca aporta "su experiencia en sistemas de control de misiles, enlaces de datos y sistemas de guiado, navegación y control (GNC)", según indican en un comunicado.
La empresa también presta apoyo a Diehl en ingeniería de sistemas, así como en conceptos de diseño y nuevas tecnologías en aviónica miniaturizada, aerodinámica y baja detectabilidad.
Otro de los contratistas relevantes es la sueca Saab, la filial italiana de Northrop Grumman o la también alemana Hensoldt.
