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Las claves

El Gobierno británico ha aprobado una inversión de 8.400 millones de libras (unos 9.800 millones de euros) para impulsar la cuarta fase de producción de los submarinos estratégicos de la clase Dreadnought, encargados de garantizar la disuasión nuclear continua del Reino Unido desde principios de la década de 2030.

El paquete, anunciado por el primer ministro Andy Burnham en el astillero de BAE Systems, destinará 5.900 millones a la construcción de los cuatro SSBN y 2.500 millones a la cadena de suministro nacional, con el objetivo de completar las pruebas en mar y poner en servicio el primero de los buques a inicios de los años 30.

Los Dreadnought sustituirán a la clase Vanguard y asegurarán la presencia permanente en el mar de al menos un submarino con misiles Trident, equipados con ojivas nucleares y capacidad para atacar varios objetivos a la vez mediante tecnología MIRV. Son la piedra angular de la doctrina de “disuasión continua en el mar” de la Royal Navy.

El programa, valorado en unos 31.000 millones de libras en su conjunto, es uno de los mayores proyectos de construcción naval militar del país y está pensado para mantener la capacidad nuclear británica hasta 2060.

La inversión anunciada ahora corresponde a la cuarta fase de producción del mayor programa de construcción submarina desarrollado por el Reino Unido en una generación y permitirá alcanzar varios hitos clave previstos para comienzos de la próxima década.

Entre ellos figura la finalización de las pruebas de mar y la entrada en servicio del HMS Dreadnought, primer submarino de la nueva clase.

El paquete financiero también permitirá completar la construcción del segundo buque, el HMS Valiant, hasta el inicio de sus pruebas de mar, mientras continúan los trabajos en las otras dos unidades de la serie, el HMS Warspite y el HMS King George VI.

El relevo de la fuerza de disuasión nuclear

Los cuatro submarinos de la clase Dreadnought reemplazarán progresivamente a la actual clase Vanguard, responsable desde hace más de tres décadas de la misión de disuasión nuclear estratégica del Reino Unido.

El más antiguo de los Vanguard acumula 33 años de servicio, mientras que el más moderno lleva 27 años en operación.

Con un desplazamiento superior a 17.000 toneladas, una eslora de más de 150 metros y una dotación aproximada de 130 tripulantes, los nuevos submarinos serán ligeramente más grandes que sus predecesores y constituirán la plataforma más avanzada jamás construida por la Royal Navy.

Su principal misión será asumir la Operation Relentless, el dispositivo de disuasión nuclear continua en la mar que la Armada británica mantiene de forma ininterrumpida desde 1969, garantizando que siempre haya al menos un submarino estratégico patrullando.

Impulso a la industria naval británica

El anuncio de la inversión fue realizado por el primer ministro británico, Andy Burnham, durante una visita a las instalaciones de BAE Systems en Barrow-in-Furness, principal centro de construcción de submarinos nucleares del Reino Unido. Junto al secretario de Defensa, Wes Streeting, recorrió las líneas de producción donde se ensamblan los nuevos Dreadnought.

"Mantener seguro a este país es la primera responsabilidad de cualquier Gobierno, pero la seguridad no depende solo de lo que construimos, sino también de quién lo construye y quién se beneficia de ello", afirmó Burnham.

El primer ministro destacó que los submarinos construidos en Barrow "protegerán al Reino Unido durante décadas" y contribuirán a generar empleo y oportunidades de formación en numerosas regiones del país.

Recreación del HMS Dreadnought, primer submarino de la nueva clase. Royal Navy

La construcción de los Dreadnought moviliza una cadena industrial integrada por más de 6.000 empresas británicas, uno de los mayores ecosistemas tecnológicos e industriales del país.

Según el Gobierno, BAE Systems ha incrementado la productividad del programa en un 40% durante los últimos tres años, un avance que busca garantizar el cumplimiento del calendario de entrega de unos submarinos llamados a asegurar la capacidad de disuasión estratégica del Reino Unido durante buena parte del siglo XXI.

El programa Dreadnought constituye además uno de los principales motores de la industria de defensa británica. La empresa nuclear de defensa del Reino Unido sostiene actualmente 47.000 empleos, de los cuales más de una cuarta parte se concentran en Barrow, donde se han creado 1.800 nuevos puestos de trabajo durante los dos últimos años.

A ellos se suman alrededor de 8.000 empleos en Devonport, donde se realizan las grandes revisiones de los submarinos nucleares, y otros 5.000 en la base de Faslane, sede de la flota estratégica de la Royal Navy.

Las previsiones del Ejecutivo británico apuntan a que el empleo asociado al mantenimiento de la actual flota y la construcción de los nuevos submarinos alcance los 65.000 puestos de trabajo en 2030, mientras que el programa generará unas 22.000 plazas de formación y aprendizaje antes de 2035.