Con la irrupción y mejora de capacidades de los drones en el campo de batalla, los helicópteros de ataque convencionales como el Apache o el Tigre tienen en las aeronaves de combate colaborativo una herramienta extraordinaria para la proyección de capacidades.
En el apoyo aéreo cercano de las tropas en el frente, tal y como se está viendo en Ucrania, los drones permiten no exponer a aeronaves más caras y a sus tripulaciones a los sistemas de defensa antiaérea. Sin embargo, con el nuevo dron de Anduril, se abre una nueva ventana de uso conjunto.
Presentado en el Salón Aeronáutico de Farnborough, el Thunder es un "helicóptero de ataque autónomo" diseñado específicamente como multiplicador de capacidades de combate e incrementar la supervivencia de los aviones de ataque y asalto tripulados que se emplean actualmente.
La nueva aeronave de Anduril recurre a una arquitectura abierta y a la modularidad de la carga útil. Además, según explican, también han trabajado en incrementar la supervivencia, la velocidad y el alcance operativo.
Anduril ya ha completado varios vuelos con aeronaves de prueba a escala real y el primer vuelo del Thunder está previsto para 2027.
"Thunder está diseñado específicamente para la nueva geometría de las maniobras en el campo de batalla, donde los ataques a larga distancia, las zonas de concentración disputadas y los vastos escenarios obligan a la aviación de ataque a alejarse cada vez más del combate", según explican.
Para hacer frente a esto, la configuración del sistema de propulsión, con dos rotores basculantes, combina la capacidad de despegue y aterrizaje vertical (VSTOL) —lo que permite su operación desde cubiertas de barcos o ubicaciones no acondicionadas— con una mejor autonomía y velocidad de crucero que los helicópteros convencionales.
Thunder. The New Era of Attack Aviation. pic.twitter.com/cEGLBkwgRt
— Anduril Industries (@anduriltech) July 20, 2026
A propósito de la propulsión, el Thunder incorpora un motor híbrido-eléctrico para incrementar el alcance y un sistema de velocidad óptima de las palas del rotor para mantener la eficiencia en todos los regímenes de vuelo.
Esta configuración le proporciona "la autonomía necesaria para su despliegue autónomo a nivel mundial". Además, puede embalarse en un contenedor de transporte estándar para su traslado por tierra, mar o aire.
Sistemas masivos y baratos
La aeronave está alineada con la estrategia Affordable Mass establecida por el Departamento de Defensa de Estados Unidos que busca la creación de plataformas baratas y con capacidad de producción masiva para enfrentar los escenarios bélicos modernos por saturación.
Una aproximación opuesta a lo establecido hasta ahora, que apostaba por tener la tecnología más avanzada por compleja y cara que pudiera ser.
Según recogen en un comunicado, Anduril ha configurado el Thunder para "llevar una carga útil asequible a las zonas más recónditas y mejor defendidas de campo de batalla".
"Ya sea que se necesite como portamisiles, aeronave nodriza de efectores aéreos, avión de patrulla marítima o plataforma logística para zonas disputadas", explican.
Los compartimentos modulares internos tanto en la bahía principal como en el morro del avión permiten albergar "combinaciones letales" de municiones de precisión, efectores lanzados desde el aire, cohetes, cargas útiles para guerra electrónica o protección de fuerzas contra sistemas aéreos no tripulados.
Por ejemplo, el Thunder puede llevar a bordo de la bahía principal diez misiles aire-tierra (Hellfire, JAGM, Barracuda-100M), 16 efectores para neutralizar amenazas aéreas (Altius-600) o 76 cohetes de 70 milímetros.
A la panoplia anterior se añaden hasta 12 efectores en la parte del morro, permitiendo al sistema hacer "frente a una amplia variedad de amenazas durante una sola misión".
Otro punto que destacan desde la compañía es la "colaboración entre aeronaves" que "multiplica la potencia de fuego que aporta el Thunder".
Mediante la combinación de varias aeronaves de este mismo modelo con una sola plataforma tripulada, aseguran, los comandantes pueden "lograr un aumento significativo en la capacidad de combate, lo que permite a las formaciones neutralizar a más objetivos, mantener operaciones durante más tiempo y alejar a las tripulaciones de las amenazas más letales".
Por ejemplo, integrando tres Thunder con un helicóptero Apache, se puede "triplicar la cantidad de municiones disponibles sin poner en peligro tripulaciones adicionales, todo ello a una fracción de coste de una formación de tamaño similar compuesta únicamente por aeronaves tripuladas".
"La producción en masa solo es posible si la plataforma que la sustenta es viable y asequible", explican desde Anduril. Para ello, el Thunder se basa en una aeronave de uso dual que permite "economías de escala".
Formación autónoma
El software principal de Anduril, denominado Lattice for Mission Autonomy, proporciona capacidades de vuelo en formación, la gestión de la separación y la lógica de vuelo para que Thunder pueda operar de forma segura en entornos con otras aeronaves tripuladas.
Helicóptero autónomo Thunder
El sistema de vuelo autónomo interviene en la velocidad y la ruta y tiene en cuenta la sincronización con la aeronave nodriza, la asignación de tareas y la resolución de conflictos.
"Lattice elimina la necesidad de que los pilotos gestionen Thunder con un mando y un timón", permitiéndoles concentrarse plenamente en la toma de decisiones.
Esta característica, explican desde la compañía, es especialmente importante a medida que el futuro de la aviación de ataque emerge. "El terreno, los obstáculos, las amenazas y los entornos con visibilidad degradada hacen que las operaciones a baja altitud y alta velocidad que se realizan con helicópteros sean excepcionalmente complejas".
Anduril "diseñó Thunder desde el principio específicamente para cumplir con esta tarea" y ha desarrollado el software de control alrededor de este concepto.
El conjunto de sensores y el sistema de percepción se combinan con la tecnología de visión artificial integrada, datos cartográficos y computación perimetral. Todo ello permite a Thunder la detección, clasificación y rastreo del terreno, los obstáculos y las amenazas.
La información recopilada por todo este conjunto se emplea para la navegación visual, el posicionamiento inercial y el mapeo de las características del terreno. Y permiten al dron mantenerse en el rumbo en escenarios degradados y denegados.
