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Las claves

Más de medio siglo después de revolucionar la guerra naval con la incorporación de la propulsión nuclear a los portaviones, el USS Enterprise (CVN-65) afronta su último servicio. La US Navy invertirá alrededor de 1.300 millones de dólares en el desmantelamiento del histórico "Big E", una operación sin precedentes por su complejidad técnica y por las exigencias derivadas de sus ocho reactores nucleares.

La cifra convierte el desguace del Enterprise en uno de los programas de retirada de buques militares más costosos emprendidos por la Marina estadounidense y anticipa el enorme desafío económico y tecnológico que supondrá dar de baja el resto de sus portaviones de propulsión nuclear, pertenecientes a la clase Nimitz.

A comienzos de este mes, la Armada adjudicó a NorthStar Maritime Dismantlement Services un contrato de 418,5 millones de dólares para completar el desguace del portaviones, que desplaza 95.000 toneladas.

La compañía trasladará el casco desde el Muelle 2 de los astilleros Newport News Shipbuilding, en Virginia, donde permanece desde 2017, hasta Mobile (Alabama), donde será desmontado definitivamente en unas instalaciones próximas al histórico transatlántico SS United States.

Este contrato se suma a los 902 millones de dólares ya invertidos en la desactivación inicial del buque y a otros 111 millones destinados a su almacenamiento, según datos facilitados por PAE Maritime a USNI News.

Inauguró una nueva era

El USS Enterprise ocupa un lugar destacado en la historia naval. Botado en 1960 y dado de alta en 1961, fue el primer portaaviones de propulsión nuclear del mundo y el único construido con una planta motriz formada por ocho reactores nucleares, una configuración que nunca volvió a repetirse en los portaaviones estadounidenses.

En sus 51 años de servicio, el USS Enterprise completó 25 despliegues operativos y estuvo en primera línea de los principales conflictos de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI.

El primer portaviones nuclear de la historia, el USS Enterprise (CVN-65), cuando aún estaba en servicio. US Navy (Archivo)

El buque vio acción en la crisis de los misiles de Cuba, combatió en Vietnam, intervino en la Guerra del Golfo y, tras los atentados del 11-S, se convirtió en el primer portaviones estadounidense en lanzar ataques contra Afganistán en el marco de la Operación Libertad Duradera. Una operación lanzada en octubre de 2001 por EEUU como respuesta directa a los atentados del 11 de septiembre.

Su historial también incluye importantes hitos tecnológicos. En 1964 lideró la Operación Sea Orbit, la primera circunnavegación del planeta realizada por una agrupación naval impulsada exclusivamente por energía nuclear, sin necesidad de repostar combustible.

A lo largo de su carrera navegó más de un millón de millas náuticas, consolidándose como uno de los buques más emblemáticos de la Marina estadounidense.

Ocho reactores dificultan el desmantelamiento

La mayor parte del coste del desmantelamiento responde a la retirada del combustible nuclear, el tratamiento de los reactores y la gestión segura de todos los componentes radiactivos, un proceso que se ha desarrollado durante los 14 años transcurridos desde que el Enterprise regresó de su último despliegue operativo.

La complejidad de la operación llevó a la Armada estadounidense a crear en 2024 la Oficina del Programa de Desactivación y Desguace de Portaaviones de Propulsión Nuclear (PMS 368).

Momento de su botadura en 1960. US Navy (Archivo)

"Se trata de una tarea que implica a múltiples organismos de la Armada, Reactores Navales y los departamentos de Defensa y Energía, además de ofrecer la oportunidad de aprovechar la experiencia y la capacidad de la base industrial para reforzar las capacidades de los astilleros públicos del país", explicó entonces el contraalmirante Casey Moten, responsable del programa de portaviones.

Según asegura Bryan Clark, investigador del Hudson Institute, en USNI News, la principal dificultad reside en el diseño del propio Enterprise.

Mientras que en los submarinos nucleares el compartimento del reactor puede extraerse como un único bloque, en el caso del portaaviones el tamaño de los ocho reactores obliga a desmontar parte del casco para poder retirarlos, lo que incrementa considerablemente la complejidad y el coste de la operación.

Aunque los reactores ya han sido descargados de combustible, todavía deberán extraerse y trasladarse a las instalaciones del Departamento de Energía en Hanford (Washington), donde Estados Unidos almacena los compartimentos de reactores navales retirados.

El proceso también incluye el tratamiento de la radiactividad residual de bajo nivel presente en estas estructuras y, según la evaluación ambiental publicada en 2023, no concluirá antes de 2030.

Precedente para retirar la clase Nimitz

Más allá del adiós al histórico "Big E", la Armada estadounidense considera este programa como un banco de pruebas para el futuro.

"Estamos creando el modelo que utilizará la Armada para deshacerse de estos buques. Es un trabajo que establecerá los estándares para todo el ámbito nuclear de la Marina", afirmó en 2024 el capitán William Cleveland, responsable del programa PMS 386.

La experiencia adquirida con el Enterprise será determinante para la retirada del USS Nimitz (CVN-68), prevista para 2027. Será el primero de los diez portaviones de esta clase en abandonar el servicio activo y marcará el inicio de un largo proceso de sustitución de la actual generación de portaviones nucleares estadounidenses por los nuevos buques de la clase Gerald R. Ford.

Como preparación para ese relevo, la Armada ya adjudicó el pasado marzo a HII Newport News un contrato de 96 millones de dólares para la planificación avanzada y la adquisición de materiales necesarios para la futura desactivación del Nimitz.