Dentro de la categoría de los vehículos no tripulados, los drones submarinos se están erigiendo como una de las tecnologías más efectivas para la guerra naval, por lo que es importante contar con sistemas que los detecten y neutralicen.
Estos submarinos no tripulados (UUV) juegan ya un papel clave en algunos teatros de operaciones como el ucraniano, donde han destruido algunas embarcaciones rusas importantes en operaciones portuarias.
Con todo esto sobre la mesa y la experiencia doctrinal de las recientes guerras, Estados Unidos se encuentra ya buscando la manera de blindar sus puertos e infraestructuras críticas de estos UUV.
Las ventajas que aportan estos sistemas pasan por una extraordinaria autonomía —pudiendo permanecer en inmersión durante semanas—, la complejidad a la hora de detectarlos y, finalmente, su poder de ataque. Algunos incluso pueden llevar en su interior armamento nuclear.
En la plataforma de contratación pública, el cuerpo de guardacostas del país americano ha publicado un contrato para que las empresas les informen sobre tecnologías para "contrarrestar los vehículos submarinos no tripulados", también conocidas como C-UUV.
Los UUV "se utilizan cada vez más en operaciones marítimas, tanto civiles como militares, debido a su versatilidad, sigilo y capacidad para operar en entornos difíciles", tal y como explican en la documentación.
"Sin embargo, la proliferación de la tecnología UUV ha introducido nuevas amenazas para la seguridad marítima", reconocen.
Los "actores maliciosos" pueden emplear estos vehículos submarinos no tripulados para "la recopilación de inteligencia, la vigilancia, el contrabando, el sabotaje de infraestructuras críticas y los ataques cinéticos".
También indican que su "naturaleza encubierta" y las "avanzadas capacidades de navegación" dificultan la detección, el seguimiento y la neutralización mediante tácticas convencionales.
La Guardia Costera señala que, si bien existen tecnologías eficaces para detectar y rastrear UUV, "son pocos los sistemas de neutralización" probados y ya desplegados.
Neutralización de UUV
Una de las operaciones empleando UUV más famosas de los últimos tiempos la ejecutó Ucrania en el puerto de Novorossiysk, en la costa nororiental del mar Negro, el pasado diciembre.
Según un comunicado publicado por el Servicio de Seguridad comandado desde Kiev, emplearon por primera vez los drones submarinos Sub Sea Baby y consiguieron hundir un submarino ruso clase Kilo.
"Como resultado de la explosión, el submarino sufrió daños críticos y quedó fuera de servicio", explicaron.
Primer Orca durante la ceremonia de entrega
La operación la llevó a cabo de forma conjunta la 13ª Dirección Principal de Contrainteligencia Militar del servicio ucraniano y las Fuerzas Navales del país.
No se trata de la primera aparición en la actualidad militar de un UUV. Ya en 2024, el Central Command de EEUU interceptó uno de estos submarinos en un ataque coordinado y ejecutado cerca de las zonas controladas por los hutíes.
Antes de esto, en 2021, las Fuerzas de Defensa israelíes detectaron igualmente un UUV, de procedencia desconocida, que tenía el objetivo de atacar las costas de Israel.
"Las tecnologías de neutralización son un elemento esencial de la cadena de ataque", afirman desde la Guardia Costera estadounidense en la solicitud de información publicada recientemente. "La detección es solamente el primer paso para detener una amenaza".
La Coast Guard también indica que el "desarrollo y despliegue de soluciones eficaces para neutralizar UUV mejorarán el dominio marítimo", esencial para proteger activos en la costa como la detección en despliegues militares.
Así como la seguridad portuaria y la protección de infraestructuras críticas, "permitiendo acciones de respuesta fiables para aplacar las amenazas" basadas en este tipo de vehículos.
Prioridad en España
El Ministerio de Defensa de Margarita Robles, a través de la Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa (ETID), establece el desarrollo de UUV como una de las prioridades de España.
Según explican, los conflictos recientes han demostrado la utilidad operativa de los drones submarinos en tareas de reconocimiento.
Tras una primera fase centrada en misiones ISR, medidas contra minas y evaluación ambiental rápida, ahora el Ministerio tiene el objetivo de ampliar las aplicaciones a ámbitos como la guerra antisubmarina, la guerra antisuperficie, operaciones anfibias, contramedidas avanzadas o análisis del fondo marino.
Además, "la inteligencia artificial constituirá un pilar fundamental en esta evolución", señalan.
El objetivo de la IA será facilitar la navegación autónoma, la evasión de obstáculos, la identificación de amenazas en entornos cambiantes y el apoyo a la toma de decisiones en tiempo real.
También identifican la necesidad de impulsar tecnologías de navegación independientes a las constelaciones satelitales y las enfocadas en las comunicaciones submarinas de alta fiabilidad.
