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Las claves

Mientras los incendios forestales asolan miles de hectáreas en distintos puntos de España, especialmente en Madrid y Ávila, España mantiene en tierra una de las herramientas más eficaces y determinantes de las que dispone para combatir las llamas: ocho helicópteros Ka-32 de origen ruso.

Estas aeronaves, fabricadas por la empresa Kamov, son capaces de arrojar más de 4.500 litros de agua o retardante en un único vuelo, una cantidad altamente superior de la que son capaces los helicópteros con los que cuenta actualmente el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

Adquiridas progresivamente a partir de 1995, estos aparatos se caracterizan por sus rotores coaxiales dobles que le otorgan una gran capacidad para maniobrar entre los cañones y valles más abruptos bajo condiciones de viento extremo.

Su rendimiento en misiones complejas superaba con frecuencia la capacidad de la aviación de fabricación occidental y, con un coste operativo de 3.600 euros por hora, a un precio sumamente ventajoso para las arcas públicas.

El declive operativo de estos aparatos de extinción comenzó en 2022, con la invasión de Ucrania por parte de Rusia y los posteriores paquetes de represalias adoptados por Bruselas.

Kamov Ka-32 descargando agua MITECO

Pese a esto, durante 2023 las aeronaves aún pudieron intervenir en situaciones puntuales -como los incendios sufridos en Tenerife- gracias a permisos de aviación temporales expedidos por las autoridades nacionales.

No obstante, la primera gran estocada se produjo cuando la Agencia Europea de Seguridad Aérea (AESA) retiró, en febrero de 2024, el certificado que le permitía a los helicópteros volar en territorio de la UE, después de comprobarse la participación de otros modelos desarrollados por Kamov en la guerra ucraniana.

Desabastecimiento de repuestos

Inmediatamente después, el bloqueo al comercio de bienes y servicios rusos provocó el desabastecimiento absoluto de piezas de repuesto e impidió la llegada a España de los mecánicos e ingenieros del fabricante, únicos autorizados para auditar y certificar la seguridad operacional de los motores y rotores.

Esta realidad fue confirmada, en junio de ese mismo año, por el propio Gobierno español tras responder a una pregunta formulada por Sumar en el Congreso de los Diputados sobre la situación en la que se encontraban estas aeronaves.

Helicóptero Ka-32 en vuelo MITECO

Ante la consulta, desde el MITECO detallaron que la empresa privada responsable de gestionar y utilizar los Ka-32 había agotado todas las vías a su alcance para seguir desplegando los helicópteros, entre ellas la búsqueda de proveedores en terceros países.

Asimismo, un mes después, Sumar registró una proposición no de ley para instar al Ejecutivo a negociar con Bruselas un levantamiento de las sanciones que permitiera al MITECO desplegar su flota de Ka-32 ante situaciones de emergencia.

Pese a que la regulación comunitaria permite solicitar exenciones por motivos de interés público o seguridad estratégica, por el momento no existe constancia de que el Gobierno de España haya tramitado formalmente con la UE una dispensación que autorice el mantenimiento de estas aeronaves.