La OTAN ha aprovechado la cumbre de este año en Ankara para lanzar un mensaje político directo a Washington. Un año después de que los aliados acordaran en La Haya elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB en 2035, la Alianza quiere evidenciar ante el presidente de EEUU, Donald Trump, que el compromiso empieza a traducirse en hechos: más inversión, mayor producción de armamento, nuevos programas de capacidades y una base industrial de defensa en expansión.
La presión de Trump, que ha situado el esfuerzo europeo en el centro de sus exigencias, ha marcado la agenda de la cumbre. Europa ha hecho los deberes y responde con un aumento sostenido del gasto, aunque a distintas velocidades y con notables diferencias de ambición. España, por su parte, reivindica su contribución pese a rechazar el umbral del 5% y sostener que un 2,1% del PIB basta para cumplir con los objetivos de capacidades comprometidos en la Alianza.
Así lo aseguró el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa posterior a la cumbre de Ankara en la que reivindicó que España es uno de los países que más ha incrementado su inversión en defensa, aunque insistió en que elevar el gasto hasta el 5% resultaría incompatible con el mantenimiento del Estado del bienestar.
Sánchez defendió que el esfuerzo español en defensa debe evaluarse también en términos de calidad de la inversión. “Actualmente, de los casi 35.500 millones de euros que destinamos anualmente a defensa, el 44% se dedica a nuevo equipamiento, frente a una media ligeramente superior al 20% entre los Estados miembros de la OTAN”, subrayó.
El presidente de Gobierno español repasó asimismo la participación de las Fuerzas Armadas en las operaciones de la Alianza, recordando que "España era el tercer aliado con más efectivos desplegados en misiones y operaciones OTAN" y anunció una nueva contribución de la Armada en el Atlántico Norte, el mar Báltico y el Ártico.
Aunque Sánchez no lo mencionó en su intervención, previamente, en el Foro de Industria de Defensa se anunciaron acuerdos comerciales importantes como proyectos vinculados al refuerzo del transporte aéreo estratégico y el reabastecimiento en vuelo en torno al A400M; la adquisición conjunta de plataformas tripuladas de alerta temprana y vigilancia; coaliciones para ampliar la capacidad industrial; el fortalecimiento de las cadenas de suministro de materias primas críticas y la adhesión de España al programa aliado de vigilancia persistente desde el espacio.
A estas medidas se suma el compromiso recogido en la declaración conjunta: los aliados europeos y Canadá prevén invertir 50.660 millones de dólares (unos 43.200 millones de euros) en capacidades como misiles de largo alcance, sistemas antidrones o vigilancia espacial, entre otras. No obstante, el acuerdo no detalla el reparto de las contribuciones por países.
Cambio de criterio de Trump
Aunque Trump comenzó esta cumbre arremetiendo contra muchos de los países aliados como Francia, Italia, Reino Unido y Alemania por no prestarle su apoyo en su ataque contra Irán. Posteriormente arremetió contra España, llegando incluso a calificar al país como “un aliado horrible” y advirtiendo de que cortaría las relaciones comerciales.
Sin embargo, ya a bordo del Air Force One de regreso a Estados Unidos, Donald Trump volvió a cambiar de posición —una vez más— y aseguró horas después que España se había “redimido” y que era “muy generosa”. Apenas 16 horas más tarde, según informa Fernando Garea en EL ESPAÑOL, el presidente estadounidense dio por zanjada la polémica al afirmar que España había accedido a sus exigencias de pago en la OTAN, sin ofrecer más detalles.
En el Gobierno aseguran no entender el giro de Trump. "No le dimos trascendencia a la descalificación de Trump y se demuestra que fue un acierto, pero tampoco se la damos al elogio posterior", explican.
Algo en lo que también ha insistido la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien ha achacado el volantazo de Donald Trump con España al "desconocimiento absoluto" de la participación de Madrid en la OTAN. "España no ha cambiado y los que han cambiado tendrán que explicar por qué", ha expresado en una entrevista en la Cadena Ser.
Mayor inversión en la OTAN
La cumbre ha servido también para constatar el cambio de escala del esfuerzo inversor de los aliados. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, destacó que los países europeos y Canadá incrementaron su gasto en defensa en casi 90.000 millones de dólares respecto al año anterior, un 20% más que en 2024.
Según explicó, el gasto conjunto de europeos y canadienses alcanzará previsiblemente los 634.000 millones de dólares en 2026, acercándose a los aproximadamente 850.000 millones que invertirá Estados Unidos.
Fuente: Inversión en defensa de los países de la OTAN (2014-2026)
Los aliados presentaron además sus avances hacia los nuevos objetivos fijados por la Alianza: dedicar el 3,5% del PIB a las capacidades militares básicas y otro 1,5% a inversiones relacionadas con la resiliencia, las infraestructuras críticas, la innovación, la industria de defensa y la ciberseguridad.
Las estimaciones presentadas durante la cumbre sitúan el gasto medio aliado en el 3,76% del PIB en 2025 y en el 3,93% en 2026, por encima del PIB que invierte EEUU.
España, ante el reto del 2,1%
El principal interrogante para España no es únicamente incrementar el gasto, sino comprobar si el objetivo del 2,1% del PIB permitirá responder a unas exigencias de capacidades cada vez mayores.
La progresiva reducción de la contribución militar estadounidense obligará previsiblemente a los aliados europeos a asumir más responsabilidades dentro de la arquitectura de disuasión de la OTAN, un escenario que aumentará la presión sobre aquellos países que mantienen niveles de inversión inferiores a los fijados por la Alianza.
Los analistas del Real Instituto Elcano, Félix Arteaga y Luis Simón, consideran que España mantiene, por ahora, el objetivo presupuestario marcado por el Gobierno.
"De la actualización de datos se ve que España ha estimado un gasto en defensa de 35.419 millones de euros, frente a los 33.743 millones de 2025, lo que representa un incremento del 2,19%, muy inferior al crecimiento del 44,49% registrado el año anterior", señalan.
No obstante, advierten de que el verdadero desafío ya no consiste únicamente en reemplazar capacidades concretas de Estados Unidos, sino en definir el modelo de defensa que tendrá la OTAN durante la próxima década.
Según explican, la Alianza deberá decidir si mantiene una arquitectura basada en el respaldo estadounidense y en los denominados habilitadores críticos —como el mando, la inteligencia, la movilidad estratégica o los sistemas de precisión— o si evoluciona hacia un modelo con mayor protagonismo europeo, apoyado en una mayor masa de fuerzas, resiliencia y capacidad de desgaste, incorporando algunas de las lecciones aprendidas en la guerra de Ucrania.
"Conforme Estados Unidos acelere la reducción de su presencia convencional y de sus capacidades de refuerzo, la Alianza se verá obligada a revisar algunos de esos supuestos incluso antes de completar su implementación", sostienen.
Más capacidades
Los expertos subrayan que el reto ya no pasa únicamente por invertir más, sino por construir una estructura militar capaz de integrar eficazmente las nuevas capacidades.
"Asumir una mayor responsabilidad convencional no consiste únicamente en adquirir nuevas capacidades, sino también en generar una estructura de fuerza capaz de integrarlas eficazmente. El reto pasa de ser cuánto invertir a cómo organizar, integrar y mandar fuerzas multinacionales capaces de operar conjuntamente a gran escala".
En ese contexto, Arteaga y Simón concluyen que "la cumbre no ha recriminado a España ningún incumplimiento de compromisos, pero la redistribución de responsabilidades progresa en contra de sus criterios presupuestarios". Por ello, advierten de que "resultará cada vez más difícil asumir más responsabilidades sin elevar el porcentaje de gasto".
La próxima revisión en profundidad de las capacidades de la Alianza está prevista para 2029 y allí se verá quién cumple o no con los objetivos marcados. Eso sí, también hay que ver si para aquella fecha los objetivos seguirán siendo o no los mismos.
