Navantia cerró 2025 con una contratación histórica de 6.627 millones de euros, una cifra que cuadruplica la registrada el año anterior y que sitúa su cartera de pedidos en un máximo de 12.826 millones de euros, frente a los 8.163 millones con los que finalizó 2024.
El fuerte crecimiento de la contratación de la compañía presidida por Ricardo Domínguez estuvo impulsado principalmente por el aumento de los contratos de defensa en el mercado nacional, junto con la consolidación de la posición internacional de la compañía.
A ello se suma que la cartera de pedidos está integrada en un 88% por programas de defensa, lo que garantiza carga de trabajo para todos los centros productivos de la empresa a medio plazo y refuerza la estabilidad de su actividad.
La compañía considera que este incremento de los pedidos será el motor del crecimiento de su negocio durante los próximos años.
De hecho, prevé que la cifra de negocio alcance el entorno de 3.000 millones de euros en 2027, un objetivo que, unido a la mejora de la eficiencia operativa, el aumento de la productividad y la consolidación de su presencia internacional, permitirá alcanzar la rentabilidad en ese mismo ejercicio.
Grandes programas navales
Durante 2025, Navantia registró una cifra de negocio consolidada de 1.978 millones de euros, un 30% superior a la de 2024. El incremento de la actividad estuvo sostenido por la ejecución simultánea de algunos de los principales programas estratégicos de la industria naval española.
Entre ellos destacan las fragatas F-110, con tres de las cinco unidades ya en construcción; los submarinos S-80; el segundo lote de corbetas para Arabia Saudí; y el inicio de nuevos programas para la Armada española, como los Buques de Acción Marítima (BAM) 7 y 8, el Buque de Aprovisionamiento en Combate (BAC) y los nuevos buques hidrográficos costeros.
Fragata F-110
A esta actividad se suman los contratos de sostenimiento para la Armada española y la Marina estadounidense, la actividad de Reparaciones —tanto civiles como militares—, los servicios industriales y el desarrollo de proyectos de energía eólica marina a través de Navantia Seanergies.
En la sociedad matriz, la cifra de negocio alcanzó los 1.728,5 millones de euros, un 23% más que el año anterior. El resultado neto fue de -119 millones de euros, lo que supone una mejora del 9,6% respecto a 2024, aunque la empresa subraya que estas cuentas todavía no reflejan el impacto positivo que tendrá la ejecución de la nueva cartera de pedidos.
Por su parte, el resultado consolidado se situó en -149 millones de euros, frente a los -121 millones del ejercicio anterior, debido al comportamiento de las filiales internacionales, especialmente en Reino Unido, inmersas en el primer año del plan de integración de los activos industriales adquiridos en enero de 2025.
El aumento de la actividad vino acompañado de un importante esfuerzo inversor. La sociedad matriz destinó 120,2 millones de euros a inmovilizado material y otros 4,9 millones a activos intangibles para reforzar sus capacidades industriales.
Entre las principales actuaciones destacan el avance de la Fábrica Digital de Bloques de Ferrol, la nueva Línea de Paneles Planos de Puerto Real y la incorporación de soluciones de seguridad industrial basadas en inteligencia artificial.
En paralelo, la plantilla del grupo alcanzó las 6.761 personas al cierre del ejercicio, de las que 5.113 pertenecen a la sociedad matriz.
1.850 millones de impacto en el PIB
Además de su evolución financiera, Navantia destaca el impacto económico que genera sobre el tejido industrial español. En 2025, la actividad del grupo dio lugar a 29.435 empleos directos, indirectos e inducidos y aportó 1.850 millones de euros al Producto Interior Bruto.
Según los datos de la compañía, su actividad representa el 1,03% del PIB industrial español y el 1,29% del empleo industrial, con especial incidencia en las provincias donde concentra sus centros productivos. En términos de aportación al PIB, la actividad de Navantia generó 744 millones de euros en A Coruña, 648 millones en Cádiz y 459 millones en Cartagena.
Con estos resultados, la empresa considera que 2025 consolida la fortaleza de sus principales indicadores, apoyados en el crecimiento de la contratación, una cartera de pedidos en niveles históricos y una mayor actividad industrial, factores que, según sus previsiones, sentarán las bases para mejorar sus resultados y alcanzar la rentabilidad en los próximos ejercicios.
