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Las claves

El Ministerio de Defensa de Argelia ha confirmado la llegada al puerto de Orán de un importante destacamento de la Marina rusa liderado por una de sus fragatas más avanzadas, la Almirante Kasatonov, acompañada por el buque cisterna Akademik Pashin.

El arribo de estas embarcaciones al norte de África otorga a Moscú una visibilidad operativa inmediata en la costa occidental del Mediterráneo posicionando capacidades de ataque de largo alcance, por ejemplo, a las puertas del Estrecho de Gibraltar.

No obstante, la importancia de este despliegue ruso radica en su ubicación estratégica, una región absolutamente clave para los esquemas de seguridad marítima de la OTAN, el control de los cuellos de botella del comercio mundial y las rutas energéticas que abastecen al continente europeo.

La presencia de este binomio naval evidencia la estrategia de Moscú de proyectar poder lejos de su territorio mediante agrupaciones altamente autónomas.

Al combinar una plataforma de combate polivalente con un buque de reabastecimiento logístico, el Kremlin demuestra que conserva la capacidad de sostener operaciones prolongadas en aguas internacionales, sin depender estrictamente de bases permanentes en la zona.

Para Argel, por su parte, la visita -que tuvo lugar a finales de junio y se extendió a lo largo de cuatro días- trasciende el mero protocolo diplomático.

Representa, en cambio, una oportunidad de oro para reforzar los lazos navales con su principal proveedor histórico de defensa y exponer a sus mandos militares a misiones complejas de disuasión moderna, un factor esencial para las aspiraciones argelinas de mantener la hegemonía militar en el Magreb.

Fragata Almirante Kasatonov de Rusia, navegando en San Petersburgo Gobierno de Rusia

En este sentido, para las fuerzas armadas argelinas, este despliegue solidifica una alianza militar sumamente estrecha. Los datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) reflejan que Rusia concentró el 48% de las importaciones de armamento de Argelia entre 2020 y 2024, situándose muy por encima de competidores como China o Alemania.

Esta sintonía es especialmente estrecha en el ámbito submarino, donde el país africano opera una flota de sumergibles de la clase Kilo, como el Messali el Hadj y el Akram Pacha. Así, el arribo de la Almirante Kasatonov ha permitido a los oficiales locales familiarizarse de primera mano con los métodos de integración de sensores acústicos y defensa aérea rusos.

Un buque moderno

La fragata Almirante Kasatonov encarna el estándar más avanzado de la ingeniería naval rusa contemporánea. Construida en los astilleros Severnaya Verf de San Petersburgo e integrada formalmente en la Flota del Norte en 2020, es la segunda unidad de la clase Almirante Gorshkov, de la que por el momento sólo hay tres embarcaciones en servicio.

Con una eslora de 135 metros y un desplazamiento aproximado de 5.000 toneladas, el buque está propulsado por un sistema diésel-gas que genera unos 65.000 caballos de fuerza, permitiéndole alcanzar velocidades de hasta 29 nudos.

Las dimensiones del navío revelan una concepción táctica muy depurada, puesto que posee el tamaño idóneo para efectuar despliegues recurrentes en el extranjero, pero alberga un arsenal que habitualmente se asocia a buques de guerra de superficie de un tonelaje significativamente mayor.

Además, sus especificaciones operativas certifican un alcance autónomo de 4.500 millas náuticas a velocidad de crucero y una permanencia en alta mar de hasta 30 días para su tripulación de más de 170 efectivos.

Fragata rusa Almirante Gorshkov, que da nombre a la clase Gobierno de Rusia

El verdadero vector de disuasión de la Kasatonov reside en su sistema de armas, vertebrado en torno al lanzador vertical 3S14 UKSK de 16 celdas. Esta plataforma de lanzamiento puede configurarse con misiles de crucero de ataque terrestre Kalibr, cuyas variantes ofrecen un rango de alcance estimado entre 1.500 y 2.500 kilómetros.

Asimismo, puede lanzar proyectiles antibuque 3M54 Kalibr y misiles supersónicos P-800 Oniks, este último dotado de un motor estatorreactor capaz de volar a velocidad Mach 2,2 a escasos metros sobre el nivel del mar.

La letalidad del buque se ha incrementado tras los recientes procesos de modernización que han permitido la estiba de cuatro misiles hipersónicos 3M22 Zircon, un arma que todavía no ha realizado pruebas de fuego real desde este casco pero que eleva exponencialmente la amenaza para cualquier fuerza adversaria.

Por otro lado, el sistema de defensa aérea Poliment-Redut, asociado a un avanzado radar de barrido electrónico y 32 celdas de lanzamiento vertical, emplea misiles de la familia 9M96 capaces de interceptar objetivos hostiles a altitudes de hasta 30 kilómetros y distancias de 150 kilómetros.

El armamento se complementa con un cañón naval A-192M de 130 milímetros, sistemas de defensa de punto Palash, lanzadores antitorpedos Paket-NK y un complejo entramado de sensores que incluye el sonar de casco Zarya M, el sonar de arrastre Vinyetka y un helicóptero antisubmarino Ka-27 alojado en su cubierta de vuelo.

Cabe destacar el papel del buque cisterna Akademik Pashin, sobre el que descansa el éxito logístico de la misión. Este barco de 130 metros de eslora y 9.000 toneladas de peso fue diseñado para la transferencia de carga líquida y sólida a tres buques en alta mar de forma simultánea.

Con una autonomía de 60 días y un alcance de 8.000 millas náuticas, el Akademik Pashin transporta el combustible diésel, fuelóleo pesado, agua, provisiones y suministros técnicos que garantizan la movilidad constante de la fragata entre el Atlántico, el Mediterráneo y el resto de los puntos de apoyo del Kremlin.