Junto con el fracaso del FCAS y su caza de sexta generación, el programa del Eurodrone también se ha enquistado.
Este proyecto —en el que participan Francia, Alemania, Italia y España— tiene el objetivo de desarrollar un dron de nueva generación en busca de la autonomía frente a las grandes plataformas estadounidenses y poner a Europa en el mapa global de este tipo de aeronaves.
Sin embargo, Eric Trappier, CEO de Dassault Aviation y empresa líder de la rama francesa, ha afirmado hoy que Airbus ha intentado dejarle fuera del proyecto internacional Eurodrone, según recoge Reuters.
Unas declaraciones que vienen a confirmar la ruptura entre ambos fabricantes aeronáuticos que se disparó con las patentes diferencias en el programa FCAS.
"Para nosotros es muy sencillo", ha declarado Trappier. "Airbus nos dijo que nos retiráramos", insistió al ser preguntado en una comparecencia en el Senado francés.
"No estamos de acuerdo y, por lo tanto, estamos debatiendo por qué estamos excluidos", prosiguió.
Trappier también indicó que, por el momento, no iba a aportar más detalles sobre el estado del proyecto porque "las relaciones están rotas a nivel del programa".
Toda esta polémica se inició por el aplazamiento de la inversión y la adquisición de Eurodrone por parte de la Dirección General de Armamento francesa. Momento en el que Dassault vio reducida de forma notable su futura carga de trabajo.
Este importante movimiento en el delicado equilibrio industrial no sentó nada bien a la compañía francesa, que acababa de poner —junto a Indra y la rama alemana de Airbus Defence— el último clavo en el ataúd del FCAS.
Hace solo dos semanas, Dassault anunció la reclamación de una compensación a Airbus por esta reducción en la carga de trabajo, aunque se desconocen los términos concretos o si ya se ha formalizado.
La polémica con el Eurodrone gira en torno al principio de "retorno geográfico", el mecanismo utilizado en los grandes programas multinacionales para distribuir la carga de trabajo industrial en función de las compras comprometidas por cada participante.
Aunque Francia no ha abandonado formalmente el Eurodrone, su último proyecto de ley de programación militar eliminó la financiación prevista para adquirir estos sistemas hasta 2035.
El Ministerio de Defensa francés justificó entonces la decisión por la aparición de alternativas más económicas y mejor adaptadas a los escenarios de guerra de alta intensidad.
Eurodrone nació, gracias a un acuerdo del Consejo Europeo en diciembre de 2013, con el objetivo de dotar a Europa de una capacidad propia en el segmento de los drones MALE (Media Altitud y Gran Persistencia), dominado actualmente por fabricantes estadounidenses e israelíes.
Su principal objetivo será proporcionar a los países colaboradores un sistema estratégico/operacional con capacidades conjuntas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR, por sus siglas en inglés) de última generación.
Cuenta con 10 toneladas de peso, 16 metros de longitud y una envergadura entre 26 y 30 metros. Potenciado por dos motores turbohélice, opera a una altitud media de 45.000 pies (13,7 km), alcanza 500 km/h de velocidad máxima y tiene una autonomía de 30 a 40 horas.
Los cuatro países socios —Francia, Alemania, Italia y España— encargaron inicialmente 60 aeronaves. Sin embargo, el programa ha sufrido importantes retrasos. La entrada en servicio, prevista originalmente para 2025, se ha pospuesto y el primer vuelo está ahora programado para 2027.
