Publicada
Las claves

Los más de 35 años de servicio de los actuales aviones presidenciales de Estados Unidos han llevado a la Casa Blanca a tomar una decisión un tanto extraña: aceptar como regalo un 747 de Catar como Air Force One.

A través de un comunicado de prensa, la Fuerza Aérea estadounidense ha informado que el VC-25B Bridge —como se conoce al nuevo avión— está actualmente en las instalaciones del Grupo de Transporte Aéreo Presidencial para comenzar sus primeros vuelos de prueba antes de entrar en servicio.

La aeronave ya cuenta con la pintura y esquema de colores diseñado por el propio Trump y los ingenieros acaban de rematar las modificaciones propias de un avión gubernamental de estas características.

El 747 catarí se empleará como una especie de 'avión puente' —de ahí el apelativo 'Bridge'— hasta que los verdaderos Air Force One encargados a Boeing entren en servicio, todavía sin fecha.

"La entrega del avión 'Bridge' satisface una necesidad imperiosa de aliviar la presión sobre la envejecida flota de VC-25A a medida que se prolongan los ciclos de mantenimiento intensivo, salvaguardando la continuidad de las operaciones de transporte aéreo presidencial hasta que el VC-25B entre en servicio para largo plazo", aseguran en ese mismo comunicado.

La compañía americana firmó, en 2018, un contrato de 3.900 millones de dólares a precio fijo para proporcionar a la Fuerza Aérea dos nuevos Boeing 747-8i que harían la función de Air Force One cuando el presidente se encuentra a bordo.

Bajo esta modalidad de contrato, cualquier coste extra o retraso debe ser asumido por Boeing.

El plan inicial era entregar a la USAF los dos aviones en el año 2024, fecha que se ha ido postergando debido a múltiples problemas en sistemas críticos y algunas bancarrotas de terceros inesperadas.

Boeing detectó deficiencias graves en el diseño de la instalación eléctrica debido a las estrictas especificaciones que necesitan los aviones. A eso se añade que la compañía encargada de diseñar el interior del avión VIP fue a la bancarrota en 2021.

Boeing 747-8 'Air Force One' cedido por Catar USAF

La falta de mano de obra cualificada y autorizada para trabajar en un programa calificado de secreto de Estado tampoco ha ayudado a acelerar la modificación de las aeronaves, que pertenecieron a un pedido de la compañía rusa Transaero que nunca fueron entregadas.

Con todos estos contratiempos, las últimas noticias desde Boeing apuntan a la entrega de las aeronaves a partir de mediados del 2028 y a un sobrecoste ya registrado de 2.400 millones de dólares.

El propio Trump expresó su descontento con el contratista estadounidense a principios del pasado 2025, según recoge Reuters, pero descartó cualquier posibilidad de emplear una plataforma de la europea Airbus como avión presidencial.

La situación también ha conllevado cambios en los despachos. Hace justo un año, Boeing contrató a Steve Sullivan, un exejecutivo de Northrop Grumman para dirigir el programa Air Force One. Sullivan ha trabajado en los desarrollos de aviones como el bombardero B-21, alabado por Trump por adelantarse incluso al calendario previsto.

El avión puente

"La seguridad del comandante en jefe [empleo militar que reciben todos los presidentes de EEUU mientras están en el cargo] es nuestra máxima prioridad", ha declarado el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink.

"Desde el principio, evaluamos meticulosamente cada requisito para acelerar la entrega", ha proseguido Meink. Quien también ha asegurado que se han mantenido "los altos estándares propios de la misión presidencial".

Este esfuerzo, continúa, "demuestra que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos puede actuar con rapidez sin sacrificar la calidad, la seguridad ni la fiabilidad".

Los vuelos de puesta en servicio a los que se enfrentará la aeronave son la prueba final que certificará las modificaciones aplicadas a la plataforma.

Proporcionan al personal de la Casa Blanca la oportunidad de validar la capacidad operativa y, al mismo tiempo, de ultimar los protocolos necesarios para transportar de forma segura al presidente estadounidense, según explican. Así como permitirle el desempeño de sus tres funciones constitucionales: jefe del Ejecutivo, comandante en jefe y jefe de Estado.

Una vez finalizados con éxito estos vuelos, la aeronave se incorporará oficialmente a la flota activa de transporte aéreo presidencial y quedará disponible junto a los VC-25A —los viejos Boeing 747— y C-32 —los Boeing 757-200 más habitualmente utilizados por el vicepresidente—.

El programa Bridge ha consistido fundamentalmente en la modificación del avión regalado por Catar "siguiendo un enfoque de ingeniería riguroso", afirman en el comunicado.

La aeronave, insisten, es segura, fiable y está equipada con las tecnologías más avanzadas necesarias para cumplir con los requisitos de misión presidencial.

También indican que no se corrió ningún riesgo en materia de seguridad, protección o comunicaciones de la misión, pero el equipo "tuvo que hacer concesiones en algunos de los conjuntos de misiones menos utilizados que Boeing debe suministrar para dar soporte a los próximos 40 años".

Es decir, desde la USAF vuelven a lanzar otra pelota al tejado de Boeing.