La posibilidad de una eventual retirada de Estados Unidos de la OTAN volvió a centrar el debate sobre la seguridad europea en una cita entre los portavoces de Defensa de PSOE, Sumar y Vox. Aunque los tres coincidieron en considerar improbable ese escenario, discreparon en sus diagnósticos sobre el futuro de la Alianza y el papel que debe asumir Europa hasta lograr su "autonomía estratégica".
Así lo señalaron en un encuentro en el Centro Cultural de los Ejércitos, en Madrid, moderado por el general de división retirado Rafael Argumosa, donde analizaron los principales asuntos de la próxima cumbre de la OTAN en Ankara, incluido el papel de Europa en la Alianza y una eventual adhesión de Ucrania, que consideran lejana en el contexto actual de guerra, por las implicaciones que tendría la activación del artículo 5 sobre defensa colectiva.
Todo ello, teniendo en cuenta que la relación entre Estados Unidos y la Unión Europea se ha enfriado en los últimos años, debido a las críticas del presidente Donald Trump hacia la OTAN y a su posición en relación con el gasto en defensa.
El portavoz de Defensa de VOX, Alberto Asarta, descartó tajantemente la posibilidad de que EEUU abandone la OTAN. "No creo que la próxima cumbre vaya a abordar una retirada de Estados Unidos de la OTAN", afirmó.
A su juicio, Washington sigue considerando la estabilidad europea un interés estratégico y mantiene en la Alianza uno de sus principales instrumentos de influencia internacional. "Abandonarla supondría dejar un espacio que otras potencias estarían encantadas de ocupar". En su opinión, "el debate no es si Estados Unidos llega va a abandonar la OTAN o no. El verdadero debate es cómo se redistribuyen las responsabilidades dentro de la alianza”.
Desde Sumar, Txema Guijarro llegó a la misma conclusión, aunque por razones opuestas. "Yo voy a decir que no también", pero puntualizó "no caerá esa breva". El diputado sostuvo que "la OTAN continuará existiendo mientras siga siendo una herramienta de influencia estadounidense en Europa".
Por su parte, el portavoz socialista José Antonio Rodríguez evitó centrarse en el debate sobre una posible retirada y defendió la necesidad de que Europa refuerce sus capacidades propias para afrontar un entorno geopolítico cada vez más complejo. Y señaló que "la estructura operativa y la inteligencia de la OTAN debe adaptarse a los desafíos modernos que van más allá del combate militar convencional".
Los diputados también discreparon sobre el papel desempeñado por la Alianza Atlántica en las últimas décadas. Asarta reivindicó el balance histórico de la organización en estos últimos 77 años: "La OTAN nació para garantizar la defensa colectiva frente a una amenaza concreta y la realidad demuestra que ha cumplido con éxito su misión".
Para el diputado de Vox, el éxito de la Alianza debe medirse por su capacidad disuasoria. "La OTAN no la tenemos que medir por las guerras que ha librado, sino por las que ha evitado". En esa línea, recordó que "la OTAN nació para garantizar la defensa colectiva frente a una amenaza concreta, para la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y la realidad demuestra que ha cumplido con éxito su misión”.
Txema Guijarro, portavoz de Defensa de Sumar.
Guijarro sostuvo una visión diametralmente opuesta. "Yo más bien creo que la OTAN ha sido un factor de desestabilización de la seguridad en Europa en los últimos años, más que un factor de estabilización". Aunque responsabilizó a Rusia de la invasión de Ucrania, consideró que la dinámica estratégica generada tras el final de la Guerra Fría contribuyó a aumentar las tensiones en el continente.
Por su parte, el representante socialista optó por una posición intermedia, defendiendo la vigencia de la organización, pero insistiendo en la necesidad de adaptarla a nuevas amenazas. "El paradigma de guerra convencional ya no es lo que era. Las amenazas no son las que eran", afirmó. Y, parafraseando a Eleanor Roosevelt, "no solo hay que hablar de paz, hay que creer en ella". Es más, "no solo hay que creer en ella, hay que trabajar por ella", subrayó.
Una Europa más autónoma
Pese a las discrepancias, los tres portavoces coincidieron en la necesidad de avanzar hacia una mayor autonomía estratégica europea. José Antonio Rodríguez defendió que Europa debe convertirse en "un aliado fuerte" con capacidades propias. "Europa tiene que tender a ser un aliado fuerte, un aliado que tenga capacidades propias y que pueda llegar a esa cumbre diciendo: aquí está Europa".
Defendió también una estructura firmemente europeísta donde "la OTAN y la Unión Europea no deben competir, sino complementarse. Esto para nosotros es fundamental". Y apostó también por que "la estructura de la OTAN debe tener mirada de 360 grados. Esto implica que los planes estratégicos de despliegue de fuerza no solo miren hacia la frontera rusa".
El general Asarta respaldó esa visión, aunque matizada dentro del marco atlántico: "yo no creo en la autonomía estratégica de Europa hoy por hoy", si bien subrayó que el continente debe alcanzarla. En esa línea, insistió en que "más Europa en defensa debe significar una OTAN más fuerte, no una OTAN más débil".
"A nosotros nos interesa seguir, aportar más y tener más responsabilidades. No se trata de sustituir a Estados Unidos, sino de ser mejores aliados". Además, recordó que "Estados Unidos lleva mucho tiempo reclamando a los socios europeos una mayor aportación”.
Alberto Asarta, portavoz de Defensa de VOX.
Frente a estas posiciones, Guijarro defendió que la autonomía estratégica debe construirse al margen de la evolución de las relaciones transatlánticas. "La principal amenaza para nuestra seguridad es nuestra extrema dependencia de los Estados Unidos", aseguró.
También criticó la dependencia de Trump "cuando no asegura la defensa de Europa". "Hay que trabajar como si Estados Unidos no tuviera los mismos objetivos geopolíticos que Europa", ha aseverado. Y fue más allá al afirmar que "Europa tiene que hacer como si Estados Unidos no existiera, porque de facto Estados Unidos ha dejado de existir".
¿Una OTAN sin EEUU?
El escenario hipotético de una OTAN sin Estados Unidos volvió a poner de manifiesto las diferencias entre los participantes. Rodríguez reconoció que Europa tendría dificultades para asumir en solitario determinadas capacidades estratégicas. "Creo que a corto plazo no estaríamos preparados".
El portavoz socialista enumeró las capacidades que Europa perdería sin Washington: "la inteligencia militar, la alerta temprana, el transporte estratégico o los sistemas antimisiles siguen dependiendo en gran medida de Estados Unidos".
El dirigente socialista puso como ejemplo la estrategia seguida históricamente por Francia. "Francia aprendió muy bien la lección tras la Segunda Guerra Mundial y decidió trabajar en una autonomía estratégica propia, fortaleciendo su industria de defensa y blindando capacidades nacionales".
Y concluyó este bloque advirtiendo de que "una Europa sin la OTAN no estaría a salvo de forma inmediata, aunque el fin de la alianza podría actuar como el catalizador definitivo para que la UE logre su accionada soberanía independencia militar". No obstante, alertó de que "el periodo de transición hacia esa autonomía técnica sería una ventana de altísimo riesgo e inestabilidad".
Guijarro discrepó de forma rotunda. "Yo sí que pienso que Europa estaría y está a salvo". Según argumentó, la guerra de Ucrania ha puesto de manifiesto las limitaciones de las capacidades militares rusas y demuestra que la amenaza no es tan elevada como suele presentarse. A su entender, "la OTAN hoy en día es un cadáver; más que un cadáver, un zombi".
Asarta insistió en que la respuesta no pasa por sustituir a Washington, sino por reforzar el peso europeo dentro de la propia Alianza. "Hay que invertir mucho más; la seguridad tiene un coste, pero la inseguridad es mucho más cara", ha apostillado.
Asimismo, recordó que “el compromiso del 2% del PIB acordado en la Cumbre de Cardiff en 2014, debería haberse alcanzado hace mucho tiempo".
Y subrayó que, durante años, los europeos han disfrutado de un dividendo de paz extraordinario, advirtiendo de que “la historia nos recuerda periódicamente una realidad muy cómoda, que la seguridad tiene un coste y que la inseguridad, así como la dependencia, suele resultar mucho más caras”.
El gasto militar, principal punto de choque
El capítulo más controvertido del encuentro fue el relativo al gasto en defensa. Guijarro rechazó incrementar los presupuestos militares europeos y defendió reforzar la diplomacia. "Si hay alguna verdad histórica de los últimos dos siglos es que todos los procesos de rearme se resuelven en los campos de batalla". En su opinión, Europa ya destina suficientes recursos a defensa y debería priorizar los mecanismos multilaterales de resolución de conflictos.
También señaló que Estados Unidos es la única región que supera a Europa en gasto militar. "Ahora mismo, los países europeos de la OTAN son responsables aproximadamente de un 25% del gasto militar mundial", aseguró.
José Antonio Rodríguez, portavoz socialista de Defensa.
Asimismo indicó que "gran parte de ese gasto militar se hace para sostener a una industria norteamericana de la cual somos extremadamente dependientes".
Frente a esta posición, el diputado Asarta defendió aumentar el esfuerzo inversor, sin descartar de ninguna manera las relaciones diplomáticas. "Diplomacia y defensa no están reñidos en absoluto". Y resumió su planteamiento con una frase que marcó el cierre del debate: "Hay que seguir con la diplomacia, pero hay que armarse".
Desde el PSOE, Rodríguez apostó por una Europa "más fuerte" en capacidades militares, tecnológicas y de seguridad, aunque insistió en que la OTAN y la Unión Europea deben actuar de forma complementaria. "La OTAN y la Unión Europea no deben competir, sino complementarse".
El debate evidenció un amplio consenso sobre la necesidad de reforzar la capacidad de actuación de Europa, pero también profundas diferencias sobre el papel de la OTAN, el nivel de dependencia de Estados Unidos y la conveniencia de aumentar el gasto en defensa en un contexto de creciente incertidumbre estratégica.
Ucrania en la OTAN
Como último tema de debate, los distintos representantes han coincidido en que el futuro de Ucrania está ligado a Occidente entrando en la Organización, pero han mantenido que no es el momento propicio de que esto ocurra.
"Ucrania no puede entrar en la OTAN mientras aún perdure el conflicto", ha expresado el parlamentario del PSOE. En esta misma línea, Asarta ha considerado que el ingreso se convertiría en un "factor de escalada" en la guerra entre Rusia y Ucrania, lo que podría derivar en una situación "aún más delicada".
Por último, Guijarro subrayó que "lo más importante" en la actualidad es poner fin a la guerra y defendió la diplomacia "por encima de todo". Para el portavoz de Sumar, "no es el momento" de plantear la entrada. "Una vez que se haya puesto fin a esa guerra, se empezará a construir una nueva arquitectura de seguridad en Europa".
En este marco hay que recordar el artículo 5 de la OTAN y su implicación si Ucrania accediera ahora a la Alianza Atlántica, algo que no se producirá, al menos en un futuro cercano.
