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Las claves

El Ministerio de Defensa de Alemania ha confirmado la cancelación del programa de fragatas F126, el mayor proyecto naval militar del país desde la Segunda Guerra Mundial. La decisión supone un duro revés para la modernización de la Marina alemana y pone de relieve las dificultades que aún afrontan los grandes programas de defensa europeos en pleno contexto de rearme.

Berlín justificó la cancelación por los "considerables retrasos en el proyecto, los previsibles aumentos de costes y los riesgos que habría conllevado un cambio de contratista general". En sustitución de las seis fragatas F126 previstas inicialmente, el Gobierno alemán apuesta ahora por la adquisición de ocho fragatas MEKO A-200, destinadas principalmente a la guerra antisubmarina.

"La caza de submarinos desde el mar reviste la máxima importancia dentro de la OTAN y, por lo tanto, también constituye una prioridad nacional. El cumplimiento puntual y completo de las obligaciones contraídas con la OTAN es decisivo en la adquisición de fragatas", señaló el Ministerio de Defensa en un comunicado.

El programa F126 fue adjudicado en 2020 al astillero neerlandés Damen Schelde Naval Shipbuilding (DSNS), que actuaba como contratista principal. El plan contemplaba la entrega del primer buque con capacidad operativa inicial a mediados de 2028 y la entrada en servicio de las seis fragatas antes de 2033.

El presupuesto inicial rondaba los 10.000 millones de euros. Sin embargo, según Defensa, DSNS comunicó posteriormente un «retraso considerable» y la imposibilidad de completar el programa dentro de los plazos y costes acordados.

Ante esta situación, Berlín estudió a partir de 2025 la posibilidad de transferir el contrato principal a Naval Vessels Lürssen (NVL). No obstante, las estimaciones apuntaban a que el coste total del proyecto podría superar los 18.000 millones de euros, una cifra que terminó por hacer inviable la continuidad del programa.

Ahora, "tras un examen exhaustivo, el inspector de la Armada ha confirmado que las fragatas del tipo MEKO A-200 DEU estarían en condiciones de cumplir la misión principal de la Armada alemana en la caza de submarinos y, con ello, también nuestros compromisos con la OTAN", explicó el Ministerio.

Fragata del tipo MEKO A-200 TKMS

Este tipo de fragatas, de unos 120–121 metros y alrededor de 3.700–4.000 toneladas de desplazamiento, están pensadas para operaciones de largo radio de acción y pueden configurarse según la misión: guerra antisubmarina, defensa antiaérea y combate de superficie.

Su arquitectura modular facilita la integración y actualización de sensores y armas; normalmente incorporan un cañón principal de 76–127 mm, lanzadores de misiles antibuque (por ejemplo Exocet), celdas VLS para misiles superficie-aire, sistemas de guerra electrónica y misiles antiaéreos de corto/medio alcance, además de lanzadores de torpedos y artillería de defensa próxima.

La propulsión suele ser CODAG-WARP (combinación diésel+turbina con chorro de agua) para alcanzar alrededor de 28–29 nudos y un gran alcance de crucero.

Giro hacia las fragatas MEKO

La alternativa elegida por Berlín será la adquisición de ocho fragatas MEKO A-200 construidas por Thyssenkrupp Marine Systems (TKMS), una decisión que confirma y amplía los planes adelantados por el Gobierno alemán en marzo.

La compra de las cuatro primeras unidades requerirá una inversión de aproximadamente 6.300 millones de euros, pendiente de la aprobación de la Comisión de Presupuestos. Además, Alemania mantiene una opción para adquirir otros cuatro buques adicionales antes de finales de 2026 por unos 5.300 millones de euros.

El Ministerio de Defensa ya había presentado estas fragatas como una solución para garantizar el cumplimiento de los compromisos antisubmarinos adquiridos con la OTAN a partir de 2028, ante los retrasos acumulados por el programa F126.

Más de 2.000 millones ya invertidos

La cancelación también tendrá un elevado coste económico. Alemania ha desembolsado ya más de 2.000 millones de euros desde la adjudicación del contrato en junio de 2020, una cantidad que deberá provisionarse pese a que los trabajos de construcción del primer buque ya habían comenzado en el astillero de Wolgast.

En un intento por salvar el proyecto, el Ministerio de Defensa había previsto transferir el papel de contratista principal a NVL, compañía que posteriormente fue adquirida por Rheinmetall por unos 1.500 millones de euros.

La operación abría la puerta a que el gigante alemán de defensa asumiera la dirección del programa, una posibilidad que finalmente ha quedado descartada.

La decisión supone un duro golpe para Rheinmetall, que contaba con hacerse cargo del proyecto durante el segundo trimestre del año y veía en las F126 uno de los grandes contratos navales de la próxima década. El programa tenía un valor estimado cercano a los 12.000 millones de euros en diez años y podía aportar importantes márgenes de beneficio al grupo alemán.

Un nuevo tropiezo

La cancelación del programa F126, que ya había avanzado Der Spiegel, se produce en un contexto especialmente sensible para la industria militar europea, inmersa en un complejo proceso de rearme y de búsqueda de una mayor autonomía estratégica.

El caso vuelve a poner de relieve las dificultades que afrontan algunos grandes programas de defensa del continente para cumplir plazos y presupuestos.

Alemania se encuentra además bajo presión por la gestión de sus crecientes inversiones militares, después de haber abandonado recientemente el programa franco-alemán de combate aéreo FCAS y mientras otros proyectos de cooperación europea acumulan retrasos significativos.

La sustitución de las F126 por las MEKO A-200 refleja la prioridad que Berlín concede actualmente a las capacidades antisubmarinas exigidas por la OTAN, incluso a costa de renunciar a uno de los programas navales más ambiciosos de su historia reciente.