La fragata Canarias ha regresado este 22 de junio a la Base Naval de Rota tras completar con éxito un despliegue de 140 días en el marco de la operación Atalanta de la Unión Europea para combatir la piratería y proteger la navegación.
Desde su salida el pasado 3 de febrero, el buque de la 41ª Escuadrilla de Escoltas ha desarrollado una intensa actividad operativa en el mar Rojo, el océano Índico y el golfo de Adén, contribuyendo a la seguridad marítima en una de las regiones más estratégicas para el comercio internacional.
Durante casi cinco meses de misión, la Canarias, sexta unidad de la clase “Santa María”, ha reforzado la presencia de España en un espacio clave por el que transita una parte sustancial del tráfico comercial que conecta Europa, Asia y Oriente Próximo.
Su despliegue ha estado orientado a garantizar la libertad de navegación, proteger las principales rutas marítimas y fortalecer la cooperación con aliados y socios internacionales en un entorno de creciente relevancia geopolítica.
Integrada en la fuerza naval de la operación europea junto a la fragata italiana Emilio Bianchi, la Canarias ha operado bajo el mando de la agrupación multinacional dirigida desde la Base Naval de Rota.
Para afrontar el despliegue, embarcó a más de 200 militares, entre ellos un equipo médico con capacidad quirúrgica, efectivos de Infantería de Marina, una unidad de la Fuerza de Guerra Naval Especial y una agrupación aérea formada por un helicóptero SH-60B y un sistema aéreo no tripulado Scan Eagle.
A lo largo de la misión, la fragata ha recorrido más de 27.000 millas náuticas y ha llevado a cabo nueve patrullas contra la piratería, consolidando la contribución española a la seguridad marítima internacional.
Su actividad también ha incluido labores de vigilancia y reconocimiento, así como ejercicios de adiestramiento con unidades de marinas aliadas para reforzar la interoperabilidad en operaciones multinacionales.
Ejercicios y cooperación
Entre los ejercicios realizados destacan los desarrollados con la fragata italiana Emilio Bianchi, el destructor japonés Yuudachi y el buque de aprovisionamiento francés Jacques Chevallier, una muestra de la capacidad de la Armada para integrarse eficazmente en fuerzas navales de distintos países y operar en entornos complejos y alejados del territorio nacional.
La cooperación con países de la región ha constituido otro de los ejes del despliegue. La dotación de la Canarias impartió adiestramiento a personal de la Marina de Madagascar y prestó asistencia militar a los Guardacostas de Yibuti, contribuyendo al fortalecimiento de las capacidades marítimas locales y a la mejora de la seguridad regional.
Las escalas realizadas en Mombasa (Kenia), Victoria (Seychelles) y Antsiranana (Madagascar) también sirvieron para estrechar la colaboración con las autoridades civiles y militares de estos países, además de reforzar la proyección exterior de España mediante encuentros con representantes institucionales, diplomáticos y miembros de las comunidades españolas residentes.
El pasado 5 de junio, la fragata Canarias fue relevada en Yibuti por la Numancia, garantizando la continuidad de la participación española en la operación Atalanta. España mantiene de forma ininterrumpida una unidad naval desplegada en esta misión desde su puesta en marcha en 2008, una presencia que refleja el compromiso sostenido de la Armada con la seguridad marítima internacional.
Con su regreso a Rota, la Canarias culmina un despliegue que vuelve a poner de relieve la capacidad de la Armada para proyectar fuerzas a gran distancia, operar junto a aliados internacionales y contribuir a la protección de los intereses de España y Europa en áreas de especial relevancia estratégica.
