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Las claves

El Gobierno alemán ha cerrado un acuerdo para hacerse con el 40% del fabricante franco-alemán de blindados KNDS, una operación con la que Berlín busca garantizar una influencia estable sobre una compañía considerada clave para la autonomía estratégica europea en materia de defensa.

El movimiento, que también abre la puerta a una futura salida a Bolsa del grupo, llega en un momento delicado para la cooperación industrial entre Alemania y Francia, después del fracaso del programa del caza europeo FCAS.

La entrada del Estado alemán en el capital de KNDS responde al peso que la empresa tiene en el ecosistema de defensa europeo y, en particular, en la capacidad terrestre de la Bundeswehr.

KNDS fabrica carros de combate, sistemas de artillería, vehículos blindados y munición, y se ha consolidado como uno de los principales actores del sector en Europa. Su relevancia se ha acentuado además por su papel en el apoyo militar a Ucrania y por la fuerte demanda de material de defensa en un contexto de guerra prolongada y de amenaza rusa persistente.

Según explicó el portavoz del Gobierno alemán, Stefan Kornelius, la operación pretende preservar los intereses del Estado en una compañía de “importancia estratégica” y se enmarca en la colaboración con Francia para ampliar las capacidades de la industria europea de defensa.

Berlín y París aspiran a mantener un control compartido y en pie de igualdad sobre el desarrollo futuro de la empresa, con el objetivo de reforzar su competitividad, impulsar sinergias industriales y consolidar la soberanía tecnológica y militar de ambos países.

Además de la participación en la sociedad matriz, con sede en los Países Bajos, Alemania obtendrá también posiciones simbólicas en varias filiales de KNDS Deutschland, lo que le permitirá reforzar su capacidad de influencia sobre decisiones clave.

La operación se prevé que avance una vez cuente con la aprobación parlamentaria correspondiente y, según el calendario manejado por el Ministerio de Defensa, podría desembocar en una colocación bursátil a comienzos de julio en las bolsas de Fráncfort y París.

El 20% de las acciones de la empresa se ofrecerá entonces al mercado, el Estado alemán mantendrá el 40% y el Estado francés reducirá su participación también al 40%.