El desarrollo de armas electromagnéticas, más conocidas en la jerga militar como railguns, es una de las prioridades recogidas en la Estrategia de Tecnologías e Innovación para la Defensa (ETID) publicada hace unos meses por el Ministerio liderado por Robles.
Más recientemente, a través del CDTI, el Ministerio de Ciencia también introdujo esta categoría dentro del Programa Cervera con el objetivo de dotar de financiación pública —entre 2 y 5 millones de euros— a iniciativas de I+D.
Estos sistemas de armas emplean fuerzas electromagnéticas para acelerar proyectiles a velocidades extremadamente elevadas sin necesidad de propelentes químicos, tal y como recoge la documentación a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.
El avance en este tipo de sistemas exige un conjunto de tecnologías maduras y robustas en campos como la electrónica de potencia, la gestión y almacenamiento de energía o la generación de pulsos eléctricos de muy alta intensidad.
También apuntan a la necesidad de desarrollos dedicados a la generación de pulsos eléctricos de muy alta intensidad, conocimientos en electromagnetismo aplicado, el control avanzado del disparo y la integración segura del sistema en plataformas terrestres o navales.
Países militarmente muy avanzados como Estados Unidos o China llevan años invirtiendo grandes cantidades de dinero en crear y refinar este tipo de sistemas de lanzamiento electromagnéticos, que están llamados a ser los cañones del futuro más inmediato.
Este tipo de tecnología se basa esencialmente en la creación de un campo electromagnético de muy alta intensidad a lo largo de un cañón que acelera el proyectil a velocidades que superan los 9.000 kilómetros por hora.
Más allá de esta última cifra, una de sus principales ventajas es el disparo continuo de munición.
En los cañones tradicionales, cada maniobra supone una carga individual de un proyectil en la recámara y su posterior disparo gracias a una reacción química.
El concepto de los railgun pasa por una alimentación continua de munición dentro del cañón que, gracias a ese campo electromagnético, va acelerando los proyectiles a lo largo del tubo.
"Los railguns proporcionan efectos cinéticos de alta velocidad para neutralizar amenazas asimétricas", explica Defensa en la ETID.
En esta categoría se incluyen los enjambres de drones y sistemas hipersónicos.
Además, también indican que puede servir para reforzar capacidades en entornos de negación de acceso (A2/AD) "mediante respuestas proporcionales y de bajo coste por disparo", dice.
Railguns en España
Tal y como indican desde el CDTI, el avance en esta área permitirá disponer en un futuro de capacidades de defensa con mayor alcance efectivo, menor coste por disparo y mayor velocidad de respuesta, contribuyendo de esta forma a la autonomía estratégica en sistemas emergentes.
Entre las tecnologías definidas como prioritarias se encuentran las relacionadas con los sistemas de almacenamiento y gestión de energía de alta potencia.
Son los encargados de suministrar pulsos eléctricos de muy alta intensidad y corta duración.
Otro de los campos clave son las tecnologías asociadas a la aceleración electromagnética, donde se incluyen el diseño y la modelización de los rieles o la dinámica del arco electromagnético.
En la lista de tecnologías se incluyen también apartados muy específicos en electrónica de control, sistemas de mando o sensores, entre otros. Sin embargo, una de las partes más importantes es la integración del railgun en plataformas terrestres y navales.
Según indican, dentro de esta fase se tendrá que trabajar en los sistemas de alimentación, disipación térmica, interfaces mecánicas, seguridad operativa, compatibilidad electromagnética y control de retroceso o esfuerzos inducidos por el disparo.
Por otro lado, en la ETID publicada por Defensa también apuntan a desafíos clave como la durabilidad del cañón frente a desgaste por fricción electromagnética, la gestión energética para las cadencias sostenidas y el desarrollo de proyectiles.
Este tipo de armas "precisan de pulsos de alta potencia en intervalos breves, lo que puede provocar caídas de tensión en la plataforma" y afectar directamente a equipos electrónicos sensibles.
Energía dirigida
Aunque son planteamientos muy diferentes, la gran demanda eléctrica de los sistemas de armas que emplean energía dirigida también se han establecido como un campo prioritario para el Ministerio de Defensa.
Dentro de la categoría de armas de energía dirigida, desde el Ministerio liderado por Robles señalan a los láser de alta potencia (LDEW) y las de radiofrecuencia (DEW-RF).
Las LDEW "son especialmente eficaces para aplicaciones C-RAM (contra cohetes, artillería y morteros) y C-UAS (contra drones) y se utilizan para proteger plataformas terrestres y escenarios o instalaciones críticas", señalan.
Por otro lado, la aplicación de las DEW-RF es más amplia. Puede emplearse para defensa ante amenazas aéreas —UAS, aeronaves convencionales y munición compleja—, combates terrestres y apoyos de fuego indirectos.
