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Las claves

El importante desgaste por acumulación de horas de vuelo ha sacado a relucir las costuras de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en cuanto a la disponibilidad de su flota se refiere.

Además de plantear la reapertura de la fábrica de C-17 Globemaster, también pretenden "restaurar completamente" cuatro aviones espía U-2S 'Dragon Lady' fabricados durante la Guerra Fría.

Los legisladores del Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes de Estados Unidos recogen en un proyecto de ley de gastos de 2027 el mantenimiento profundo de esas aeronaves, que en un primer momento iban a retirarse el próximo año.

El proyecto, de aprobarse finalmente, prohibiría a la Fuerza Aérea apartar más de dos U-2 Dragon Lady, mientras destinaría 81 millones de dólares para la restauración de cuatro aparatos.

Tal y como recogen desde TWZ, este presupuesto se incluye dentro de una partida económica de 335.300 millones de dólares destinados a operaciones de mantenimiento.

Actualmente, la Fuerza Aérea de Estados Unidos cuenta con un total de 23 aeronaves de esta versión en su inventario, incluidas dentro de ellas tres aparatos con dos asientos.

El mantenimiento programado en depósito de cualquier aeronave, como se refleja en la documentación, es un proceso intensivo que implica esencialmente el desmontaje completo y una inspección detallada.

También suele aplicarse un proceso de pintura y otros recubrimientos para renovar la capa más externa del fuselaje y poner a punto todos los sistemas.

Salvarlos del desguace

A diferencia del objetivo del Congreso, la Fuerza Aérea estadounidense no había destinado fondos para estas labores de mantenimiento de la flota de 'Dragon Lady' durante el próximo año con la intención de ir jubilando una a una según vayan cumpliendo las horas de vuelo restantes.

De hecho, en un informe anual publicado por el Pentágono en mayo, resume pormenorizadamente los argumentos actuales para apartar los aviones restantes de la flota activa.

"La Fuerza Aérea retirará toda su flota de 23 aviones U-2, ya que la plataforma ya no es viable para futuros conflictos de alta intensidad", según recoge la documentación.

"La continuidad de las operaciones presenta importantes riesgos de seguridad, logísticos y financieros que superan la utilidad restante de la plataforma en entornos conflictivos".

Desde el Departamento de Guerra apuntan también a que esta decisión permite la reasignación estratégica de recursos fiscales para "financiar necesidades de servicio más críticas y de alta prioridad". Así como "acelerar los esfuerzos de modernización en otras áreas clave".

Es decir, la intención de la USAF pasa, todavía hoy y hasta que no se apruebe oficialmente la inversión en los U-2, por dejar en tierra todos los aviones de la clase.

E insisten en que "continuar operando la flota de U-2 requeriría una inversión significativa para abordar problemas sistémicos". Por ejemplo, la disminución de la capacidad de fabricación, la escasez de materiales y los riesgos de seguridad inherentes a la antigüedad de la plataforma.

La continuidad en el servicio de este modelo de avión lleva siendo un tema complejo desde hace ya varios años con el importante envejecimiento de la flota.

A todos los intentos de la Fuerza Aérea de retirar del servicio a los U-2, el Congreso ha intervenido de forma repetida para bloquear la retirada total del modelo del servicio operativo.

El principal motivo es la preocupación por una posible brecha en la capacidad de inteligencia, vigilancia y reconocimiento aéreos, que parece no haberse suplido todavía con constelaciones satelitales o con otras aeronaves tripuladas o no tripuladas.

El avión que vuela más alto

La razón del Congreso estadounidense tiene sustento a nivel de doctrina y capacidades militares. El U-2 'Dragon Lady' es el avión que más alto vuela del mundo dentro de la atmósfera, lo que proporciona una información para labores de inteligencia muy importante e irreemplazable.

A pesar de su casi medio siglo de historia, todavía es una de las aeronaves que más secretos guarda de la flota estadounidense. Además de cámaras en diferentes espectros, se sabe que integra sistemas de inteligencia de señales.

De esta forma gracias a la perspectiva privilegiada que le confiere la gran altitud, puede captar imágenes e información de zonas restringidas cuando todavía se encuentra en espacio aéreo internacional.

Foto tomada desde un U-2 a un globo espía de China USAF

Una de sus misiones públicas más recientes ocurrió hace tres años, cuando se identificaron una gran cantidad de globos espía —algunos de ellos de procedencia china confirmada— que alcanzan altitudes solo compatibles con el U-2.

De esta forma, se emplearon los 'Dragon Lady' para acercarse lo máximo posible a los globos espía e investigar cuáles eran sus tecnologías a bordo.

Sin embargo, la estrategia de Estados Unidos para los próximos años pasa por el lanzamiento de una constelación de satélites espía como parte del sistema de alerta temprana del Golden Dome, la cúpula antimisiles ideada por Trump.

El objetivo de la Fuerza Espacial del país americano es contar con un gran número de satélites en órbita baja de la Tierra que sean capaces prácticamente de proporcionar información en tiempo real de las zonas de interés.