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Las claves

La Dirección General de Armamento de Francia ha publicado la solicitud de información sobre un dron de combate colaborativo. En el anuncio se recoge el comienzo de una fase de exploración de mercado para definir el panorama operativo, técnico e industrial de la plataforma.

Si bien la solicitud de información abarca el combate aéreo colaborativo multidominio, los detalles publicados hacen referencia directa al escenario naval, según recoge Naval News.

Los requisitos descritos en la documentación apuntan directamente a futuras capacidades de la Marine Nationale francesa, en particular en lo que respecta a la aviación embarcada y la proyección de poder desde el mar.

Un indicador clave del futuro escenario naval de la plataforma es que la DGA solicita explícitamente a la industria que proporcione información sobre el peso máximo al despegue con catapulta, así como el peso máximo de aterrizaje en portaviones.

Estas especificaciones y requerimientos sugieren que Francia está considerando activamente la adquisición de una plataforma de combate colaborativa no tripulada, conocida como CCA por sus siglas en inglés, capaz de operar a bordo de portaviones.

Asimismo, según el mismo medio, el cronograma coincide con los avances del programa francés para desarrollar su próximo portaviones de nueva generación, cuyo objetivo es relevar el actual Charles de Gaulle en 2038.

La necesidad operativa que se recoge en la solicitud de información se centra en sistemas avanzados de autonomía de vuelo y misión, junto con otros de mando y control.

Los contratistas que envíen propuestas a la DGA deben demostrar cómo estos vehículos aéreos no tripulados pueden controlarse tanto desde una estación de control terrestre como directamente desde una aeronave tripulada, siguiendo en la línea del concepto de dron colaborativo.

Esto indica que, para la Marina francesa, el futuro a medio plazo se dirige hacia las arquitecturas manned-unmanned teaming (colaboración entre sistemas tripulados y no tripulados, o MUM-T por sus iniciales en inglés).

Se espera también que los futuros drones colaborativos que operen desde el portaviones actúen como multiplicadores de fuerza de la versión naval del caza Rafale, construido por Dassault Aviation.

También se abre la puerta a que estas plataformas no tripuladas puedan integrarse en un futuro avión de combate de próxima generación, en referencia a lo que podría haber sido el FCAS.

El escenario de uso más directo es que los drones sean los que asuman funciones de alto riesgo, como la penetración en zonas con sistemas de negación de acceso, supresión de defensas aéreas enemigas y misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento avanzadas.

La documentación también hace referencia a las capacidades de carga útil complejas, como sensores electroópticos, infrarrojos, radar o sistemas de guerra electrónica.