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Las claves

La defensa de Taiwán es ya un eje crítico de la competencia entre Estados Unidos y China: Pekín intensifica la presión y mantiene abierta la opción de la fuerza, mientras Washington refuerza la disuasión para evitar un cambio coercitivo del statu quo.

Así lo refleja un informe del Servicio de Investigación del Congreso estadounidense (CRS, por sus siglas en inglés), publicado el pasado 4 de junio, que analiza la evolución de las capacidades militares chinas, el esfuerzo de rearme de Taipéi y el creciente apoyo militar de Washington a la isla.

El documento presenta a Taiwán como un punto crítico para la estabilidad del Indo-Pacífico y advierte de que la combinación de presión militar, coerción política y rivalidad geopolítica convierte el estrecho de Taiwán en uno de los focos de tensión más sensibles del panorama internacional.

Uno de los aspectos centrales del informe es la evolución del Ejército Popular de Liberación (EPL), cuya modernización durante las últimas décadas ha estado orientada principalmente al desarrollo de capacidades relacionadas con una eventual operación sobre Taiwán.

Según recoge el CRS, algunos analistas consideran que las fuerzas armadas chinas ya disponen, o pronto dispondrán, de capacidades para ejecutar campañas que abarcan desde ataques con misiles, bloqueos navales y ocupaciones limitadas de islas hasta una invasión anfibia a gran escala de la isla principal.

El informe recuerda además las declaraciones realizadas en 2023 por el entonces director de la CIA, William Burns, quien afirmó que el presidente chino, Xi Jinping, había ordenado al EPL "estar preparado para llevar a cabo una invasión exitosa de Taiwán en 2027". Burns subrayó entonces que se trataba de un objetivo relacionado con capacidades militares y no necesariamente con una decisión política de lanzar una ofensiva.

La posibilidad de que China alcance ese nivel de preparación en los próximos años continúa siendo objeto de debate entre analistas y responsables políticos estadounidenses, al igual que las verdaderas intenciones de Pekín respecto al uso de la fuerza.

Taiwán acelera el rearme

Ante una percepción cada vez más aguda de la amenaza china, Taiwán ha incrementado sus esfuerzos para reforzar tanto su capacidad militar como su resiliencia civil.

El presupuesto de defensa taiwanés aumentó aproximadamente un 7,5% entre 2024 y 2025.

Además, el Parlamento aprobó en mayo de 2026 un presupuesto extraordinario de 24.800 millones de dólares destinado a la adquisición de armamento estadounidense durante los próximos ocho años.

El presidente taiwanés también ha manifestado su intención de elevar el gasto militar hasta aproximadamente el 3,3% del PIB en 2026, una cifra que refleja la creciente preocupación por el deterioro del entorno de seguridad regional.

No obstante, el informe destaca que existen discrepancias internas sobre cómo debe estructurarse ese esfuerzo defensivo. Aunque las principales fuerzas políticas respaldan el incremento de la inversión militar, persisten diferencias entre el Ejecutivo y la oposición parlamentaria respecto a las prioridades de gasto.

El presupuesto extraordinario finalmente aprobado fue un 38% inferior a la propuesta inicial del Gobierno, que incluía además fondos para el desarrollo de capacidades industriales y programas de armamento de producción nacional.

A ello se suman otros problemas estructurales. El CRS señala que las Fuerzas Armadas taiwanesas continúan enfrentándose a dificultades para reclutar, entrenar y retener personal.

Asimismo, advierte de que la preparación de la defensa civil sigue siendo objeto de debate y que infraestructuras críticas como las redes energéticas, de comunicaciones, agua o suministro alimentario permanecen expuestas a posibles interrupciones externas.

La presión constante de la "zona gris"

El informe subraya que la estrategia china no se limita a la preparación de una hipotética invasión.

Pekín desarrolla de forma continuada actividades de coerción en la denominada "zona gris", es decir, operaciones situadas por debajo del umbral del conflicto armado abierto. Entre ellas figuran grandes ejercicios militares, patrullas aéreas y navales casi diarias alrededor de la isla, vuelos de drones militares, operaciones cibernéticas, campañas de desinformación e interferencia política.

Según el análisis, estas acciones buscan erosionar la confianza de la sociedad taiwanesa en sus capacidades defensivas, incrementar la presión sobre las autoridades de Taipéi y debilitar progresivamente la resistencia política y militar de la isla.

Muchos analistas consideran que Pekín prefiere lograr el control de Taiwán mediante coerción gradual y guerra política, evitando un conflicto abierto que podría implicar a dos potencias nucleares: China y Estados Unidos.

Dilema estratégico de Washington

La defensa de Taiwán también plantea importantes desafíos para la política estadounidense.

Desde la ruptura de relaciones diplomáticas con Taipéi en 1979, Estados Unidos mantiene una relación de defensa no oficial basada en la venta de armamento, la cooperación militar y el apoyo a la capacidad de autodefensa de la isla.

El informe recuerda que la Ley de Relaciones con Taiwán establece como política estadounidense proporcionar a la isla los medios necesarios para mantener una capacidad de defensa suficiente y preservar la capacidad de Washington para responder frente a cualquier intento de coerción.

Sin embargo, dicha legislación no obliga expresamente a Estados Unidos a intervenir militarmente en defensa de Taiwán, lo que ha dado lugar a la denominada política de "ambigüedad estratégica".

El debate sobre si mantener esa ambigüedad o sustituirla por un compromiso explícito de defensa sigue abierto en Washington.

Los defensores de una mayor claridad consideran que fortalecería la disuasión frente a China, mientras que quienes respaldan el modelo actual creen que contribuye a evitar acciones arriesgadas tanto por parte de Pekín como de Taipéi.

Miles de millones en armas

La cooperación militar entre Estados Unidos y Taiwán continúa ampliándose.

Desde 2015, el Departamento de Estado ha notificado al Congreso ventas militares a la isla por más de 39.000 millones de dólares. Entre ellas destacan ocho autorizaciones anunciadas en diciembre de 2025 por valor de 11.100 millones de dólares, el mayor paquete aprobado hasta la fecha.

El informe también señala que una nueva venta prevista por valor de 14.000 millones de dólares se convirtió en uno de los asuntos centrales durante la cumbre celebrada en Pekín en mayo de 2026 entre Donald Trump y Xi Jinping.

Tras ese encuentro, Trump confirmó que había abordado ampliamente la cuestión con el líder chino y señaló que las ventas permanecían temporalmente suspendidas, describiéndolas como un importante elemento de negociación en las relaciones bilaterales.

Paralelamente, Washington ha desarrollado nuevos mecanismos de asistencia militar. Desde 2023 ha autorizado transferencias directas de material desde los arsenales estadounidenses por valor de 1.500 millones de dólares y ha aprobado nuevas ayudas financieras para reforzar la capacidad defensiva taiwanesa.

El documento también destaca que las actividades de entrenamiento conjunto entre las fuerzas armadas de ambos países, tradicionalmente discretas, parecen estar ampliándose tanto en territorio estadounidense como en la propia isla.