Como parte del programa Cervera impulsado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), se han establecido una serie de prioridades tecnológicas en el ámbito de la defensa cuyo desarrollo contará con financiación pública.
Una de esas tecnologías son los sensores cuánticos, que representan una de las capacidades emergentes con mayor potencial en el ámbito de la defensa ya que permiten realizar mediciones ultraprecisas en algunos campos críticos para la defensa.
Según se refleja en la documentación a la que ha accedido EL ESPAÑOL, los sensores cuánticos pueden medir campos electromagnéticos, fuerzas inerciales, propiedades ópticas o el tiempo. Todas con niveles de precisión no alcanzables mediante tecnologías clásicas.
El funcionamiento de este tipo de tecnología se basa en la sensibilidad extrema de los sistemas cuánticos a variaciones mínimas del entorno físico.
Esto se traduce en la posibilidad de navegación resiliente en ausencia de las constelaciones satelitales de geoposicionamiento como GPS o Galileo, concretamente en aquellas regiones donde el espectro esté denegado y sea imposible la conectividad.
También cuenta con aplicaciones en la vigilancia pasiva altamente sensible, la sincronización precisa y la caracterización fina del entorno operativo.
Estas prestaciones, explican desde el CDTI, resultan esenciales para mejorar la anticipación, la protección de la fuerza y la superioridad de la información en escenarios complejos.
Sensores cuánticos
En este contexto, indican, resulta fundamental impulsar desarrollos que permitan avanzar la madurez tecnológica, la integración en sistemas reales y la demostración de las capacidades operativas de los sensores cuánticos.
Al tratarse de tecnología muy novedosa, los trabajos de investigación y desarrollo requieren la especialización en algunos campos como la electrónica de control en tiempo real, la estabilización de referencia, arquitecturas compactas y avances en el terreno de los materiales y aislantes.
Otro de los apartados críticos que identifican desde el CDTI es garantizar la compatibilidad electromagnética y la integración en plataformas y sistemas complejos, así como la calibración y validación de su rendimiento en entornos representativos del campo de operaciones.
En lo relativo al campo de aplicaciones, los sensores cuánticos tienen un papel importante en la tecnología PNT (Position, Navigation and Timing), que también resulta ser una de las prioridades establecidas por el Ministerio de Defensa dentro de la Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa (ETID).
Pueden habilitar la navegación autónoma de alta precisión, discreta y resistente a interferencias en plataformas militares que operan donde las señales GNSS pueden estar degradadas, bloqueadas o falsificadas.
También se incluyen los sensores gravimétricos cuánticos, capaces de detectar cavidades, túneles o estructuras subterráneas ocultas.
Los relojes atómicos cuánticos proporcionan igualmente una sincronización extremadamente precisa, esencial en entornos como las redes tácticas, las comunicaciones seguras, los sistemas de mando y control o las redes de sensores distribuidos.
Guerra electrónica y óptica
Los sensores cuánticos de radiofrecuencia tienen aplicaciones potenciales en el campo de la detección, vigilancia y guerra electrónica gracias a su capacidad para medir campos electromagnéticos extremadamente débiles con sensibilidad.
Estos sensores podrían, por ejemplo, detectar las firmas de las emisiones de radares y comunicaciones enemigas y las asociadas a plataformas con baja firma electromagnética.
Así como a la identificación y caracterización de señales en entornos complejos, incluyendo escenarios con interferencias, señuelos o intentos de engaño electrónico, indican desde el CDTI.
Además, pueden proporcionar la monitorización avanzada del espectro electromagnético, reforzando la protección de las comunicaciones propias y mejorando el conocimiento situacional en el entorno operativo.
Por otro lado, los sensores cuánticos optrónicos tienen el potencial de mejorar de manera significativa las capacidades de percepción, imagen y medición en entornos complejos al operar con un número muy reducido de fotones.
Su alta sensibilidad, explican, aporta ventajas competitivas en escenarios de muy baja iluminación, largas distancias o condiciones degradadas.
Esas cualidades se traducen en una ventaja en aplicaciones como la visión nocturna de alta sensibilidad, vigilancia, identificación de objetivos o el seguimiento de drones y misiles. Así como en la medición de distancias o el reconocimiento de formas empleando sistemas LiDAR.
