La OTAN ya da por hecho que las incursiones de aeronaves no tripuladas rusas en territorio atlántico, como la vivida este lunes en Letonia, han llegado para quedarse. Por esta razón, la Alianza continúa mejorando sus capacidades y probando nuevas tecnologías para ser capaces de contener estos asaltos contra los aliados europeos.
"¿Si vamos a acostumbrarnos a estas cosas (las irrupciones de drones)? Sí, creo que nos estamos acostumbrando a ellas. Afortunadamente, somos capaces de contenerlas y mejoraremos muy rápidamente", ha señalado al respecto el general de brigada Zacarías Hernández, jefe adjunto de Planes de Personal del Mando Terrestre de la OTAN (LANDCOM). "Probablemente nos habituaremos a verlas, pero no a que nos tomen el pelo. Eso es lo que queremos evitar".
"Las cifras son muy significativas porque, en realidad, los drones que están entrando en la OTAN no son tantos si se tiene en cuenta los miles de drones que vuelan a diario en Ucrania y Rusia. Y, como he dicho, estamos aumentando la capacidad para contrarrestarlos a corto plazo de forma muy eficaz", ha asegurado el militar.
En este sentido, la estrategia de la Alianza Atlántica pasa por la llamada Iniciativa de Disuasión del Flanco Oriental (EFDI, por sus siglas en inglés), cuyo principal objetivo es reforzar mediante la integración de tecnologías emergentes, redes resilientes y la experimentación operativa.
"Ya hemos desplegado cientos de sensores y de detectores en algunas partes del flanco oriental, que ya están en funcionamiento", ha afirmado el general español durante un encuentro con periodistas tras la culminación del Pilot Project 5, evento llevado a cabo por el Ejército de Tierra español en Eslovaquia, país donde lidera uno de los Grupos de Combate Multinacional que tiene la OTAN en el este de Europa.
Campo de maniobras de Eslovaquia donde se realizó el Pilot Project 5
En este proyecto, la industria de defensa española -representada por cerca de una veintena de compañías- expuso ante las autoridades militares de numerosos países aliados (Francia, Eslovenia, República Checa, Turquía, Eslovaquia, Portugal, entre otros) las capacidades que puede aportar con el fin de fortalecer la disuasión en el extremo oriental de Europa.
Con esta iniciativa España ha marcado todo un hito dentro de la OTAN, dado que se trata de la primera vez que un país lleva a cabo un Pilot Project fuera de su propio territorio, en un despliegue real, con las dificultades logísticas que esto conlleva.
Demostración de capacidades tecnológicas durante el Pilot Project 5
"Hemos hecho cosas en Finlandia, Estonia, Lituania y Polonia, pero que un país decida traerlo y mostrarlo todo aquí es algo que se valora mucho y así se lo ha transmitido la OTAN al jefe del Estado Mayor del Ejército en varias ocasiones", ha subrayado Hernández.
"Siempre es fácil hacerlo en casa, pero fue muy valiente por parte de España hacerlo aquí. Y ha sido un gran éxito", ha destacado el general destinado en el LANDCOM.
En pos de la interoperabilidad
Más allá de la demostración de músculo tecnológico que ha supuesto este proyecto, el verdadero desafío para la Alianza Atlántica radica en la gestión y la cohesión de todos estos recursos. La experimentación actual busca dar una visión global de lo que se está haciendo en cada nación, pero el objetivo final es la armonización. Para el LANDCOM la prioridad absoluta es la interoperabilidad.
Hernández ha hecho hincapié en la inmensa magnitud geográfica del flanco oriental, que se extiende desde el norte de Noruega hasta la frontera con Siria. Una línea de aproximadamente 4.000 kilómetros donde, al reunir todas las fuerzas, coexisten más de un millón de soldados y, previsiblemente en el futuro, "más de un millón o varios millones de vehículos no tripulados".
Pilot Project 5
Ante este escenario, el general ha subrayado la necesidad de encontrar una forma de controlar todo ese volumen tecnológico para que los aliados puedan trabajar juntos a la perfección. "Por eso necesitamos aportar coherencia a toda esta experimentación que se está llevando a cabo en la mayoría de los países e intentamos armonizar todos estos esfuerzos y compartir experiencias", ha insistido.
A su vez, ha recordado que la OTAN como institución no compra capacidades, sino que son las propias naciones las que deciden qué adquirir. El papel del LANDCOM es, ha remarcado, ofrecerles las mejores oportunidades para informarse y tomar decisiones en condiciones óptimas.
UGC Aunav de EM&E Group armado con una ametralladora
La urgencia del contexto geopolítico ha provocado que los aliados europeos estén mucho más comprometidos a la hora de cubrir sus carencias de forma rápida. En este sentido, el general Hernández ha señalado la excelente acogida que ha tenido la EFDI en el ámbito terrestre, ya que permite ofrecer capacidades a la Alianza que, por la vía tradicional de adquisiciones militares, tardarían demasiado tiempo en materializarse.
"Con estas tecnologías que vemos aquí, que están muy maduras, podemos comprarlas y desplegarlas", ha asegurado el general, subrayando que las herramientas no tripuladas exhibidas permiten ahorrar costes y capital humano, "que es siempre una de las cosas más complicadas a la hora de cubrir nuevas capacidades".
Hernández ha afirmado que esta estrategia a corto plazo es perfectamente compatible con los planes de desarrollo a largo plazo de la organización. El objetivo de la Alianza ahora mismo es el pragmatismo y la velocidad para cerrar la brecha de seguridad de manera inmediata.
"Quizá en los próximos dos años se pueda ver algo", ha augurado el militar español. "Tal vez no sea una solución al 100%, quizá al 80%, pero será mucho más rápido".
