Cazas franceses Rafale derribaron este lunes un dron extranjero sobre Letgalia, en el este de Letonia, tras su incursión en el espacio aéreo del país, atribuida a interferencias derivadas de la guerra electrónica rusa, según informaron las Fuerzas Armadas Nacionales letonas.
Horas antes, el Ejército había alertado en la red social X de una “posible amenaza” en las regiones de Alūksne, Ludza, Balvi y Rēzekne, lo que motivó la activación de los cazas desplegados en la misión de policía aérea de la OTAN en el Báltico.
Las autoridades no han precisado el origen del dron ni si se trataba de un aparato ucraniano desviado por la guerra electrónica rusa. Kiev no se ha pronunciado.
Se trata del primer derribo confirmado de un vehículo aéreo no tripulado desde que comenzaron a detectarse incursiones de drones extranjeros en el espacio aéreo letón.
Las Fuerzas Armadas subrayaron que han reforzado las capacidades de defensa aérea en la frontera oriental con el despliegue de unidades adicionales y advirtieron de que, mientras continúe la guerra en Ucrania, podrían repetirse incidentes similares.
La entrada de drones militares en el espacio aéreo de países vecinos de Rusia está alimentando la preocupación por una posible extensión de la guerra en Ucrania hacia las fronteras septentrionales de la OTAN.
Ucrania ha intensificado en los últimos meses los ataques con drones de largo alcance contra Rusia, incluidos en la zona del mar Báltico, donde varios drones militares ucranianos han penetrado por error en el espacio aéreo de Finlandia, Letonia, Lituania y Estonia.
Inestabilidad en Letonia
El suceso se produce en un contexto de inestabilidad política reciente en Letonia.
En mayo, el Gobierno tripartito encabezado por la entonces primera ministra Evika Siliņa perdió la mayoría parlamentaria tras una crisis provocada por el impacto de dos drones ucranianos desviados.
Según explicó entonces el ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, los aparatos se desviaron debido a interferencias rusas y penetraron en el espacio aéreo letón, donde impactaron contra un depósito de petróleo vacío en Rēzekne, a unos 60 kilómetros de la frontera con Rusia.
Siliņa responsabilizó de lo ocurrido al entonces ministro de Defensa, Andris Sprūds, a quien forzó a dimitir. La decisión generó tensiones dentro de la coalición y derivó en la retirada de apoyo de uno de los socios de Gobierno, precipitando su caída.
