Las aguas del mar Mediterráneo y del océano Atlántico esconden amenazas silenciosas que exigen una vigilancia constante y rigurosa. En el centro de esta defensa se encuentra la Primera Escuadrilla de Medidas Contra Minas de la Armada, unidad integrada orgánicamente en la Flota que depende directamente del Comandante de la Fuerza de Medidas Contra Minas.
Con base en Cartagena (Murcia), la escuadrilla la componen seis cazaminas de la clase Segura, construidos en los astilleros de Navantia en dicha ciudad. A la primera serie pertenecen el Segura, Sella, Tambre y Turia, y a la segunda el Duero y el Tajo.
Al estar construidos en plástico reforzado con fibra de vidrio, estos buques tienen una reducida firma magnética y gran resistencia al choque de explosiones submarinas. Su sistema de combate es de fabricación nacional, destacando por su discreción magneto-acústica y una excelente maniobrabilidad gracias a sus propulsores Voith Schneider y a su sistema de posicionamiento dinámico.
Para operaciones de caza y contraminado, los buques disponen del Sónar de Profundidad Variable AN/SQQ-32 y de los vehículos por control remoto Minesniper y Pluto. El capitán de corbeta Jesús Remírez de Esparza Otero, comandante del cazaminas Turia, detalla que "el Minesniper está diseñado para destruir o neutralizar las llamadas minas de orinque, que son las clásicas minas con una cadena de sujeción que se encuentran a media agua".
Este dron naval, similar a un torpedo, es "de un solo uso", dado que está equipado con hasta 150 kilogramos de explosivos y se destruye al impactar contra su objetivo. Al vehículo "se le puede guiar hasta el tramo final, momento en el que va sobre la mina y por contacto la neutraliza", explica a EL ESPAÑOL Remírez de Esparza.
La fisonomía del peligro cambia notablemente con las minas de fondo, posadas en el lecho marino. En este escenario entra en juego el robot Pluto Plus, construido en Italia por la empresa Gaymarine. Este ingenio pesa unos 320 kilogramos y posee una capacidad de carga de otros 100 kilogramos.
Su misión principal es la identificación de objetos detectados por el sonar del cazaminas, teniendo además capacidad de contraminado mediante la carga CM-104. Cuenta con baterías internas y guiado por fibra óptica, careciendo de capacidad de manipulación de objetos o de conexión de sensores auxiliares.
Los ojos del barco
El comandante del Turia subraya que el sonar "son los ojos del barco por debajo de la línea de flotación" ya que es el que detecta y clasifica un objeto submarino para discernir si se trata de una mina. "Pero el que realmente nos da la identificación final es el Pluto", afirma el militar.
Gracias a una cámara instalada, el vehículo se conduce de forma remota hasta el contacto y "mediante el vídeo se comprueba si efectivamente es una mina", procediendo después a la neutralización. Si es una mina de fondo (aquellas apoyadas sobre el lecho marino) se usa para su destrucción el propio Pluto, debido a una carga explosiva transportada en su parte inferior que se deposita en sus inmediaciones.
Vehículo submarino Pluto en la cubierta del cazaminas Turia
Logísticamente, el Pluto ofrece una autonomía de alrededor de dos horas y tras cada intervención, al recuperarlo, se vuelve a cargar para completar su batería. El tiempo y consumo varían según las características de la misión: operar a 20 metros permite una intervención rápida, mientras que a 70 metros esta dura más, con el consecuente consumo de más energía que exige bajar a mayores profundidades.
En una misión de presencia, vigilancia y disuasión, como en la que está participando actualmente el cazaminas Turia en aguas del mar de Alborán, el Pluto puede realizar una media de entre dos o tres intervenciones diarias.
"La amenaza es continua. Desgraciadamente, la mina es un vector extremadamente barato y que puede causar un impacto estratégico grande", asegura el comandante de la Primera Escuadrilla de Medidas Contra Minas, el capitán de fragata Javier Molina.
Todavía se siguen encontrando minas e incluso torpedos de la segunda guerra mundial con carga explosiva. "Todos los años aparece alguna en el Mediterráneo", señala Molina.
Junto con estos equipos y tecnología, la Armada dispone de los buceadores de la Unidad de Buceo de Medidas Contra Minas. Ellos forman parte activa de la fuerza y son los encargados también tanto de identificar -cuando no se utiliza el Pluto- como de neutralizar los artefactos de fondo "poniéndole una carga explosiva en las inmediaciones de la mina".
Para la seguridad del equipo ante un accidente de buceo, los seis cazaminas llevan a bordo una cámara hiperbárica alistada en cada inmersión. Además, cuando se opera cerca de la costa española, se contacta siempre con hospitales civiles o militares para tener una alternativa de tratamiento inmediata.
